‘Mi moral como abogado’

El último número de la revista Bajo Estrados, que edita el Colegio Oficial de Abogados de Jaén, incluye un artículo del letrado (y escritor) Luis Heredia Barragán, que creo que da que pensar.

‘Mi moral como abogado’

“Y después…el silencio. Cuando todo termina solo quedas tú y tu conciencia. Y empiezas a analizar si tu comportamiento con tus contrarios, en un caso de sufrimiento como ése, fue el adecuado, el justo y necesario. Contadme si no os ha pasado. Un día llega a tu despacho ese caso que no quieres coger. Ese caso que se atraganta en el interior de tu corazón. Porque me parece a mi que los abogados/as tenemos corazón aunque a veces existan muchas capas de piel que dificulten verlo. Pero su madre, la que lo ha llevado hasta ti, piensa que sólo tú eres su salvación. Y mientras meditas si lo coges o no, te acuerdas de esa otra madre; piensas que estará recordando cómo de pequeño lo besaba, lo bañaba, lo amaba y concluyes…¡ya no va a poder hacerlo más!

Y entonces entras en juego tú, en ese juego que la Justicia que se ha dormido ha emprendido con pasos de tortuga. Y como resulta que no somos máquinas te acuerdas de las veces en que ella debió llevarlo al colegio, esperarlo a la puerta, celebrar su último cumpleaños, los dieciséis…ya no va a poder hacerlo más. Y tú como letrado estás metido a fondo en ese caso que no quieres, en ese caso que, ahora sí, no importa que la justicia se duerma. Lees los primeros folios del asunto y te das cuenta que eran dos amigos que una noche decidieron viajar junto a la muerte en un vehículo conducido por el alcohol. Y la madre del conductor llora ante ti para que salves a su hijo de la cárcel, de ese homicidio imprudente que ha cometido.

¿Pero dónde está mi moral que también soy padre de hijos como el que viajaba dormido al lado del conductor? ¿Dónde está nuestra moral? ¿Todo vale en defensa de tu cliente? Y la madre de la víctima que no se dio cuenta de su final te mira en el juicio con recelo, con odio, con asco. Pero la justicia está dormida. Y va a tardar cinco años en llegar hasta el final. Y, en tu conciencia, cuando todo termina, analizas si las palabras hirientes en juicio en defensa de ese conductor son moralmente correctas. Porque dice la jurisprudencia que si demuestras que la víctima contribuyó al desenlace fatal puedes bajar en un grado la pena de tu cliente. Y entonces, ante esa madre que ya no lo puede abrazar dices que su hijo iba bebido, sin el cinturón de seguridad, que si lo hubiera llevado se habría salvado, que sí, que si… ¿Y mi conciencia sucia puede ser lavada por el derecho a la defensa del conductor? Decidme…

Ahora, cuando me cruzo con los padres de la víctima siento una vergüenza irrefrenable pero, ¿acaso no hice mi trabajo? La justicia se durmió y esas dilaciones le salvaron de la cárcel al conductor. ¿Y qué me queda? ¿Qué nos queda ante asuntos como el que os cuento? El silencio, el puto y maldito silencio de aquellos que creen que solo somos robots que se mueven en busca de euros. Pero no es así, porque detrás de la fachada de piel, hay algo que late. Hay algo que nos pregunta si realmente es moralmente correcto utilizar todas las armas a tu alcance para defender, para salvar de un acto irresponsable a quien quitó las ganas de vivir a otras personas. Ahora a esa madre destrozada le queda una fotografía a la que agarrarse, a la que abrazarse. Al letrado de la defensa le queda el silencio.

Después de años ejerciendo me queda una pregunta: ¿Volvería a defender de esa forma dañina para terceros a alguien por salvarle el culo? Mi corazón sigue latiendo. Tengo hijos que se montan en vehículos en los que, agazapada, va la muerte. ¿Defendería así al conductor de ese vehículo que sesga mi vida en vida? Mi conciencia duele en las largas noches de vigilia a la que me conduce mi profesión. Después del silencio nadie me agradeció nada pero, sigo viendo a esa madre. Sé que le doy asco, seguramente yo sentiría lo mismo por el que defendió al que tanto daño causó en mi vida pero, amigo abogado/a: detrás de ese corazón que late en nuestro interior hay algo que se superpone…y es nuestra maldita y en ocasiones incomprensible profesión. La profesión que ha de comerse la moral en el juicio cuando en juego está la cárcel de tu cliente. La profesión que en ocasiones nos pone en la mirilla de nuestros contrarios. La profesión que cuesta la vida a cientos de compañeros al año y que nadie comprende. Mi moral está dañada, ciertamente, pero mi profesión la dignifiqué con la defensa de mi cliente. Y ahora…el silencio. ¿Nuestra moral o la defensa? No me extraña para nada compañeros, que las consultas de los psiquiatras estén haciendo el agosto con nosotros”.

Memorias de un gusano, de Jesús Tíscar

Cucha, nene, que el Tïscar ha sacado un libro nuevo. Ha venido el tío de Murcia hecho un galán de luto con voz de trueno, y se ha traído un libraco, que no todo van a ser tíscarviajes a Jaén para responder a querellas. ‘Memorias de un gusano’, lo bautizó con buenas cañas en el Nivenia la otra noche. Y luego lo confirmó en el Pósito, con más cañas. Lo que le gustan las cañas al Tíscar y a los tiscaritas, que en Jaén son legión sedienta de letras y de licores. Qué sed gastan. Que se llene. Y firma que te firma el tío, que se va a hacer de oro. Oye, Jesús Tíscar, que le van a chorrear los billetes de la talega de tanto que firmas. No escondió sus intenciones el día de la presentación: “A mi lo que me gusta es el dinero”, proclamó.

El ‘gusano’ es Avelino Gómez, “librero jorobado, solitario, masoquista, atormentado, huidizo y coprófago”. “Es una novela sobre la mezquindad”, escribió la editora en la contraportada. Su lectura es un viaje a lo más sórdido, a lo más descarnado y repugnante del ser humano, a la violencia y la ley del más fuerte, a la víctima y al verdugo que hay dentro de cada persona. Sin compasión, sin concesiones, sin espacio para la esperanza. Recreándose en la mierda, literalmente, pues describe con minucioso deleite las diversas formas que tiene el protagonista de comerse una buena caca, un cerullo, un mojón. Fresco o recién descongelado, en crudo o cocinado, a mano o con cubiertos.  Una caída libre a un pozo negro. Ni un rayito de luz, sólo esperpento negro, o marrón-mierda-oscura como mucho. Todo escrito con maestría, con la precisión de un tío que conoce bien su oficio,  excelente en la creación de ambientes, un cabrón sin sentimientos pariendo personajes repulsivos e imposibles, pero que puedes ver y tocar, a los que tortura y retuerce hasta el límite. No es que meta el dedo en la llaga, es que mete la mano en el culo y se recrea hurgando, provocando, el muy Jesustíscar.

‘Memorias de un gusano’ la escribió el Tïscar hace diez años, y la ha tenido guardada en un cajón. No porque le diese vergüenza mostrar a la criatura -que podría ser, porque un hombre de bien jamás se presentaría en público con este libro- sino porque nadie le echó valor y tripas para publicarla. El Tíscar se la enseñó al ex ministro Pimentel, reconvertido a editor, que se relamió de gusto con los primeros capítulos. Siguió leyendo, pero cuando viajaba en avión a Egipto -relató el autor en la presentación- se le debió cortar la digestión, le sobrevino mal de altura, y renegó del ‘gusano’ y lo declaró proscrito de parnasos y listas de superventas. Hasta que llegó Raquel Rodríguez. ‘Mi Raquela’, que le dice el Tíscar. Sólo una editorial que se llama Ediciones Raro podía publicarlo.

El Tíscar presentó su ‘gusano’ a varios premios y no le dieron ni uno. Qué sorpresa. A los jurados les debió pasar como al ex ministro Pimentel, que prefirieron algo más comercial, menos sombrío. Aunque ‘Memorias de un gusano’ es un libraco. Pero tío, Tíscar, un poquillo de alegría, coño ya con tanto negro. 

Escuela pública sí, concertada también

Escuela pública de calidad sí. Recortes, cero. Escuela concertada, también. Y recortes cero también para ella. La Consejería de Educación ha comenzado a plantear el mapa escolar del próximo curso, con fuertes presiones para que se reduzcan las plazas en los colegios concertados. Hay quien aprovecha una supuesta defensa de la enseñanza pública para cargar contra la concertada. Y no debe ser así. Recortes cero. Ni en la pública ni en la concertada. No se trata de ir una en contra de otra. Sino de que las dos estén perfectamente atendidas. ¿No eran la educación y la sanidad líneas rojas innegociables? Es la hora de demostrarlo.

Hay consenso sobre el gran papel de la enseñanza pública. Nadie lo discute. Como tampoco se discute el arraigo e implantación social de los centros concertados. Son instituciones muy queridas allí donde están. Lo demuestra la alta demanda que reciben curso tras curso. Suelen tener más solicitudes que plazas, por lo que algunos sostienen la legítima pretensión de que les amplíen los conciertos, en vez de reducirlos. Y no son sólo centros religiosos, sino que también hay bastantes cooperativas de profesores. Que cumplen una importante función, y que sirven para que los padres tengan derecho, tal y como consagra la constitución, a elegir qué educación quieren para sus hijos. No sea que apelando al derecho a la igualdad vayamos a propiciar que sólo tengan derecho a elegir quienes pueden pagarlo.

Hay ya una fuerte movilización ciudadana en defensa de la sanidad andaluza que tiene contra las cuerdas al Gobierno regional. No creo que la ciudadanía se quede de brazos cruzados si ahora atacan a los colegios donde estudian miles de niños andaluces. Si tocan los conciertos habrá, más que marea, una   fuerte marejada.

Aquí puedes escuchar este artículo en la versión para Cope Jaén

http://www.cope.es/player/El-Minutico-de-Juan-Esteban-Poveda-6&id=2017013111240001&activo=10

 

Ángel del Arco, por la calle del arte

El 7 de enero de 2014 la ciudad de Jaén le dedicó una calle a Ángel del Arco, fallecido hoy. Escribí unas líneas ese día. Las escribí con el corazón, como se cuenta algo que afecta a un amigo. Se publicaron en el periódico al día siguiente. Las recupero ahora, como homenaje póstumo.

 

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Ángel del Arco, rodeado de familiares y amigos el día que se descubrió la placa que da nombre a su calle en Jaén. Foto: Francis J. Cano

Ángel del Arco, por la calle del arte

Crítico taurino y columnista de IDEAL, fue durante décadas uno de los más populares locutores de Radio Jaén

Jaén (8-1-2014). Pese a los estragos del invierno en la garganta, la voz de Ángel del Arco Navarrete (Villacarrillo, 1937) sonó cautivadora, como siempre. Su tono tan familiar para los jienenses llenó la antigua calle Capuchinos, desde ayer bautizada con su nombre. Y sonó para dar las gracias. Gracias hasta la extenuación. «Nunca pensé alcanzar semejante honor», aseguró un minuto antes de acariciar junto a su esposa la bandera morada que ocultaba “su” placa. Una calle junto a la Alameda, desde donde se oirán los olés más rotundos de la plaza de toros, con la que la ciudad de Jaén honra al crítico taurino, al locutor, al columnista. Al hombre que durante cincuenta años ha contado la gloria taurina y deportiva, que ha llevado a las ondas y al papel el pulso diario de los jienenses con un estilo muy personal. Con su propio arte. Y con una voz inconfundible. La voz que ayer daba las gracias, con emoción apenas contenida.
El alcalde, José Enrique Fernández de Moya, recordó que el pleno del 26 de marzo de 2013 aprobó dar el nombre de Ángel del Arco Navarrete a una calle de la ciudad. «Un hombre muy querido y muy conocido en su tierra y en el mundo taurino, solidario y colaborador con multitud de causas nobles, magnífico locutor de noticas políticas, sociales, deportivas y culturales, una voz radiofónica que cautiva, junto a las de José Luis Pecker, Joaquín Prat, Matías Prats, José María García o Manolo Molés. Deleita también con sus escritos, en los que siempre enseña algo», insistió el regidor.
Trayectoria
Ángel del Arco se inició en la radio en el año 55. Fue en Radio Juventud de Villacarrillo. En marzo de 1963 llegó a Radio Jaén. En principio de paso. «Hasta que conocía a la que es hoy mi esposa. Ella me dijo que no quería vivir en otro sitio, y aquí hemos tenido a nuestros hijos y hemos vivido». Hombre familiar, ayer estuvo muy arropado por su gente, amigos y personalidades de la política, los toros y la cultura.
Desde muy joven ya llevaba en la sangre el gusanillo de los toros. «Siendo de Villacarrillo no podía ser de otra forma. Mi padre me llevaba desde siempre a la vieja plaza de madera», recordaba ayer entre amigos y periodistas. Al frente del programa Sol y Sombra estuvo 40 años ininterrumpidamente en antena semanalmente, sin perder ninguna emisión ni por vacaciones, ni enfermedad ni otros avatares de la vida.
Al tiempo, participaba en otros programas que están en la historia de la comunicación provincial, como El Gran Show, Aquí la Ser… Igual entrevistaba a Rocío Jurado que seguía al Real Jaén en pos de la gloria del ascenso. Ayer recordó cuando en Eibar metieron un manguerazo para embarrar el campo, y un tipo lo amenazó con un cuchillo durante toda la retransmisión para que no pudiese contarlo. O cómo lo llevaron a ver a un niño de 12 de años que prometía en los toros, y comenzó a quedar deslumbrado por Enrique Ponce.
Aunque siempre ha sido hombre de radio, Ángel del Arco ha tenido una destacada producción en prensa, en las páginas de IDEAL, que aún continúa. Desde hace décadas es el crítico taurino del diario decano de la prensa jienense, donde además también publica su columna semanal “Escuece”.
Y Jaén, la ciudad a la que llegó por amor, siempre presente. «Siempre he intentado hablar de Jaén, de sus encantos, allá donde he tenido la oportunidad de intervenir. Me trajo una mujer y me quedé. Jaén es encantadora, bonita». Con arte.

Seis años del caso ERE

El 19 de enero de 2011 la jueza Mercedes Alaya abrió las diligencias penales de investigación 174/2011. El caso ERE. El mayor escándalo de corrupción en España, con alrededor de 270 investigados, y dos expresidentes de la Junta de Andalucía esperando fecha para sentarse en un banquillo, con penas de prisión en juego.

Lo que ha dado de sí: las cosas de Juan Lanzas y de Guerrero, el chófer de la coca, que si Alaya era del PP, que si iba a liberar Andalucía del yugo, que si era una diosa, que si era un demonio … Qué tiempos. Cada auto de Alaya era un terremoto. Cada portada de periódico, un pasmo.

Luego estaban las implicaciones de la parte política y cómo el caso fue marcando la agenda de la Junta e incluso del PSOE a nivel nacional. Cabalgando sobre los ERE y la crisis, Javier Arenas estuvo a un suspiro de ser presidente de Andalucía. Esa causa judicial que dejó en los puros huesos al PSOE andaluz no ha desaparecido aún de la agenda. Al menos no del todo.

2017 será el año de los ERE. La Justicia intenta que la pieza política de este procedimiento (con Chaves, Griñán, Zarrías y otros 23 ex altos cargos acusados de prevaricación y malversación) llegue a una sala de vistas durante este año. De momento esta pieza sigue en Instrucción 6 mientras se resuelve una madeja de recursos y peticiones de nulidad de parte de las actuaciones. ¿Podría haber juicio en otoño? Podría ser.

Hay otras dos piezas separadas cuya instrucción ha concluido. Se refieren a ayudas de 2003 y 2005 a dos empresas sevillanas. Acyco y Surcolor. En ambas hay intrusos, y se acusa tanto a políticos como a conseguidores e intermediarios . EN Acyco la Junta de Andalucía pide penas de prisión contra el ex consejero Antonio Fernández.

Sobre otra de las piezas separadas, la de la empresa linarense Azucareras Reunidas de Jaén, se ha dictado auto de archivo. La jueza instructora María Núñez Bolaños entiende que no hay intrusos ni irregularidades específicas en este expediente, más allá de que se concedió de acuerdo a un sistema de ayudas bajo sospecha en su totalidad. La Fiscalía ha recurrido el archivo. Pero podría ser el camino que tomen más de un centenar de ayudas investigadas en las que no hay intrusos.

Hay abiertas actualmente más de medio centenar de piezas separadas aún en instrucción. La más importante es la de las sobrecomisiones, que afecta a una treintena de investigados entre altos cargos de la Junta y comisionistas e intermediarios, los que se lucraron fundamentalmente con los tejemanejes en torno a las ayudas públicas.

Podrían abrirse hasta 150 piezas separadas más (aunque algunas sean para su archivo directo según el criterio de la instructora actual). Para las que sigan adelante aún habría que dictar autos de conversión en PA, auto de apertura de juicio oral, notificarlos, resolver recursos, presentar escritos de acusación y defensa … Un trámite que puede ser de años antes de señalar fecha para una vista oral. Así que hay caso ERE para bastante tiempo. No menos de un lustro. Así que puede que, tras seis años, ahora estemos a mitad de camino. Siendo optimistas.

2017, el año de los ERE

La Audiencia de Sevilla abre  el juicio por la venta de terrenos de Mercasevilla, una de las piezas que se investigaron en el origen del caso de los ERE. Están acusados el ex concejal de IU Torrijos, el de la maricada en Bruselas, y diversos ejecutivos y altos cargos vinculados al PSOE, por amañar supuestamente contratos. Parece que hace ya un mundo de eso, de cuando la jueza Alaya comenzó a levantar alfombras. ¿Os acordáis? Juan Lanzas, Guerrero, el chófer de la coca, el churrero del Pedroso … No es agua pasada. Vuelven.  2017 será el año de los ERE, que a nadie se le olvide. Esto va a ser un no parar. Está este juicio de Mercasevilla, pero es que además se seguirán abriendo piezas separadas por los tejemanejes ocurridos en decenas de empresas andaluzas desde donde se saquearon a placer los fondos públicos, y en otoño será el juicio de la causa política, con dos ex presidentes y otros 24 altos cargos acusados. Que a nadie se le olvide. 2017 será el año de los ERE.

Historias de después de un accidente de tráfico

Se celebra el Día Mundial de Víctimas de Accidentes de Tráfico. Comparto aquí tres reportajes publicados en los últimos años sobre el tema. Historias de familias destrozadas, de vidas truncadas. Historias duras.  Lo que queda después del titular que da cuenta de un fallecido en tal o cual carretera. La puta vida. Historias duras hasta para escribir. No quiero ni pensar lo que será vivirlas en primera persona. Pero miles de familias viven con ello. Tienen que hacerlo.

Tres reportajes que a veces recuerdo cuando me pongo al volante.

«¿Y si hubiera …?»

Mañana se celebra el Día Mundial en recuerdo a las víctimas de accidentes de Tráfico, una lacra que en diez años se ha cobrado en Jaén más de 300 muertes y miles de heridas irreversibles

(Publicado el 16/11/2013) Juan Manuel habló ayer de David a más de un centenar de estudiantes. De su David. Es su manera de mantenerlo vivo. De alejar de su mente una pregunta que pocos familiares de un fallecido en un accidente pueden evitar: “¿Y si hubiéramos hecho algo distinto ese día?”. «David era mi hijo. Un chico joven, de 17 años. Un chaval inquieto, socio fundador de la banda de música de Los Villares, alto rubio, con los ojos azules como el cielo. Quería estudiar relaciones públicas. No era de salir mucho. Fue su segunda fiesta, en nuestro pueblo, apenas a 500 metros de casa. Una fiesta de blanco, ibicenca. No volvió. Su único error fue subirse al coche que no debía». El silencio en el salón de actos del IES Jabalcuz de Jaén se cortaba. Denso. Emocionado. Decenas de jóvenes que un minuto antes se revolvían escuchando a políticos y técnicos quedaron estupefactos, con lágrimas en la mirada y un nudo en la garganta. «A las cinco David llamó a su madre. “Déjame un poco más, que están todos. Es pronto. Déjame, que están todos”. A las siete llamamos nosotros. Lo cogió su amigo. Nos dijo que habían tenido un accidente. David aún estaba en el coche. Su error fue subir a ese coche. El conductor no iba en condiciones. Fiesta, velocidad … Estaban a menos de 300 metros de casa. Fui corriendo. Soy bombero, así que intenté sacarlo, excarcelarlo. Creo que estaba vivo aún. Pero no pude ni hablar con él… Hace daño saber que se podía evitar. Siempre piensas que a mi no me va a tocar. Pero te toca». Aquello fue en agosto de 2011 y Los Villares, de 5.500 habitantes, vivió tres días de luto oficial. El luto en el pueblo pasó. Pero a Juan Manuel y a su familia la herida se les quedó abierta para siempre. Familiares de fallecidos y supervivientes piden mañana domingo, en el Día Mundial en recuerdo de las víctimas, que el drama que ellos viven en silencio sirva de ejemplo para evitar más tragedias y más familias condenadas de por vida.
«Al principio no sabes ni donde estás. Estás perdido. Te niegas a aceptar la realidad. No lo crees. Luego llega el dolor. Te duele todo. Sobre todo donde no se ve. Te duele el alma. Un dolor que no se calma. Te cambia la vida radicalmente. No hay alegría, solo penas y lamentos. Es lo que queda. Dolor», lamenta Juan Manuel, que colabora con Stop Accidentes. Los percances de Tráfico son la primera causa de muerte entre los jóvenes. «Yo estoy aquí por mi hijo. Para que David siga vivo y para evitar más desgracias».
El drama
Casi 12.000 alumnos de 56 centros de la provincia de Jaén participarán durante este curso en actividades para fomentar la cultura de la seguridad vial, informa el delegado territorial de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, José Ángel Cifuentes. Si ayer se trataba de concienciar a los estudiantes del IES Jabalcuz, el testimonio de Juan Manuel les sirvió para entender la dimensión de la tragedia. Juan Diego Ramírez, jefe provincial de Tráfico, les ayudó con algunos datos: en lo que va de año se han registrado 17 muertes en accidentes en la provincia.
«No son cifras. Son familias destrozadas. Y son tragedias evitables. El alcohol, la velocidad, no abrocharse bien el cinturón o el casco están detrás de buena parte de las muertes. Con gestos simples y que no requieren esfuerzo se hubieran evitado», insistió Ramírez. En Jaén se habla de más de 300 fallecidos y miles de heridos graves en la última década. Este año, además de los 17 fallecidos, hay 137 heridos graves «que en algunos casos sufrirán secuelas para toda la vida, en silla de ruedas o por un traumatismo craneoencefálico, y además hay otros 1.077 heridos leves» también marcados por el tráfico, según explicó Ramírez.
Fernando es de los que sobrevivió. «Me desperté 25 días después del accidente mirando un techo, sin saber ni donde estaba. Estaba en el hospital. Solo podía mover la cabeza. Y no he conseguido mover mucho más desde entonces», explica agitando apenas los brazos. Vive clavado a una silla de ruedas, y recorre centros escolares dando charlas, relatando su experiencia. «Lo que trato es de que nadie más pase por esto», resume.
Por cada persona que muere en un accidente de tráfico, seis sobreviven pero sufren secuelas graves de por vida. «Algunos en silla de ruedas para siempre, o con un golpe en la cabeza que les impide reconocer a sus padres o atarse unos zapatos. Hablamos de unos 4.000 casos al año en España. Y faltan por contar entre doscientos y trescientos más que sufren amputaciones», destaca Fernando, que desde hace años está implicado en asociaciones de víctimas de accidentes. Ayer volvió a hablar a estudiantes en primera persona.
«Antes del accidente yo tenía mis planes. Me casaba, estaba arreglando un piso. Era camionero. Me gustaba mi trabajo. Sabía dónde y cómo me gustaría vivir. Mi vida giró 360 grados. Estoy aquí por lo que me dijo un hombre que llevaba 33 años en silla de ruedas cuando estaba en el Hospital de Toledo (en centro de referencia en España para grandes lesiones medulares). Yo no paraba de llorar y de preguntarme de por qué a mi. Me dijo que o cambiaba de actitud o lo perdería todo. La vida no se termina aquí, yo sigo luchando».
Su lucha de todos los días son las barreras arquitectónicas. Vendió la casa que se estaba preparando para casarse y buscó una vivienda adaptada. También adaptó su coche, porque moverse por Jaén en transporte público es difícil. Y encontró apoyo en los suyos. En su pareja, en sus amigos y en su pareja. «Ningún padre, ningún hermano está preparado para esto. Y hay que echar mano de todos», explica.
El dolor
«No os podéis ni imaginar el dolor que hay detrás de cada víctima. Los miles de pequeños detalles que resuenen en la cabeza de sus padres. Durante meses, durante años, tal vez durante toda la vida. Los expertos dicen que la muerte de un hijo no se supera, que se aprende a vivir de otra manera. Y más aún si se trata de una muerte evitable. Ese “y si hubiera” hace todo más difícil aún de superar». Habla María de los Ángeles. Es psicóloga y trata desde hace años a familiares de víctimas de accidentes en la asociación Alma y vida de Jaén. Intenta explicar a estudiantes de secundaria qué pasa en el entorno del a víctima. «Es tremendo el abandono que sienten. Hasta del nombre. Todos sabemos que el que pierde a sus padres es huérfano. Pero ¿qué son los que han perdido a un hijo? No hay un nombre. Es reflejo de que estamos hablando de una realidad social que no está dentro de los cauces naturales. Solo el hebreo tiene una palabra para designarlos», señala. La experta destaca que «es importante verse rodeados de otras personas con experiencias similares. Se sienten incomprendidos. Las asociaciones tienen un papel importante», apunta.
Son casi 2.000 muertos en España. «Decimos que son demasiados porque lo son. Año tras año se reducen los muertos y heridos y esto para muchos es un avance. No es verdad. Lo muertos de este año se suman a los miles y miles anteriores. Cada fallecido y herido grave es una historia rota de familias enteras. Padres, madres, hermanos, abuelos, amigos, compañeros todos se ven trastocados por el mal llamado accidente de tráfico», dice Francisco Canes, de la asociación de víctimas DIA. En España son cinco familias cada día que se quedan preguntándose de por vida : “¿Y si hubiera ….?”

(Publicado el 16/11/2015)

Vidas rotas detrás de cada víctima de tráfico

Por cada fallecido en un accidente de tráfico, 250 en la última década en Jaén, diez personas de su entorno más íntimo ven destrozada su vida

 Jaén. Han pasado cuatro años y Mariano y Amalia visten de luto riguroso. Cuatro años de dolor, de impotencia. Justo ahora se cumple el aniversario de la muerte de su hijo, Mariano Nieto, ocurrida en un accidente de tráfico en Peal de Becerro cuando tenía 21 años. Su único hijo. Sus padres llevaron ayer su pena a la Plaza de Santa María de Jaén, a un acto en recuerdo de las víctimas de la carretera organizado por Stop Accidentes. “Este año hay un descenso del 16% en el número de víctimas en la provincia de Jaén. Pero más que en las cifras queremos centrarnos en las personas que hay detrás, no quedarnos solo en los datos objetivos para pensar que hay unos padres, unos hijos, hermanos, compañeros de trabajo … Queremos hacer un reconocimiento de que su vida ha cambiado como consecuencia de esos accidentes”, señaló antes de la ceremonia el jefe provincial de Tráfico, Juan Diego Ramírez.
Los datos objetivos, aún limitados a una provincia como Jaén, son aterradores. Se estima que el fallecimiento de una persona en un accidente de tráfico destroza directamente a la vida diaria de una media de diez personas de su entorno íntimo. Solo en la última década el número de fallecidos supera los 250, con lo que se puede hablar de 2.500 vidas afectadas directamente. Además, hay una media de 150 heridos graves al año, 1.500 en una década, de los que muchos sufren secuelas ya para siempre. Ellos y sus familias siguen ahí, detrás de las estadísticas.
A la cárcel
El vuelco en la vida de Mariano y Amalia ocurrió en la tarde del 9 de noviembre de 2011, cuando un vecino llamó a su casa para decirles que muy cerca, en un cruce, su hijo había tenido un percance. Salieron corriendo y lo encontraron tirado en el suelo. A los pocos días murió. Ya todo se vino abajo. Mariano, agricultor de 51 años, jamás había tenido problemas con la ley. Ahora es un ex presidiario. Intentó tomarse la justicia por su mano. Menos de un año después del accidente “un día se cruzó el hombre (implicado en el accidente de su hijo) por mi delantera y me tiré a él”. Por eso ha cumplido diez meses de cárcel.
Aún hoy siguen batallando en los tribunales para demostrar que el otro conductor fue responsable de lo de su hijo, y que después se manipularon las pruebas para decir que todo fue un accidente. Su último recurso se verá próximamente en la Audiencia Provincial.

“Yo nunca quise ni denunciar ni nada, porque parece que vas buscando dinero y no es eso. Y a mi nada me lo pagaría”, dice Dolores Luque Checa. Lleva en el bolso, a mano, una foto de su hijo. La coge con mimo y la enseña. Antes de guardarla se demora un segundo, mirando ensimismada a su Francisco Manuel. Fue un accidente de moto. “Ha hecho ahora ocho años y ahí sigue. Hay épocas que parece que lo aceptas, luego retrocedes, te preguntas que por qué, que qué cosa tan absurda”. Acaba de terminar en la plaza el acto de homenaje a las víctimas. Ella llora no sólo a su hijo. Después murió su marido. De pena. Detrás de las gafas de sol se adivinan unos ojos que aún hacen el esfuerzo de contener las lágrimas. Su hija mayor está cerca, con su nieto.
En ocho años da tiempo a darle muchas vueltas a todo. A revisar cada detalle. Francisco Manuel era un motero experimentado. Llevaba tres meses con su nueva moto. Le había hecho unos cambios. Bajó a cien metros de su casa, en Fuerte del Rey, a probarla. “La moto tenía un hierro que sobresalía cerca del freno. Él llevaba un pantalón de trabajar, se le infló con el aire, cuando fue a frenar se le enganchó en ese hierro y no pudo apodarse de la moto. Tiró del pie fuerte para soltarse. El pantalón se le rompió, se le hizo un siete. Aún  tengo el pantalón guardado. El pedal de la moto le cortó el pie por detrás. Entonces perdió el conocimiento y fue directamente a estrellarse contra un pino. Se dio en el pecho, le destrozó el corazón. Si se da en otro sitio se podía haber salvado. Pero se dio con un pino que no debería haber estado allí, en el camino”, asegura Dolores.
Detrás de cada muerte en un accidente de tráfico no hay solamente una tragedia. Hay muchas tragedias. Estaba casado. Desde quince meses antes del accidente. Un mes después de morir nació su hija, que no llegó a conocer a su padre.
Dolores siguió sufriendo. A los tres años, murió también su marido, el padre de Francisco Manuel. “La vena aorta. Algo como la muerte de un hijo nunca lo superas, pero él murió de pena. No podía, no podía, estaba muy triste. Se clavaba ahí, con la cabeza gacha. Había estado siempre con él. Siempre. Había pasado con él más tiempo que conmigo. Trabajaban juntos en el taller, se iban a cazar juntos. Toda la vida. Siempre juntos. Yo estuve dos años y medio de tratamiento, he leído muchos libros, he ido a todas la asociaciones que hay, he tomado muchas pastillas. He buscado siempre ayuda. Él no la buscó. Se hundió en su tristeza. Él se quería ir”.
Dolores no olvida el estupor y la desolación absoluta de esos primeros días. “Había muchos comentarios en el pueblo. Parecía como si él se lo hubiera buscado, que si iba muy de prisa cuando nadie sabe la velocidad, que si era algo que se veía venir por ir siempre en las motos … Se siente una inmensa soledad, que nadie te comprende”. Aún hoy, ocho años después, no ha logrado sacudirse todo ese estupor. Ahora se plantea irse del pueblo. “Son muchos recuerdos que me rodean aquí. La casa, el lugar del accidente, el cementerio … Su mujer ha rehecho su vida y vive también aquí. Demasiadas cosas que me recuerdan constantemente lo que ocurrió”, apunta.
Colaboración de tráfico
Trafico puso en marcha desde hace tres años Unidad de Atención a las Víctimas de Accidentes de Tráfico (UVAT), donde dos funcionarios contactan con las familias de cada víctima para ofrecerle asesoramiento y ponerla en contacto con entidades de ayuda y organismos públicos que pueden ayudarla, tanto en trámite administrativos como a superar el duelo. Ayer en la plaza de Santa María, tras la lectura de un manifiesto reivindicativo que se pudo escuchar en buena parte de las capitales españolas –elaborado por Stop Accidentes– donde se insistió en el objetivo de “cero muertes”, Juan Manuel Alcalde destacó la comprensión que las víctimas están encontrando en la Jefatura Provincial de Tráfico y la Fiscalía Provincial.

(Publicado el 18/11/2014)

La Unidad de las vidas rotas

Desde su creación en 2012 ha contactado con 1.150 personas implicadas en siniestros para facilitarles asistencia jurídica, psicológica y de todo tipo de recursos

Jaén. Ayer fue una madre. Llegó destrozada, aún con el estupor que solo conocen quienes han perdido a un hijo de 20 años en una carretera. Desorientada. Perdida en una sima de pena y dolor. “No saben dónde dirigirse, qué hacer, quién puede echarles una mano. Muchas veces hay tanto dolor que no saben ni qué necesitan”, asegura María del Carmen González, coordinadora provincial de la Unidad de Víctimas de Accidentes de Tráfico. En la unidad dos funcionarios les escuchan. A veces solo sentirse escuchado alivia. Pero se va mucho más allá. Les informan y les ponen en contacto con todos los recursos de los que pueden disponer: asistencia jurídica, ayuda psicológica, asistencia a domicilio, profesores en casa si son menores, información real sobre el accidente, ayudas para adaptar una casa a una silla de ruedas … La Unidad funciona desde 2012 y ha atendido ya a 1.150 usuarios. Desde personas con un latigazo cervical a padres que han perdido a un hijo.
Paqui ya pasó por ese trago. Su hijo murió el 20 de agosto de 2011 en Los Villares. “Fue Stop Accidentes quienes nos dijeron que existía este servicio poco después. Nos ayudaron mucho. Ahora nosotros colaboramos. Vamos por los institutos hablando con los chavales, intentando que no pase más”. Su marido, Juan Manuel, apostilla: “Lo que más ayuda es que te sientes comprendido. La sociedad no comprende que un padre que ha perdido a un hijo se quiera morir. No te entienden”. Han pasado “cuarenta meses” y las heridas están aún abiertas. “Unos padres que pierden a un hijo ya nunca van a recuperarse. Sus vidas están rotas para siempre”, lamenta Paqui. Este año han muerto ya 20 personas por tráfico en la provincia.
De las 1.150 atenciones de la unidad, la mayoría han sido contactos fugaces. Por ejemplo personas que necesitaban saber el número de diligencias de su accidente y en qué juzgado se llevaban, o que preguntaban algún detalle muy concreto. En 337 casos se llegó a una entrevista y para facilitar algún recurso. Y en otros 88 se hizo un estudio detallado para detectar qué recursos y gestiones se les podían facilitar.
“Desde darles cita con la forense para que les aclarase cualquier duda, reunir en un hospital a dos heridos de la misma familia para que pudieran atenderlos mejor, gestionar con Educación que el tutor de un menor lo visitase en casa durante la convalecencia, conseguir un psicólogo o un abogado … Que todo sea ágil y rápido en momentos tan duros”, dice Rafael Cortés, funcionario adscrito a la Unidad.
“Se trata de dos personas con una gran sensibilidad, algo imprescindible para este trabajo”, apunta el jefe provincial de Tráfico, Juan Diego Ramírez, que insiste en que se aplica el concepto de víctima en su término más amplio. Por ejemplo, se presta apoyo a una persona implicada en un atropello. Él conducía. No sufrió ni un rasguño pero sufre secuelas. Otra vida rota que llegó a la Unidad de Víctimas de Tráfico.

Presa de Siles: ¿conflicto de competencias o concurso de incompetencias?

La que tienen montada la Junta de Andalucía y la Subdelegación del Gobierno con las conducciones de la Presa de Siles es floja. Un año después de acabar la presa caen en la cuenta de que no han hecho las tuberías, y ahora nadie quiere pagarlas. Lo cierto es que el asunto se ha abordado mal. Se ha planteado como un conflicto de competencias. En realidad es un concurso de incompetencias.

La administración central puso el listón muy alto cuando aseguró que aún no había ninguna asociación de regantes constituida y que no se había recibido ninguna solicitud de agua para riego. Asaja tuvo que meterle las cabras en el corral: hay asociación de regantes desde hace muchos años y hay una solicitud de agua también con años de solera.

La Junta no le va a zaga cuando se escuda en  que no es competente porque la Cuenca del Guadalquivir afecta también a otras comunidades, como Castilla-La Mancha, Extremadura o Murcia. A ver si ahora para hacer una tubería de Siles a Orcera vamos a tener que pedir turno de palabra en la ONU o a pedir opinión al Lendakari o al Molt Honorable President Puigdemont. Es un tubo va de un punto de Jaén a otro de Jaén. Menos cachondeo.

La Junta asumió en su Estatuto en exclusiva la competencia sobre canales y regadíos “cuando las aguas transcurran exclusivamente por Andalucía”, y si las aguas subterráneas no afectan a ningún otro territorio. Que se sepa la Presa de Siles se nutre del Guadalimar, que nace en Jaén y muere en Jaén, y las tuberías irán de un punto de Jaén a otro. Si hace falta se lleva el tema al G-20 o hace una consulta a Kim Jong-un o a su alter ego Norcoreano, ya digo. Pero eso es lo que hay.

Si yo fuera regante, la verdad, lucharía por mantener al régimen andaluz lejos del agua. La suelen enfangar. Que se lo pregunten si no a los comuneros del Maguillo de Beas, y a otros regantes que se han metido en líos gordos por ponerse en manos del brazo armado del PSOE en el campo, con sus organizaciones satélites y demás.

Así que lo que tienen que hacer es ponerse de acuerdo ya, declarar la obra de interés general y hacer las conducciones cuanto antes. Llevan  mareando la perdiz así como veinte años con la dichosa presa. Y no es un asunto de competencias. Es solo acabar ya con el concurso de incompetencias.

 

 

Como parece que los jodíos papelillos están de moda y dan buen rollo, aquí dejo el Real Decreto por el que la Junta asume las competencias exclusivas en riegos


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Los jodíos papelicos de Marmolejo

Los papelicos, qué jodíos son. Que dice el secretario general del PSOE de Jaén, Francisco Reyes, que el alcalde de Marmolejo no firmó nada relativo al caso tanatorio, por el que se ha abierto contra él juicio oral. Si lo ha dicho el jefe por algo será, digo yo. Pero ahí están los papelicos. Qué jodíos ellos.

El fiscal acusa al actual alcalde de Marmolejo, Manuel Lozano Garrido (PSOE), de un delito de prevaricación supuestamente cometido en 2005, cuando era concejal de Urbanismo. Los cargos son por la licencia concedida al tanatorio promovido por la empresa PMC Servicios SL, que según el Ministerio Público se otorgó al margen de la legalidad y a pesar de las advertencias al respecto hechas desde la Junta de Andalucía. Junto al actual alcalde está acusado A.L.F., aparejador municipal, por darle el visto bueno como empleado público a una actuación en la que actuó como director de obras de la empresa promotora. Para los dos se pide una condena de ocho años de inhabilitación en un juicio que se celebrará próximamente en un juzgado de lo Penal de Jaén.

Lozano Garrido siempre ha defendido su inocencia, y pide que su partido no le aplique el Código Ético, por el que todos los cargos contra los que se dicte apertura de juicio oral en causa penal deben dimitir o serán expulsados.

En esas está la cosa cuando desde el PSOE se asegura que Lozano no firmó nada, sino que era el anterior alcalde (ya fallecido) Cristóbal Relaño, quien dirigió la operación. Hoy el tanatorio está legalizado. Pero en los archivos han quedado los papelicos, Qué jodíos ellos. Y parece que Lozano sí que firmó alguna cosa.

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Padres coraje

Los padres coraje de Jaén han conseguido que la Justicia reabra el caso por la muerte de su hijo, Javier Joyanes Castilla, fallecido en extrañas circunstancias hace ya ocho años. En 2014 un juzgado archivó el procedimiento al entender que Javier perdió la vida por caída accidental al salir de una boda en La Calahorra (Granada). Los padres han encontrado un testigo que les ha dicho que vio cómo lo mataron. Ellos siempre han tenido la convicción de que fue un crimen. Desde el primer momento. Y han luchado por demostrarlo como nunca antes he visto a nadie pelear ante los tribunales. Solos. Contra viento y marea. Unos padres destrozados contra un muro de burocracia, silencio e incomprensión. Y están a punto de hacer que el muro se venga abajo. Cuatro veces se ha archivado el caso y cuatro veces ellos han logrado pruebas para hacer que se reabra.

La Justicia, si quiere considerarse tal, les debe a los padres de Javier una investigación a fondo, que no deje ninguna zona de sombra, que lo aclare todo, que dé respuestas definitivas. El papel que están teniendo en esta historia fuerzas de seguridad, jueces y fiscales está siendo  sencillamente vergonzante. Unos padres, solo con su coraje y su tesón, les están dejando en evidencia.