Periodistas andaluces

El pasado fin de semana se constituyó el Colegio de Periodistas Andaluces. Antonio Manfredi fue elegido su primer decano. En el vídeo, dejo el momento de la proclamación de su candidatura.

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Vi muchas cosas que me gustaron en este acto. Vi muchos periodistas comprometidos en la defensa de su profesión, que atraviesa momentos críticos. Vi un grupo que discrepó del planteamiento mayoritario y que lo expresó abiertamente en la asamblea. Escuché palabras como compromiso, servicio público, presencia social, ética, formación, nuevas tecnologías, colaboración, futuro. Vi otras cosas que no me gustaron tanto. El propio Manfredi aludió a ellas en su discurso de investidura. “Ha sido un camino largo, lleno de obstáculos internos y externos”, declaró. Esos obstáculos deben ser ya parte del pasado, y no enturbiar lo que está por venir. Porque así lo ha querido la mayoría. Dejo un vídeo con el discurso de Manfredi, que Juanma Blanco Poley compartió en youtube

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¿Qué es el Colegio de Periodistas?  Como explicó el propio Manfredi es la más alta representación de los periodistas andaluces, la entidad jurídica legitimada para representar a la profesión, para poner la voz de los periodistas en los foros institucionales donde se decidan cosas que nos afecten. Lo cierto es que el colegio no tiene capacidad real para regular el acceso a la profesión y que su autoridad sobre la ética profesional es más moral que efectiva.

Que el colegio no es la panacea para una profesión devastada por el paro y la precariedad, sumida en la incertidumbre, abrumada muchas veces por la necesidad de sobrevivir, es una obviedad. Pero es lo que tenemos. Lo que hemos sido capaces de construir. Hay ya casi un millar de colegiados, cuando se estima que en Andalucía hay unos 8.000 periodistas. La colegiación no es obligatoria. Pero el que quiera subir al barco será bienvenido. Si discrepa de lo que se está haciendo, que ayude a remar en la buena dirección. Pero que no pongan más minas en la ruta, que bastantes tenemos ya.

Cuando había “más dinero que ideas” en Andalucía

Cinco de diciembre de 2007. El entonces consejero de Innovación de la Junta de Andalucía, Francisco Vallejo, presentó la ampliación de capital de la sociedad de capital-riesgo Inverjaén, que luego formó parte de Invercaria. “Actualmente hay más dinero que ideas”, declaró ese día sobre el apoyo público a proyectos de innovación en Andalucía. La crisis estaba ya ahí, a la vuelta de la esquina. Andalucía seguía a la cola de España. Pero eran los tiempos de la  Segunda Modernización y el Andalucía Imparable. Parece que ha pasado un siglo de aquello. Casi seis años después y estando donde estamos, estas palabras de Vallejo resultan ilustrativas de cómo veían Andalucía quienes nos gobernaban (y nos siguen gobernando). Sobre todo ahora que vamos sabiendo cómo se repartía el dinero en esa consejería (ver casos ERE e Invercaria). Y a qué ideas se lo daban.

Tufillo de Invercaria

La prensa nacional titula estupefacta que en Invercaria se colocó de director financiero un tío que no sabía qué es una sociedad de capital riesgo hasta que lo pusieron al frente de una. Antonio Nieto Garrido, se llama el fenómeno. Tiene el bachiller y un cursillo. No pasó por proceso de selección alguno. Para qué. Era amigo del ex presidente. Un enchufado, vamos. Digo que me llama la atención que la prensa nacional titule estupefacta que había un enchufado en una agencia de la Junta, porque es algo así como titular que el sol sale por las mañanas, que hay olivas en Jaén o que el ministro Arias Cañete es un cachondo. Tan cierto como los toros de Castril, que me diría un serrano. Lo que me está empezando a escamar es que el tufillo del lío este de Invercaria se aproxima cada vez más en Jaén. Me tiré dos años anunciando que lo de los ERE daría juego en Jaén, y luego salieron los fajos de billetes de debajo del colchón de Juan Lanzas. Ahora me da que con lo de Invercaria vamos a tener meneo.

 El juez Juan Gutiérrez Casillas investiga qué fue de los millones que Invercaria dio a Ferias Internacionales Virtuales de Andalucía S.L. (FIVA). Una empresa de ferias virtuales que no tenía página web. Bueno, tuvo página cuando una empresa domiciliada en la calle Castilla de Jaén registró el dominio pocos días antes de que le concediesen la primera talegada de dinero público. Otra de las empresas implicadas tiene delegación en la provincia de Jaén. Y todos los  testigos señalan que el entonces consejero Vallejo, natural de La Carolina, fue el gran impulsor de FIVA. Los feriantes virtuales se reunieron además con la Asociación de Empresarios del Polígono de Los Olivares, con los que llegaron a firmar un convenio de colaboración que nunca llegó a nada. “Vinieron, nos ofrecieron un convenio de colaboración con precios buenos para nuestros asociaciados y nosotros firmamos porque dábamos esa ventaja a quien quisiera participar sin comprometernos a nada”, han dicho en la asociación.

Cañete, que vas al pilón

Los jienenses somos tontos de buenos. Viene aquí cualquiera con ganas de pitorrearse de nosotros y encima le reímos la gracia y le hacemos el agua fresca, en vez de echarlo al pilón. En los pueblos con mala baba, el que le levanta una moza o la pasta a un paisano va al pilón. Aquí le damos homenajes. Si nos descuidamos, hasta le ponemos una calle.

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Lo digo por la tomadura del pelo del ministro Cañete la semana pasada. Vino a Expoliva a cachonderse de Jaén y sus aceituneros altivos. A decir que les va a meter la mano en la cartera así, por la cara. Que la subvenciones  de nuestras olivas se las va a dar a los barbechos y las dehesas, a los trigales y los eriales. A las olivas de España entera. A todo el mundo. Todos ganan. Nosotros perdemos. Y encima, se va sin que lo echemos al pilón. Así nos va. Luego lo ha intentado arreglar por ahí alegando que fue mal interpretado. Pero lo que dijo fue lo que dijo. Que Jaén pierde y los demás ganan.
Que el ministro Cañete hizo una visita de cachondeo a Jaén lo demuestra que después de carcajearse de los olivareros se fuera a reírse de la ciudadanía en general. Qué campechano es este ministro Cañete. Un fenómeno. Se plantó en el cerro de las canteras y hizo una inaguración de mentira. Sí, sí, de mentira. Cortó la cinta del  cerro de las canteras después de diez años de obras y se fue muerto de risa, pero el parque se quedó cerrado y el día y la hora que el Ayuntamiento fijó para la apertura estaba cerrado y desierto (lo han abierto varios días después, a los diez años de la primera piedra, que ya debe estar fosilizada). Y el ministro Cañete por ahí tan tranquilo, sin que nadie le advierta alto y claro que no se columpie con Jaén, que somos tontos de buenos, pero que todo tiene un límite y cualquier día va al pilón.