Orgullo de pobres

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“No queremos dar lástima ni pena. Somos pobres, estamos sufriendo mucho, pero tenemos nuestro orgullo. Lo que queremos es Justicia”. Es lo primero que dijo Encarnación Armenteros la primera vez que hablamos. Y así empeba el reportaje que publicó IDEAL el 31 de octubre de 2012 contando la historia de su madre, Juana Vacas. Una historia tremenda (la de una viuda de 74 años que podía perder su casa por las deudas heredadas del asesino de su hija) que, extrañamente, había pasado desapercibida durante semanas para  muchos medios. Anteriormente, el  27 de octubre, IDEAL ya había llevado un primer adelanto de esta historia a su portada, con datos que nos llegaron a través de un teletipo de EFE que curiosamente tuvo poco eco. El olfato nos dijo que había mucho que contar. Que era una de esas historias que enganchan y conmueven. Investigamos, trabajamos, y quiero pensar que hicimos periodismo. Callamos hasta que la familia nos autorizó a hablar, con el nudo en el estómago que a un periodista se le lía cuando tiene un temazo entre manos y tiene que respetar la palabra dada.

Tanto en su edición impresa como a través de este blog IDEAL publicó al detalle cómo Juana Vacas luchaba contra lo que parecía su destino. A lo largo de noviembre de 2012 el resto de medios se fueron sumando. Escribimos desde Jaén la historia para V, el suplemento de los regionales de Vocento. Ya era un tema nacional. La voz de una viuda de Torredelcampo se transformó en clamor. En el procedimiento constan 165.0000 firmas de apoyo  recogidas través de la plataforma Change.org (el texto que justificaba la petición era un corta y pega de este blog). Hoy han logrado una gran victoria. En los meses que han pasado desde la primera vez que hablé con Encarnación han pasado muchas cosas. Pero el discurso sigue siendo el mismo. Pobres, pero con dignidad y orgullo.

En la foto, Encarnación y su madre rodeadas de periodistas tras conocer la sentencia que anula la herencia.