Políticamente incorrecto

La que ha liado el juez Miguel Sánchez Gasca, titular del juzgado de Violencia Sobre la Mujer de Jaén, con un auto en el que critica duramente la Ley que impide a un padre acceder a la custodia compartida de sus dos hijos si hay una denuncia contra él por violencia contra la mujer, al margen de que la denuncia tenga más o menos fundamento. “Aplica la vieja regla de café para todos, muy propia de estos tiempos de radicalismo de género”, llega a decir. Es mucho decir en estos tiempos en los que ser políticamente incorrecto tiene un precio. Y todo lo que tiene que ver con el tema de la violencia familiar es muy sensible a lo políticamente correcto. Lo demás, parece, importa poco.

Contra lo políticamente correcto no se admiten críticas. Todavía me acuerdo la que me armó la consejera de Justicia porque IDEAL informó de que el juzgado de violencia de género de Jaén abrió sin estar preparado para ello. No tenían ni folios. Menudo disgusto se llevó el juez Sánchez Gasca, que no pudo atender ese día a dos mujeres que acudieron a él buscando amparo por falta de medios (tuvieron que irse otro juzgado). A los pocos días vino la consejera María José López a Jaén. No se le ocurrió decir que la habían cagado, sino que dio las quejas: cómo se nos ocurría dar esas noticias, que desmoralizaban a las víctimas. No dijo que lo que desmoraliza a las víctimas es no darles la asistencia especializada y personalizada que les estaban prometiendo en los periódicos. Nadie alzó la voz por aquel escándalo. Hay que vigilar que no se pongan modelos en bragas en los escaparates. Pero que el juzgado donde se atiende a las víctimas de malos tratos tenga desde el primer día todos los medios no parecía entonces preocupar a nadie.

Otro detalle: El Colegio de Abogados denuncia que con los recortes a la Justicia gratuita, se deja a las víctimas de malos tratos sin la asistencia de un turno de oficio especializado, con letrados que tienen toda la formación necesaria gracias a los cursos que les exige el Colegio para atender a las víctimas de violencia de género. Ahora las van a atender letrados igualmente profesionales y voluntariosos, pero sin la garantía de esa formación específica. Con que no se hable de ello todos tan tranquilos. Aquí no pasa nada. No he escuchado a ningún órganismo oficial u oficioso (con o sin sueldo o subvención pública) dar la voz de alarma sobre esta circunstancia, salvo al Colegio de Abogados, claro.

La crítica del juez de Violencia sobre la Mujer en torno al corsé de la ley no es nueva en asuntos de violencia y familia. Por más que algunos se empeñen en enfocar el auto del juez Sánchez Gasca sobre el tema de las denuncias falsas (haberlas las hay, pero me consta que se persiguen con firmeza cuando se detectan) yo creo que lo que denuncia el juez es otra cosa: el “radicalismo de género” con el que se redactan las normas provoca situaciones que se podrían solventar mejor si dejasen al juez, a la vista de las circunstancias concretas de cada caso, tomar la decisión más adecuada en función del bien jurídico que se pretende proteger. En el caso del auto de marras, el bienestar de dos niños de ocho y diez años.

¿Se acuerdan del caso de la madre de Pozo Alcón? Aquel desaguisado hubo que arreglarlo con un indulto del Gobierno. Tanto la hoy presidenta de la Audiencia, Elena Arias Salgado, como el fiscal jefe, José María Casado, criticaron la ley por el automatismo en los alejamientos. En el caso del auto del juez Sánchez Gasca, el automatismo es que si hay denuncia no se puede dar custodia al padre. Sin dejar al juez valorar el caso concreto. Debe ser que pensar con autonomía no es políticamente correcto.

Camarillas

La comidilla hoy en Cazorla son las grabaciones que hacía el dueño de un pub en el baño de señoras. Dice la Policía que ya ha confesado, y que tenía nada menos que 156 imágenes de mozas haciendo sus necesidades en el aseo de su pub. Surtido de culos serranos. Un año llevaba el tío dale que te pego con la cámarrilla. Artefacto maligno, invento del diablo casi del tamaño de un alfiler.

El caso me trae la memoria otro asunto también con cámaras de por medio, que dio mucho que hablar en toda la Sierra de Segura. Nada menos qué cámaras ocultas en un club de alterne (eufemismo para nombrar lo que, como escribió un guardia civil tras un registro a un burdel de Rus, se conoce popularmente como “una casa de putas”). Cambia mucho que una cámara capte a unas señoras o señoritas haciendo sus necesidades a que aparezca en pantalla don fulanito o don zetanito, felizmente casados, dándose un homenaje.

La tecnología deja nuestras intimidades al desnudo. Si en el puticlub de Génave las cámaras estaban en las luces de emergencia, lo de Cazorla ya son palabras mayores de la tecnología, pues la camarilla en cuestión asomaba por un enchufe. Apañado está el mundo si ya no se puede ni una echar una meada tranquila e íntima.

En la imagen, un Policía muestra dónde se escondía la camarilla.

Montes Neiro vuelve a casa

Fue su hermana Encarna la que me habló de Miguel Francisco Montes Neiro. Encarna no ha estado en la cárcel más que para las visitas, pero ser la hermana del preso más veterano de España le da cierta autoridad. Fue hace unos meses, entre mayo y junio, cuando Montes Neiro cumplía condena en Jaén, y se puso en huelga de hambre. Lleva en la cárcel más de 30 años (desde el 76 casi ininterrumpidamente) aunque nunca ha matado a nadie. Eso sí, de pequeños delitos, fugas y permisos incumplidos sabe un poco. De salud está algo más que echo polvo, y el hombre quería que lo llevasen al hospital. Así que se puso de huelga de hambre. Una más.

Poco después de aquello me contaron que lo habían trasladado a Granada, de dónde es su familia. Y al tiempo, un funcionario -que me había advertido sobre el papel de víctima que había adoptado Montes Neiro durante su huelga de hambre- me informó que se había fugado: el 16 de noviembre pasado aprovechó que le permitieron ir al funeral de su madre. Se tiró por la ventana del cuarto de baño y, con sus achaques y sus 60 años, huyó por pies.

El viernes de la semana pasada lo cogieron. En la provincia de Granada. A mediodía. Su familia ha explicado que una pareja de policías paseaba como si fueran novios. Y que cuando llegaron a la altura de Miguel Francisco se le echaron encima y lo arrestaron. Encarnación añade que le dieron la del pulpo. Lo cierto es que el preso más antiguo de España vuelve ‘a casa’. A una cárcel. A las condenas que ya acumula suma otra más: la de su fuga. Aunque la auténtica pena que está cumpliendo es que prácticamente nunca ha sido un hombre libre.

Tolerancia, Fernando

El subdelegado Calahorro sigue en sus trece de sancionar a los trabajadores de Primayor que el jueves abuchearon e insultaron a la delegada Terevé a la entrada a la Subdelegación para la celebración institucional de la Constitución. Aunque 24 horas después aflojaba el ‘seguro’ del mismo día de autos por un ‘según lo que escriba la Policía, que también esas personas lo están pasando mal’. Lo que ocurrió en el despacho de Calahorro el jueves, mientras autoridades y galardonados esperaban a la alcaldesa (que llegó tarde) da idea, por otra parte, de que la elección de los premiados no pudo ser más acertada:

Contó Terevé lo que le había sucedido en la puerta, y explicó que la Junta se había volcado con esos trabajadores, les habían dado formación y subsidios y ahora les habían buscado otra empresa (a Ruiz Mateos, que tiene narices) para que siguiesen trabajando. Y Calahorro dijo alto y rotundo que los iba a sancionar. Fue el general de la Guardia Civil, José Fernández, quien terció: ‘Tolerancia, Fernando, que estamos celebrando la Constitución’, le pidió. También Juan Arévalo, empresario que conoce como muerde la bicha del paro, intercedió por los trabajadores, me cuentan. Y me sonrío sólo de pensar qué hubiera dicho el viejo Fernando Arévalo de haber estado allí, con su vozarrón. Creo que hubiera sacado a colación algo más fuerte que el acertadísimo ‘tolerancia, Fernando’ del general Fernández.

Atropello constitucional

La celebración ínstitucional del Día de la Constitución en Jaén me deja perplejo. No tanto como el silencio administrativo en torno al escándalo del Megatín, pero casi. Me sabe mal por los merecidísimos galardones concedidos a Juan Arévalo como presidente del Grupo Avolo, a la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, al general Fernández, a Radio Jaén-Cadena Ser y, a título póstumo, al maestro de periodistas Fernando Arévalo. Pero entiendo que no se ha hecho justicia a la Constitución.

Poner el acto institucional el jueves, con un puente de sábado a martes por delante (el día 6 es domingo, y hay un viernes para celebrar) es vergonzoso. Toda una declaración de intenciones: el viernes, a mediodía no queda ni el tato trabajando. A levantar España dando ejemplo, sí señor.

Los trabajadores de Primayor acudieron a la puerta de la Subdelegación a manifestarse. Habían ido por la mañana a darle una cencerrada a la Junta en el Bulevar, y ya puestos se animaron a subir a la Subdelegación. Engañados, sin derecho ya a cobrar ni el paro, están abocados a pasar hambre estas navidades. Así de claro. Pero a juicio del subdelegado Calahorro, la protesta de los trabajadores de Primayor “no tiene nada que ver con la Constitución”.

Suele estar acertado Calahorro en sus discursos. En éste no. Alardeó de sus tiempos “en las clandestinidad”. Pero criticó la protesta de los trabajadores. Cierto que a alguno se le fue la boca y le faltó a Terevé y a la Sabalete. (El comisario Salgado bajó echo un basilisco y mandó identificar a todos, aunque luego se subió a los discursos y las cervezas, y le dejó el marrón a Santos, el segundo comisario). Pero eso es una protesta de trabajadores, y Calahorro debería saberlo. Él, que fue clandestino. Y protestar para que la administración cumpla sus promesas y por un trabajo digno sí tiene que ver mucho con la Constitución, creo yo.

Se escuchaban dentro de la Subdelegación las pitorradas de los ‘primayores’ cuando finalizaron los discursos institucionales (menudo tostón el que soltó Calahorro, partidista y demasiado largo para el auditorio, que aguarda de pie el final del acto). Y comenzó el cerveceo, bien surtido como suele ser en la Subdelegación. Buen jamón y buen vino. Con un pero: no corren buenos tiempos y la administración debería de dar ejemplo de austeridad. Hubiese estado mejor dejarlo para otro año. Más con medio centenar de parados en la puerta, que se sentían atropellados por ésta forma de celebrar institucionalmente el Día de la Constitución.

'Caras guadiana'

Reaparece Manuel León, quien fuera alcalde de Alcalá la Real y delegado de Empleo. Ahora como presidente del Mercado de Futuros del Aceite de Oliva. No me cabe duda de que será un gran presidente, como fue buen alcalde y buen delegado. Su caso me ha recordado al de la nueva cara de Cetursa, la empresa pública que rige la estación de esquí de Sierra Nevada: la ex consejera de Justicia, ex parlamentaria andaluza, ex diputada nacional y ex concejala de Deportes del Ayuntamiento de Granada, María José López, a la que veo estos días en la tele explicando que van a abrir en el puente con la misma soltura con la que no hace mucho explicaba lo bien que iba la Ciudad de la Justicia de Jaén.

Vamos, gente que lo mismo vale para un roto que para un descosío. Lo suyo es gestionar cualquier cosa gestionable. Tíos y tías polivalentes, flexibles, multidisciplinares, que se dice ahora. Hay muchísimos. Pisa uno un edificio público y salen hasta debajo de las alfombras. Fíjate si son flexibles. Uno que fue cargazo o carguete y ahora preside tal o cual fundación o empresa pública, o está en aquella delegación o al frente de un área de nueva creación o de ésta otra que precisa de su experiencia y saber estar, o en cualquier despacho como cargo de confianza o hasta personal laboral o contratados en empresas públicas. Son ‘caras guadiana’. Aparecen y desaparecen de delante de los focos. Siempre están ahí. Si fueran mancha, serían de picota por lo menos. De las que no sale nunca. Sempiternos gestores de la cosa pública. Vocación de servicio al contribuyente.