El juez Valdivia

El auto por el que el juez Valdivia pone en libertad al acusado de pederastia ha sido recibido en la calle Hospital de San Miguel con división de opiniones. Unos repasan su árbol genealógico por vía paterna y otros se remontan en sus pensamientos varias a generaciones por vía materna. Qué cosas. Así, de entrada, poner libre a un monstruo del que hay imágenes mientras abusa de varios menores revuelve las tripas. Pensar que un depredador así está en la calle, libre para seguir actuando, pone los pelos de punta. A veces la Justicia tiene razones que la razón no entiende. Pero así es la Justicia, no el juez Valdivia.

Antes de linchar al juez habría que tener en cuenta algunas cuestiones:

– La primera es que Valdivia no actuó solo, sino “en compañía de otros”, que se suele decir. El Ministerio Fiscal, explica el TSJA, no se opone a la libertad de Antonio B.P. el supuesto pederasta.

-La segunda es que tres de los cuatro delitos que se le imputan están prescritos casi con total seguridad y que el cuarto no está claro porque pudo haber consentimiento prestado por un menor de más de 13 años. Así que al final el caso, a efectos judiciales, no es tan sólido ni tan relevante como parecía. No parece que haya penas importantes en juego actualmente. Y difícilmente se puede mantener a un tipo en la cárcel de forma preventiva si ya se intuye que no va a ser condenado a penas de cárcel.

-La tercera cuestión es que las pruebas que incriman a Antonio B. P. (vídeos de sus abominables actividades) llegaron a manos de la Policía porque un joven las robó de su casa. Y la casa es inviolable. No lo dice el juez Valdivia. Lo dice la Constitución. Solo un juez puede autorizar que se hurgue en nuestra intimidad. Ningún justiciero, por muy bien intencionado que sea, puede hacerlo. Ningún ‘buen ladrón’ puede revolver nuestras cosas. Por más que sea difícil no mirar con simpatía al chaval, que los tuvo bien puestos cuando entregó los vídeos del pederasta a la Policía.

Lo que dice la Justicia es que Antonio B.G. será juzgado en su momento si ha lugar, pero que puede esperar ese día en su casa, no entre rejas. Bueno, en su casa tampoco puede porque lo lincharían sus vecinos, como ya pudo ocurrir el viernes por la noche.

El juez Valdivia es ahora presa fácil de la demagogia. Con un pederasta recién puesto en la calle es fácil echar leña a una hoguera que lleva ya tiempo encendida. Hace meses que varios sindicatos policiales emprendieron una campaña contra él. Lo acusaban de ponerse en contra de los agentes de la autoridad y a favor de los malos. El juez Valdivia ha procesado y condenado a algún que otro agente de la autoridad con la mano, y la porra, muy  larga. El juez Valdivia dejó en libertad provisional  a la espera de juicio a un enfermo mental acusado de apuñalar a un policía. El juez Valdivia dejó libre a la espera de juicio a un hombre acusado de agresión sexual en la vía verde en un confuso episodio. El juez Valdivia tiene fama de no mandar a mucha gente a la cárcel. El juez Valdivia le ha preguntado a varios detenidos que si les han zurrado. El juez Valdivia instruyó diligencias contra dos policías locales por supuesta detención ilegal cometida contra una embarazada de ocho meses , que les llamó la atención para que dejaran la cháchara y movieran un coche mal aparcado ante su cochera y que acabó en Comisaría esposada. Qué cosas tiene el juez Valdivia.

Lo que no se explica muchas veces es que todas estas decisiones del juez Valdivia han devenido firmes,  bien porque ninguna de las partes implicadas las han recurrido o bien porque la Audiencia Provincial las ha confirmado. Que sus autos suelen estar sólidamente fundamentados en Derecho, según admiten reputados abogados que defienden a reputados delincuentes de Jaén. Por eso ahora, cuando de nuevo arremetan contra el juez Valdivia, habrá que pensar más con la cabeza con el corazón. Y tener en cuenta que lo que nos diferencia de los monstruos que tanto nos repugnan es precisamente el respeto a unas normas de convivencia. A las leyes. A los derechos de los demás. Unas leyes y unos derechos que tipos como el juez Valdivia defienden aún a riesgo de echarse encima a toda una ciudad. Sin que -tal y como argumentó la junta de jueces de Jaén ante las presiones contra el magistrado- haya espacio alguno de impunidad. Por más que sus decisiones se reciban con división de opiones, y unos repasen su árbol genealógico por parte de madre y otros por parte de padre.

Servicio público

El inspector provincial de servicios de la Junta de Andalucía en Jaén ha abierto una investigación para aclarar si un trabajador de la agencia de Medio Ambiente se ausenta de su puesto de trabajo durante las mañanas para dedicarse a labores políticas. A sus manos han llegado escritos relativos a las “posibles ausencias en el puesto de trabajo” este empleado público, personal laboral  de la administración para más señas. Contra este trabajador, que ha ocupado altos cargos en instituciones publicas pero  que actualmente limita su actividad política al partido en el que  milita, constan dos denuncias por abandono del puesto de trabajo, “sin entrar a valorar sobre si realiza algún trabajo productivo o no en la Agencia”, dice la denuncia.

 

denuncia2

 

denuncia

En concreto se presentaron dos denuncias sobre posible abandono del puesto de trabajo al aparecer. El denunciado sale en la agenda de la medios y en fotografías en actos políticos desarrollados durante su horario laboral. La inspección debe aclarar ahora si el denunciado estaba allí con autorización de sus superiores, si estaba en hora del desayuno, si se había escaqueado  o si se había cogido días de asuntos propios. A saber.

El asunto pone además sobre la mesa otras cuestiones, como la vocación de servicio  de muchas personas que además de entregarse altruistamente durante años a la actividad política dedican su trayectoria profesional a trabajar por el bien común desde empresas públicas. Es de destacar que cuando concurren estas dos figuras se suele dar la circunstancia de que el servidor público ingresó en la plantilla de la administración como personal laboral. Es admirable que la vocación de servicio público de estas personas se sobrepone incluso a circunstancias como que no ingresasen por oposición, concurso o proceso regido por principios de publicidad, libre concurrencia e  igualdad de oportunidades. Al final ellos consiguen superar estos obstáculos para servir al contribuyente.
También es de destacar otra circunstancia, comprobada empíricamente pero que ha pasado inadvertida para biólogos, genetistas y científicos en general: tal vocación del servicio público no se suele dar en individuos aislados, sino que ocurre por familias, sagas, clanes, estirpes o manadas, según distintos  casos de los que la caprichosa naturaleza nos ofrece ejemplos en el servicio público.

Corrupción

En lo últimos días hemos conocidos nuevos detalle sobre casos de corrupción  que afectan directamente a Jaén. El juez que investiga el caso Invercaria ha citado a declarar como imputados a los miembros de la agencia pública de inversión para que le expliquen  cómo en 2008 le concedieron un préstamo de 300.000 euros a una empresa de La Carolina que pidió la ayuda con dos folios escritos a boli, con cuatro datos. Les concedieron una lluvia de euros por la caligrafía, porque allí no había ni análisis rigurosos, ni estudios financieros ni nada de nada. La empresa quebró al poco y el dinero público se perdió.
Por esas mismas fechas el consejero de Innovación, responsable de Invercaria, era Francisco Vallejo, también de La Carolina. Vallejo declaró en un acto público en diciembre de 2007 que en Andalucía había más dinero que ideas para emprendedores. Y eso que ideas había muchas, por lo que parece.
Por otra parte, la Intervención General del Estado ha elaborado un informe para la jueza Alaya en el que se califica como inadecuado y carente del rigor que se debe exigir en el manejo de los fondos públicos el sistema de subvenciones ideado por la Junta para financar los ERE. Los técnicos del Ministerio de Hacienda han detectado además dónde nació el sistema corrupto: en una fábrica de embutidos. No en una cualquiera. En una de Jaén. En Cárnicas Molina. Doce años después del cierre de la empresa hemos conocido que muchos de los que negociaron ese ERE, tanto sindicalistas como en nombre de la Junta de Andalucía, están imputados por el saqueo del dinero de todos: Lanzas, García de los Reyes, Damián Jiménez, Carlos Leal, César Braña …
La Intervención general del Estado dedica a Molina sólo 14 páginas de un informe de más de mil folios sobre empresas cuyos ERE están bajo sospecha. Entre ellas hay varias de Jaén. Las sorpresas pueden continuar.