Lecturas de verano: Kapucinski


Tras una vida de viajes y de patearse África de Norte a Sur y de Este a Oeste, el reportero polaco Ryszard Kapucinski (1932-2007), para algunos el mejor reportero del mundo, escribe sus recuerdos sobre el continente en Ébano (1998). Imprescindible. Para periodistas, para personas interesadas en África y para quienes gusten de leer un buen libro.
La primera vez que me hablaron de Kapucinski lo hizo la persona equivocada. Le tomé ojeriza (a esa persona ya se la tenía, y el bueno de Kapucinski la heredó). Asi que durante años lo esquivé. Cuando en 2003 le dieron el Príncipe de Asturias ni me inmuté. La noticia de su muerte en 2007 me dejó frío. Este verano, me he rendido. ¡Grande Kapucinski!
He tenido la suerte de viajar algo por África. Y este verano he vuelto a hacerlo de la mano del reportero polaco. Con rigor periodístico y con calor humano me ha explicado el drama, los dramas, que afligen a los pueblos que forman el continente, su vida cotidiana, su pensamiento. Una lección de periodismo y calidad humana en la mirada, en la manera de acercarse a las historias que cuenta.

Tras la aventura de Ébano, septiembre me llega con Viajes con Heródoto. Lo llevo entre manos, pero avanza rápido. Se devora. Viejas batallas de reportero, una lección constante para periodistas o para quienes quieren acercarse al otro con el mayor de los respetos. Desde la historia, desde la filosofía y desde las historias de la vida cotidiana recogidas pateándose el mundo.

Lecturas de verano: Valor de Ley


Una novela de aventuras. Nada más y nada menos. En mayúsculas. Dos sentadas (en la edición Debolsillo son 202 páginas hipnóticas) de salvajes cabalgadas, tiroteos, emboscadas, heroicidades y traiciones. Eso es Valor de Ley (True Grit en el original, de Charles Portis). Ambientada en el lejano y salvaje Oeste, ha servido de inspiración a la última película de los Coen (John Wayne ganó su único Oscar con la primera adaptación al cine de esta obra en 1969). Una historia de aventuras. Nada más y nada menos, repito. Como La isla del tesoro, Capitán de Mar y Guerra o El Capitán Alatriste.
Si desde la primera página el ritmo narrativo es trepidante, lo que engancha son los personajes. La niña resabiada y cargante, el fascinante comisario Rooster Cogburn, el texano Lebeuf, el villano Tom Chaney, el malo malísimo Lucky Ned Pepper. Pero sobre todo Cogburn. Un asesino con chapa, al que la vida ha colocado a un lado de la ley como pudo ponerlo al otro. No mucho mejor que los malos a los que persigue. Un tipo a la altura de Long John Silver, Jack Aubrey el afortunado o Diego Alatriste. Menudo cuarteto. Los pelos como escarpias.