Amigo David

No conozco a David, el chaval de La Carolina condenado por interponerse cuando un hombre le estaba pegando a su ex novia, empujar al agresor y darle un puñetazo. Pero creo que hizo bien. Mejor de lo que lo hubiéramos hecho muchos de nosotros. Desde aquí mi apoyo. Podría decir algo sobre este tema. Pero otros ya lo han dicho mejor de lo que podría hacerlo yo. Aquí dejo un artículo de Arturo Pérez Reverte, que viene al pelo.

PIÉNSELO DOS (O TRES) VECES

Permítame un consejo, caballero. Si se tropieza con un fulano que le está dando una felpa a su legítima, o sucedáneo, piénselo dos veces, incluso tres, antes de meterse en jardines. Estoy de acuerdo en que esas cosas no deben tolerarse. Admito, además, que no permiten reflexión previa, pues actúa el piloto automático. Todo depende de la casta y virtud de cada cual. En principio, ante tales situaciones se es un mierdecilla o un tío decente. Ésa es la teoría ética. Pero estamos en España. Si defiende a señoras maltratadas, sepa a qué se expone. Una juez de Vigo nos lo recordó hace unas semanas, calzándole 3 meses de cárcel y 15.550 euros de multa a un joven de allí. Éste había cometido la ingenuidad de impedir que un pavo maltratase a su pareja. Le afeó la conducta y recibió un cabezazo. Entonces se lio la pajarraca, y el defensor de la moza le dio al otro una patada en la cara, rompiéndole la mandíbula.

Lo instructivo no es que el juicio se haya celebrado tres años después, ni que la defendida –como es frecuente– defendiera al que le zumbaba, en plan soy de mi Paco y puede darme hasta con la hebilla, si quiere. La lección cívica del asunto reside en que la juez, aun admitiendo que la defensa fue oportuna y que el primer leñazo lo sacudió el maltratador, empitonó al defensor de doncellas pese a que la sentencia reconocía que su reacción inicial «fue legítima», que el otro le dio el cabezazo «con ánimo de menoscabar su integridad física» y que el joven largó la patada «para repeler la agresión y evitar que continuase». Pese a lo cual, la juez estimó que la patada en el careto fue, sin embargo, «un exceso defensivo que no puede estar ya justificado por una notoria desproporción en el mismo». Dicho en cristiano, que el joven tenía que haberse defendido, pero menos. Con la puntita nada más. Dando unas pocas bofetadas con la mano abierta, o con unos calculados puñetacitos en el hombro. Una pelea civilizada, vamos. Políticamente correcta. De esa manera, el otro, acojonado, habría dejado de darle cabezazos. Seguro.

Me va a perdonar la juez de Vigo. De tribunales sabrá mucho, pero de peleas no tiene ni puta idea. Tampoco es que yo sea un experto. Me apresuro a matizarlo, por si acaso. Siempre fui –lo juro por el cetro de Ottokar– un cruce de osito Mimosín, Bambi y conejillo Tambor. Más o menos. Pero cualquiera que haya visto atizarse de verdad a dos tíos –la calle no es el cine– sabe que cada cual se las arregla como puede, y una vez metido en faena no anda calculando con qué da y dónde lo hace. La defensa con manos desnudas sólo es excesiva o desproporcionada si te ensañas cuando ya tienes al otro en el suelo. Mientras, se pelea para tumbarlo, con la sangre caliente y con la pericia y el coraje disponibles, procurando dejar fuera de combate a un adversario que, mientras colee, se revolverá contra ti. Y eso es lo que hay que evitar: que colee. Hasta ahí es razonable. Cuando se esparrama de tú a tú, con dos jambos dándose estiba, la desproporción viene si uno de ellos echa mano de herramientas que desequilibran la cosa, como un objeto contundente o una navaja empalmada. E incluso en tales casos lo desproporcionado es relativo. No es igual vérselas con uno de tu misma edad y calibre, que ser un tirilla de sesenta kilos delante de un animal de dos metros de largo por uno de ancho, o tener que zafarse de cuatro o cinco que te están breando o te van a brear. Ahí, a veces hay que echar mano a algo: una silla, una botella. En cualquier caso, y con permiso de la juez de Vigo, del Código Civil y del Código Da Vinci, lo aconsejable siempre es madrugar. Ser rápido, brutal y eficaz en la medida de las posibilidades que ofrezca tu forma física y tu propio cuerpo. Tu edad y tu destreza. Quien pelea lo hace para ganar, no para que lo inflen, si puede evitarlo. Si no, lo mejor es no meterse. Así que ya me dirán ustedes, en ese contexto, si va a andar uno calculando dónde pega la patada, si el golpe lo da con el puño o con la palma, si la fuerza que aplicas al leñazo que consigues colocarle al otro para menoscabar su integridad física es proporcionada, o si vulnera el artículo 33, apartado 48 bis, de la ley integral de Hostias Callejeras.

Resumiendo: cuando ayudas a una mujer, asumes una posible pelea. Y, de igual a igual, ésta no hay forma de ganarla si no es rompiéndole la cara al otro. Así que en Vigo han hecho mal tercio a las maltratadas y a los pardillos que aún las defienden. La letra de la Ley es imperfecta, y el sentido común de quienes juzgan debe templar sus errores y lagunas. Puesto que a ningún maltratador se lo disuade con palabras o una simple bofetada, la sentencia de Vigo sitúa el problema en un punto imposible. O te dejas machacar y pierdes la pelea, como el profesor Neira, o te buscas la ruina si la ganas. Hagas lo que hagas te la endiñan, y sólo aplauden si entras en coma. Eso es un disparate. Uno más de esta absurda Justicia nuestra, que siempre privilegia al canalla sobre las personas decentes. Quizás algunos jueces deberían darse una vuelta por la calle. Por la vida.

Otra portería de la vergüenza

El despacho de abogados de los hermanos Luis y Alejandra Heredia Barragán le ha ganado un pleito al Ayuntamiento. Otro más. A los Heredia Barragán los van a nombrar enemigos consistoriales números uno, de los pleitos que le ganan a la chapuza municipal. Casi 10.000 euros para un niño al que se le cayó encima una portería en el Valle. Si yo mandase algo en el Ayuntamiento, después de leer la sentencia del magistrado Cañada Clé, se me caía la cara de vergüenza.

“La administración demandada se opone al Recurso interpuesto alegando que la supervisión de las instalaciones corresponde a la Asociación de Vecinos, sin que se informara al Ayuntamiento de ninguna deficiencia; que los niños estaban jugando a colgarse de la portería haciendo un uso inadecuado de la misma, y que estas porterías no tienen anclajes; que las instalaciones están cerradas y los niños entraron por un hueco (…) existe culpa exclusiva de la víctima y sin duda culpa in vigilando de los padres”, se puede leer en la sentencia.

La portería del Valle le cayó encima a un niño a finales de 2007, cuando ya mandaba en el Ayuntamiento el actual equipo de gobierno. Algunos de los miembros de ese equipo ya estaban en política cuando en 2005 otra portería de unas pistas municipales, en La Glorieta, le cayó encima al niño Cristian y lo mató. El el Valle sólo hubo un tobillo roto, por fortuna. En 2005, los que ahora están en el gobierno municipal criticaron a los que mandaban entonces. durante dos años, intentaron echarle al contrario encima el cadáver de un niño: que si habían intentado criminalizar a los vecinos pidieron dimisiones por irresponsabilidad, fueron a consolar a la víctima a su propia casa y criticaron la poca sensibilidad de los entonces gobernantes. Una vez en el gobierno, para cobrar la indemnización por lo del Valle han tenido que llevarlos a juicio, y han intentado echarle la culpa no sólo a la asociación de vecinos, sino también a los padres. Con un par. Si la portería hubiese caído sobre la cabeza y no sobre el tobillo, ¿hubieran hecho lo mismo?

Por cierto que la madre de Cristian, me cuentan, ha puesto la defensa de sus intereses en manos del muy pleiteador despacho de los hermanos Heredia Barragán. Dos años largos después de que se archivase la vía penal y que el Ayuntamiento abriera expediente de responsabilidad civil para indemnizar, aún no han aflojado ni un chelín. Qué gran sensibilidad.

El estómago del sobrino Samuel

Samuel compareció el miércoles en el juzgado por un juicio de faltas: cuando lo detuvieron por su implicación en el tiroteo de Andújar se rompió la escayola que llevaba en un brazo y amenazó a los policías con denunciarlos por haberle hecho daño. El interrogatorio derivó hacia la mala salud de Samuel pese a sus 25 años, y a los dolores que sufre. Él explicó que padece del estómago, y que lo tuvieron que operar. Pero por más que miraban en su historial médico no aparecía ni una palabra sobre operaciones de estómago. Para sorpresa de todos, Samuel explicó a su señoría que es que para operarse había dado un nombre falso, y el SAS lo había metido en quirófano con la identidad de otra persona. “No siga usted por ahí a ver si vamos a tener que acusarle de algo más grave”, le atajó el magistrado.

Samuel tiene una agenda muy apretada en prisión: ayer juicio, hoy visita al juez de Andújar para que le prorroguen la prisión preventiva o lo pongan en la calle. El viaje lo ha hecho con su tío Julio. El que corta cabezas. Me confirman desde la dirección de la prisiónque está ingresado como un preso más, aunque -lógicamente- no le quitan ojo de encima. No les vaya a doler el estómago a todos.

El tío Julio versus Malamadre

Los periódicos de Vocento publicaron el domingo un reportaje de Arturo Checa, ‘Cuando ruge el Chabolo‘, sobre motines carcelarios. El tema está de moda por el peliculón ‘Celda 211’, con el sobrecogedor personaje Malamadre, malo malote, cabrón irreductible pero un tío que se viste por los pies, fiel al código del preso como un pirata a las leyes de la calavera, como un médico a su juramento hipocrático. Checa hace un ranking de ‘los otros Malamadre’ y ahí se cita a Julio Romero, actualmente en la prisión de Jaén, módulo 5, por su implicación en un tiroteo en Andújar la semana pasada (ver post Samuel y el tío Julio en este mismo blog). Transcribo lo que dice Checa de él: “El rey del Puerto: Impuso su ley, la del más fuerte, en el Puerto I. Decapitó en 1991 a otro preso que quiso hacerle sombra. Sin sentimentalismos, pese a que en 1987 compartieron motín en Daroca”.

Con estos antececentes me pongo al habla con algún funcionario de prisiones amigo. Me confirman que oficialmente no hay ninguna media excepcional por el ingreso de un tipo así. Pero que no le quitan ojo, atentos a que quiera volver a las andadas. De momento, ingreso muy tranquilo. Pero nadie se fía. A nadie escapa que su ‘ruge el chabolo’ más vale que el tío Julio no ande por allí cerca.

Ahí dejó el trailer de Celda 211, por si resulta ilustrativo

Teixidor en Cádiz

Un hostelero de Cádiz se ha puesto en contacto con los apartamentos El Parral de Río Frío, donde Joan Teixidor vivió de gorra veinte dias. El gran vividor que se ha mudado al sur desde su Cataluña natal quiere una casa en Chiclana. No es mal sitio para pasar el invierno. Gracias a la denuncia de la hostelera de Cazorla, el empresario de Cádiz no ha caído en la trampa. Una denuncia difundida a través de ideal.es y que circula ya por media Andalucía. En los hoteles están con las orejas en punta.

En la sierra de Cazorla circulaban rumores de que habian detenido a Teixidor en Sevilla. La Guardia Civil no lo confirma.

Querido Teixidor

El tipo de la foto es Joan Teixidor. Quienes han tratado con él dicen que es capaz de convencer a cualquiera de cualquier cosa. Un figura. Vive de su labia y de esta jeta bonita que captó el fotógrafo Eduald Picas, que lo cazó saliendo de los juzgados de Figueras (y que publico aquí cortesía de Tura Soler, redactora del diario El Punt y que conoce bien a Teixidor y sus andanzas). Teixidor es famoso porque lleva años entrando y saliendo de los hoteles sin pagar un duro. Con toda la familia y hasta con su perro. En Cazorla se alojó durante veinte días en una casa rural, con toda la familia. Era como uno más de la familia. La hostelera, a la que le dejó a deber más de 1.600 euros, dice que “se hacía querer”.

Se ve que Teixidor confía en su labia. Se ha hecho pasar por la mano derecha del baranda más baranda de la frontera, por representante de grandes empresas, por un tío con pasta. Le vaciló hasta al único tribunal que, hasta ahora, lo ha condenado. A Cazorla llegó diciendo que iba a invertir a lo grande. La asociación de hosteleros ha alertado a sus asociados de su presencia en la provincia. Educado, siempre atento. Haciéndose querer.

Periodistas

La Asociación de la Prensa de Jaén ha presentado el libro Periodist@buscatelavida.com, en el que 35 compañeros reflexionamos sobre el momento actual de la profesión en la provincia. He leído alguno de los artículos: como para echarse a llorar. No, no es que los textos sean malos. Los hay excelentes. Rebosantes de humor y malicia de la buena, como el de Rafa Quintana. Muy sentidos, como el de Bea Mateas. Chispeantes, como el de María José Álvarez. Desencantados, como el del maestro Miranda. Necesarios, como la reinvidicación del corresponsal que hace Ginés Donaire. De verdad que aconsejo la lectura del libro a gente que no es de este mundo (del periodismo, digo, no voy a amargar a los marcianos con nuestras cuitas) para que sepan cómo está el patio.

En fin, que son 35 textos que muy bien sirven para medir la temperatura de la profesión: la de un cadáver, pizca más o menos, que de vez en cuando da la antepenúltima bocanada. La prensa jienense anda por ahí como endrogá, anestesiada, morcillona. Sin capacidad de respuesta, ni colectiva ni individual. Sálvese quien pueda. Aceptamos burro como animal de compañía. Bandera blanca. Danos una paguilla, colocanos en el regazo de la administración, financianos un cuadernillo que tengamos un chusco de pan que llevarle a nuestros churumbeles, y no sacamos a los negritos durmiendo en la calle. Aún no hace ni seis meses que el deán de la catedral le dijo la homilia del punto y final al maestro Arévalo y ahora su ejemplo se nos antoja más necesario que nunca. Porque eso es lo que es más necesario que nunca: periodistas.

Samuel y el tío Julio

Samuel está detenido por un feo asunto con tiros de por medio en Ándújar. Su tío Julio está en el hospital con una mano agujereada por un disparo a bocajarro. La sangre une biografías truculentas.

Samuel tiene ya 25 años. Cuando tenía 16, la noche del 1 de noviembre de 2000, participó en la muerte de Jaime Ordóñez, al que dieron entre cuatro 33 puñaladas. El ‘crimen de la movida’. Iba con Alberto Magalhaes (ver el post ‘Alberto y Antonio’ de este mismo blog) y dos mayores. A Samuel le constan, además de el crimen de la movida y el feo asunto de Andújar, una detención en 2008 en Cataluña. Es curioso como en mes y medio han vuelto a la actualidad tres de los cuatro implicados en el crimen de la movida: Antonio penando y en vías de reinserción, Alberto fugado, Samuel en medio de la balacera. El cuarto es Jesús Ollero, que ha pelado ya más de la mitad de sus 17 años de condena.

La historia del tío Julio es espeluznante. Nació en 1966. En 1991 su nombre es famoso a nivel nacional: lideró un motín en el Puerto de Santa María. Allí, me confirma una hermada de Julio en la puerta del juzgado, le cortó la cabeza a otro interno. En un reportaje publicado por el diario El Mundo, lo señalaron como uno de los 10 presos más peligrosos de España. Transcribo lo que allí se cuenta de él: “Amador le dio ocho puñaladas a otro recluso, después le cortó la cabeza y finalmente la puso en un cubo. “Esto va en serio”, espetó a los negociadores”.

Casi veinte años después de aquello, su hermana explica que fueron a por él, y que él se defendió. “Igual que con ésto de Andújar. Fueron a por droga, que están enganchaícos. Cuando cobran la paga a principios de mes se la dan entera. Pero le debían y se presentaron a que les diese más. El otro les sacó una pistola y le pegó un tiro a mi Julio”, relataba en la puerta del juzgado. Aún no ha podido ver a su hermano. Espera que lo dejen visitarlo en el hospital hoy mismo, una vez que el juez le haya tomado declaración. A Samuel lo han podido ver brevemente mientras la Policía lo sacaba del juzgado para devolverlo al calabozo de Comisaría, mientras se decide si lo mandan o no a prisión.

La portería de la vergüenza

Horas antes de las elecciones municipales que habrían de convertirla en alcaldesa en mayo de 2007, Carmen Peñalver acusó al PP de no haber actuado “ni humana ni políticamente” bien en ante muerte del niño Cristian, al que en 2005 le cayó encima una portería propiedad del Ayuntamiento en las pistas deportivas de La Glorieta. “Ha habido una gran falta de sensibildiad en el Gobierno del PP”, llegó a decir al día siguiente de que el juez archivase la vía penal en el ‘caso de la portería’. Con el cuerpo de Cristian aún caliente, recién enterrado en un ataúd blanco, el 4 de noviembre de 2005, la concejal socialista Carmen Guerrero ya hablaba de la “gestión irresponsable”, del PP, y pedía dimisiones. En los dos años desde el accidente hasta que el juez archivó el caso por la vía penal, el PP tuvo que aguantar cómo el PSOE, desde la oposición, le echaba en cara el asunto de la portería a la mínima.

El 24 de mayo de 2007 el magistrado Humberto Herrera, por entonces titular del juzgado de Instrucción 2 de Jaén, determinó que no había responsabilidad penal alguna. No que no hubiese responsabilidad del Ayuntamiento. La hay como propietario de las instalaciones donde ocurrió en accidente. Que pague, al menos.

Con los antecedentes de buenas intenciones humanitarias y sensibilidad en el actual gobierno municipal, me sorprende que ahora la madre de Cristian haga público no sólo que el Ayuntamiento aún no ha asumido la responsabilidad civil, sino que ni la reciben desde octubre ni nadie se molesta en explicarle por qué tantas demoras. “Cuando ocurrió aquello estuvieron en mi piso”, me contaba ayer la madre de Cristian sobre la alcaldesa y otros miembros de su equipo. Ha habido ya dos años para arreglar las indemnizaciones (la madre pide 200.000 euros, el padre 180.000) con lo que corresponda. Sólo cabe reclamar al Ayuntamiento humanidad, sensibilidad, para solventar los obstáculos y cerrar ya, en lo que está en su mano, el dolor de una familia que enterró a un niño que una tarde de finales de octubre salió de casa a jugar al fútbol.

Un jienense, rey de Granada

La Junta pone al consejero de Presidencia, Antonio Avila (Alcalá la Real, 1965) como presidente del Milenio del Reino de Granada. Con un par. Ahí llevan los granaínos a un jienense, de la muy fronteriza villa de Alcalá la Real, para que les salve el invento que se les cae a pedazos tras la dimisión del anterior presidente (ver post ‘El engaño del milenio’ en este mismo blog). Ya hubo un jienense rey de Granada, y no les fue mal. Alhamar ‘el Rojo’, ni más ni menos, que les fundó allí la dinastía Nazarí, y llevó al reino de Granada a su máxima extensión territorial. Aunque luego, en Jaén, se tuvo que postrar a los pies de Fernando III, declararse su vasallo y entregarle la ciudad. No creo que a Ávila le vaya muy bien el apodo de ‘El Rojo’, por más que pertenezca a un gobierno de izquierdas. En su vida política nunca ha estado pegado ni a las siglas ni al terruño jienense, sino a Griñán. No entró en el Gobierno andaluz vía partido, sino vía Griñán, con el que colaboraba en el área de Economía desde hacía tiempo. Con Ávila la Junta ha tomado directamente las riendas del Milenio. Dios salve al Reino de Granada.

A finales de noviembre de 2009, cuando se constituyó oficialmente el consorcio que iba a dirigir la conmemoracion del Milenio, hubo otro jienense en primera línea como máximo representante de la administración del Estado: Gaspar Zarrías. El virrey, como le gustaba llamarlo al maestro Arévalo. La otra pata de la presencia provincial en el evento es la participación de la Diputación (junto a otras muchas). Entre jienenses anda el juego. Aunque el juego, la verdad, es que anda de pena.

En la foto, tomada en Granada por el compañero González Molero en noviembre de 2009, se puede ver a Ávila y Zarrías presidiendo la constitución del consorcio, con Felipe López a la derecha de Zarrías.