Muy buenas, aquí el jefe Olivares

El inspector jefe José Mariano Olivares (el de ahí arriba) dejó ayer viernes su tarjeta de presentación en el Polígono Puerta de Madrid de Andújar, ciudad a la que el destino y su buena disposición lo han llevado como jefe de Policía. Olivares se plantó en mitad de la zona más chunga de Andújar y, educado él, dijo: ‘Muy buenas. Aquí el inspector Olivares, un amigo para servir a Dios y a ustedes’. Y se llevó a cuatro chungos, entre ellos un matrimonio con su hijo (familia que delinque unida permanece unida) que andaban por ahí revolviéndole el patio con trapicheos de droguchas y cosas malas. Ayer mismo andaba el hombre en el juzgado, a ver si podía enchiquerarlos y que la jugada le saliese redonda (al final cayeron un par).

Ya lo dije yo cuando Olivares, el pasado 2 de Octubre, declamó en su discurso del Día de la Policía que Andújar “es la reserva espiritual de Occidente”. Es que es un tío leído, y se sabe a los de la Generación del 98 de pe a pa. Un fenómeno. Se me ocurrió apuntarle entonces (ver post ‘Conspiraciones policiales’ en este mismo blog) que se diese una vuelta por el Polígono Puerta de Madrid. Y el tío ha sido diligente a más no poder: le puso cerco a los malos, pilló a sesenta personas que salían de comprar drogas, se las presentó al juez y puso ayer viernes lo puso todo patas arriba. Sale ganando Andújar con la incorporación de Olivares, un polícía avalado por una larga trayectoria. Llevaban años allí sin montar una redada como Dios manda.

Tampoco es que haya sido especialmente original. En el manuel del jefe de policía, capítulo primero, pone: ‘El primer mes ve al sitio más chungo que tengas y haz una redada’. Hace más de un lustro ya lo hizo el Comisario Aguilera en Jaén, y después, también lo hizo el comisario Salgado, ambos de recién llegados a Jaén y los dos en Antonio Díaz (y no volvieron a pisar la zona con redadas una vez que los fotógrafos los retrataron al frente de las operaciones). Vamos, que si yo fuese camello, cada vez que cambiasen de comisario estaría muy atento. Aunque Olivares los tuviese despistados con aquello de la reserva espiritual de Occidente. Lo dicho: un magnífico policía para arreglar el patio en Andújar.

El coño en la espalda

Los presupuestos de la Junta me saben a añejo. A cosa rancia, como en blanco y negro. Me recuerdan a aquel viejo anuncio del coñac Centenario, de bodegas Terry. Aquel de la rubiaca buenorra a caballo (un caballo blanco), flotando dentro de una camisilla liviana (y según la España de la Transición y el Destape nada más). Fue un buen truco publicitario aquella amazona que montaba a pelo. Sirvió para vender un coñac del peleón como algo exquisito. Ahora lo acaban de grabar de nuevo. Pero es el mismo esquema: rubiaca, caballo, camisilla y al trote cochinero. Eso es lo que nos hace la Junta año tras año. Le pone al medio cadáver que es la Andalucía del millón de parados una camisilla, la monta sobre un caballo blanco y nos hace creer que es una rubiaca que monta a pelo, para que nos pongamos cachondos. Se cree la Junta que aún cuela aquel truco con el que el Cid ganó su última batalla. Tan confiada está en que funciona que manda a Micaela y a Terevé a impartir doctrina, y se queda tan tranquila.

De aquel viejo anuncio de Centenario se hizo famoso un chiste: ¿Cuál es el único animal con el coño en la espalda? El caballo de Terry. O la Andalucía del BOJA. Que más da. Si lo dice el Régimen, acaba siendo verdad.

Para los nostálgicos, ahí va el anuncio de Centenario. El clásico. Él único. El inigualable. El de la rubiaca y el caballo blanco.

Ana

Ana es la chica de la foto. Probablemente la habrán visto ya, en el periódico o en las teles de toda España. Así estaba horas después de la tremenda paliza que le dio el domingo su ex novio, el de toda la vida. Ahora parece que los malos tratos se venían sucediendo desde hace al menos un año. Si viesen la foto de Ana que hay sobre la cómoda del salón de su casa, con ella vestida de fiesta, pendientes largos, sonrisa radiante, seguramente sentirían una tremenda rabia. Impotencia. No quiero ni pensar lo que sienten ella y sus familiares.

En la edición digital de IDEAL se ha generado cierto debate sobre si es conveniente o no mostrar este tipo de imágenes. Hay quien argumenta que atentan contra la dignidad de la víctima. Yo creo que no. La foto la hizo y la distribuyó su hermano. Es cruda. Cierto. Durísima. De acuerdo. Pero eso son los malos tratos. No son palabras huecas. Ni excusas que se inventan las feministas. Ni estadísticas. Ni cuatro políticos detrás de una pancarta los días 25 de cada mes en la Plaza de las Batallas. Maltrato es la cara de Ana. Punto. Por eso creo que se debe publicar la foto. El largo camino en la lucha contra los malos tratos exige un tributo para remover las conciencias. Sangre fresca, hablando en plata. En esta ocasión, ‘afortunadamente’, hemos publicado la foto hecha desde la cama de un hospital. Otras veces sacamos los ataudes.

Por desgracia la sangre no es sufienciente. Necesitamos ver. Tocar. Enrabiarnos con la familia. Sentir su dolor al ver la cara de Ana. Casos como el suyo son lo que mueven las conciencias, los que de verdad sensibilizan. De todas las víctimas de malos tratos de los últimos años en Jaén recuerdo especialmente a Rocío Estepa. Gracias al esfuerzo de sus hermanos por honrar su menoria, por hacer llegar hasta la última conciencia lo que le pasó, tengo presente su sonrisa cada vez que escribo de malos tratos. Ahora sólo espero ver de nuevo la cara de Ana. Cuando pasen las operaciones y los juicios. Con una sonrisa.

El jinete beodo

La concejala de Tráfico, Matilde Cruz, me aclara que no se van a hacer controles de alcoholemia a los caballistas que lucen palmito en el recinto ferial. Por lo menos de momento. Hay confianza en la cordura de las monturas, que no son muy dadas a beber si van a la feria. Sin embargo, la edil confirma la historia del jinete beodo: la Policía Local de Jaén ha denunciado esta feria a un caballista que iba como una cuba sobre su montura. Aunque no lo multaron sólo por éso: el tío se bajó del caballo, siguió la fiesta pie a tierra y dejó al animal por ahí suelto.

La Policía Local le venía siguiendo los pasos, alertada por unos ciudadanos que habían visto que el jinete beodo, como su propio nombre indica, no iba en muy buenas condiciones. “Apreciaron síntomas evidentes de que había ingerido bebidas alcohólicas”, explicaba ayer la concejala en esa jerga técnica que usan policías, abogados y jueces para decir que iba con una tajada como un piano. Así que la multa no se la ponen por un delito contra la seguridad vial (en este caso por conducir borracho un caballo) sino por alteración del orden público. Pero ahí queda la historia del jinete beodo.

La Pilarica derrota a Rubalcaba

El 13 de mayo de 2008 se celebró por primera y última vez vez en todas las comandancias de la Guardia Civil de España -y por orden del ministro Rubalcaba, con toda la pompa y boato de las que es capaz el Instituto Armado (taconazos, himnos, coronas a los caídos…)- el aniversario de la fundación de la Guardia Civil. El 164 aniversario. Digo yo que siempre es bueno celebrar la fundación de algo tan historiado, pero elegir un número tan feo y que no viene a cuento de nada como el 164 daba mala espina. Existía entre los guardias el run-run de que aquello era un experimento para socavar a la Patrona, la Virgen del Pilar. Para acabar teniendo una fiesta laica. Los civiles, disciplinados y militarotes ellos, celebraron encendidamente la fiesta del 164 aniversario. Pero más por orden de la superioridad que por convencimiento, me pareció a mi. Moviendo poco el bigote, por aquello de la discreción marca de la casa, y con el tricornio de los días de fiesta bien calado lo decían a las claras: esto está muy bien, pero la fiesta de la Guardia Civil, la de verdad, es la Pilarica.

Y en estas que llega a Jaén el teniente coronel Almiñana. Cuatro generaciones de guardias civiles en la familia lo contemplan. Se le nota a Almiñana que le va lo militar. Ya lo dejó claro el día de su toma de posesión. Y en la Fiesta del PIlar de este año lo ha confirmado. La Comandancia se llenó de espíritu castrense, que dirían los cronistas clásicos. Ahí va una foto de Francis J. Cano de uno de los momentos más sentidos del acto, la ofrenda a los caídos.

El 12 de octubre fue un año más fiesta en todos los cuarteles de la Guardia Civil de España. En los 67 de Jaén, también. Sin artificios, sin imposturas. La Pilarica y los civiles, el pincho de tortilla en el patio del cuartel y el vino español con el cura del pueblo, el alcalde y las fuerzas vivas de la localidad. En Jaén tiraron la casa por la ventana en un hotelazo. La Pilarica triunfa de nuevo. ¿Quién se acordó ayer del 165 aniversario? ¿Y de Rubalcaba?

La imaginación al poder

Hace ya unos días hablábamos de la imaginación de un grupo de traficantes de drogas, que impregnaban ropa con cocaína para mandarla en paquetes postales a un chaval de Jaén. Sorprendente. Pero aún hay quien ha ido más lejos. La Guardia Civil ha cogido a un tipo que tenía una plantación de marihuana cerca de Jaén. Debía saber que la Benemérita tiene un ‘pájaro’ (así llaman al helicóptero) con el que los civiles se pueden ‘asomar’ a su patio y ver sus plantitas, como están haciendo en muchos pueblos. Así que decidió camuflarlas. Disfrazó las plantas de marihuana con flores de colores. Auténtica ingeniería botánica al servicio del vicio porrero. Ahí van las fotos, cortesía de la Guardia Civil (pusimos una en el periódico, pero como salió en blanco y negro no se apreciaba la finura del invento).

Solos

Los jueces van el jueves 8 de octubre a la huelga. Algunos jueces. La asamblea del martes demostró que hay división de opiniones entre sus ilustrísimas. Los que vayan, irán solos a las barricadas. No tienen el apoyo de colegas de toga ni de ninguno de sus compañeros de juzgados (ni secretarios ni funcionarios, que cuando debatieron en primavera sobre si apoyarlos resolvieron que lo que tienen que hacer sus señorías es aprender a manejar los ordenadores y medios que tienen a su disposición y dejarse de rollos).

Me parece a mi que los jueces, algunos jueces, tienen ya perdida la huelga. Puede que paren los juzgados (algunos juzgados, ya que el hecho de elegir un jueves -día de pocos juicios- resta potencia a la protesta aunque ahorra molestias al ciudadano), pero de cara a la opinión pública lo tienen crudo. Pase lo que pase, el Régimen ya machaca a los huelguistas, convocados por la mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura: que si son el brazo armado del PP en los tribunales (se evita la alusión directa con el eufemismo ‘conservadores’), que si se han quedado solos en la protesta mientras que otras organizaciones han considerado razonable lo alcanzado, que si el gobierno ha cumplido con el incremento de jueces y fiscales prometidos…

Hoy mismo la consejera de Justicia Begoña Álvarez les dice en una entrevista en IDEAL que son unos impacientes. Va ser lo más fino que les digan. Como si no hubiera ahora mismo en los juzgados casi 10.000 asuntos pendientes de solución y más de 16.000 sentencias ya dictadas aguardando ser ejecutadas. Y creciendo. Ahora sus señorías van a conocer la maquinaria del Régimen. Lo primero que se siente es que está uno solo. Muy solo.

Conspiraciones policiales

Por si alguien no se había enterado de que este verano algunos mandos policiales intentaron cargarse al comisario Daniel Salgado, ayer él mismo y el subdelegado Calahorro se encargaron de airearlo. En la celebración de los Santos Ángeles Custodios, un día de fiesta policial.

Este verano (con el comisario de vacaciones), cinco funcionarios (algunos de ellos con mando en plaza) se reunieron con un alto cargo llegado de la jefatura superior de Granada. Hubo quien vio fantasmas del pasado al conocer la nómina de aquel encuentro, y recordó los tiempos del comisario Aguilera. A Salgado lo pusieron de vuelta y media. Por cuestiones profesionales y, me insisten, por otras que no lo son tanto. Calahorro acudió raudo a defender al comisario, al igual que hizo el sindicato mayoritario en la Policía en representación de la plantilla (de los que se parten la cara a diario en los coches patrulla y en las brigadas de investigación). Algo tendrá Salgado cuando lo bendicen por arriba y por abajo. Parece que la conjura ha quedado en nada. Parece. Estas cosas siempre desgastan.

En los discursos institucionales, el comisario habló de problemas “dentro y fuera” de la comisaría, los obstáculos que han puesto “unos pocos” contra el esfuerzo de “la mayoría”. Calahorro se hartó de echarle flores al comisario Salgado y de mostrarle su apoyo. Tanto que llamó la atención. Por las caras, tres cuartas partes del auditorio no sabían de qué les establan hablando, aunque luego, a la hora de las cervezas, todos acabaron convenientemente ilustrados. Dos de los ‘conspiradores’ estaban en las primeras filas del auditorio. Para ellos, era día de tragar quina. Los otros tres ni aparecieron por allí. Los discursos estaban dedicados a ellos. A las conjuras policiales. Por más que Calahorro mostrase su faceta más paternal. “Pelillos a la mar”, aconsejó al comisario.

La conspiración amable de la jornada fue la del comisario Salgado, que se encargó de dar una pequeña sorpresa a Curro Martínez Sabina, que se jubila después de una vida de uniforme.

Lo de José Mariano Olivares en Andújar no ha hecho nada más que empezar. Ayer dio una muestra del repertorio de la casa. El mando policial considera la ciudad iliturgitana “la reserva espiritual de Occidente”. Que se pase por el Polígono Puerta de Madrid.