El museo marcha

El Museo Ibero va para arriba. Doce años hace que la Junta lleva vendiendo la milonga del ‘ya mismo’, pero al fin se le ve el color.

Con el museo la Junta hizo un compendio de malas artes para demorar obras en el tiempo: surtido de promesas variadas para no cumplir en tiempo y forma ni una, pelea con otra administración para politizar el tema y eternizarlo, manipulación partidista de asociaciones y colectivos, el viejo truco del concurso de ideas para ganar dos o tres años y luego (con lo que cuestan) no hacerles ni caso a las ideas ganadoras, presentaciones y actos de propaganda partidista hasta en la sopa y (doce años después, que tiene narices) al fin obras.

La receta está patentada (véanse los casos del campus de Linares o la Ciudad de la Justicia). Cuando el museo se inaugure en 2012 (de momento se ha librado de los tijeretazos), corramos un tupido velo sobre el oscuro pasado y celebrémoslo a lo grande, que la ocasión lo merecerá. Pero hasta entonces, no nos conviene olvidar, por si nos sirve de lección y previene a las almas más cándidas sobre otras milongas de ayer, hoy y siempre.

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