Debacle de los porreros

Los analistas debaten hasta la saciedad sobre la debacle del bipartidismo en las elecciones europeas. Se devanan los sesos con la sangría del PP y el PSOE. Andan cortos de memoria, porque  la auténtica debacle es la de los porreros. El Partido del Cannabis llegó a ser la quinta fuerza política más votada en la provincia de Jaén en las europeas de 2004. No es broma. Consiguió más de 500 votos. No fue solo en Jaén. En otras provincias también. “Los porreros, quinta fuerza política”, tituló el periodista Carlos Morán en la edición de Granada de IDEAL. Eso es un titular y lo demás son tonterías. En aquellos comicios tuvieron votos en Jaén el Partido Carlista , Los Parados o el POSI, que a saber qué era aquello. Hoy ya no queda de ellos ni la memoria. La gente es muy de votar de cachondeo en las europeas. En los pueblos no se puede quedar uno en casa, de abstencionista, porque el interventor del régimen te echa la cruz: ‘Cucha tú, que fulanico no ha venío a votarnos después de darle la paguilla y colocarle al hijo’. Así que se vota de cachondeo. O por rabieta. Indignados que se dice ahora. A los porreros y a los Ruiz Mateos antiguamente (‘que te pego, leche’, qué despiporre), y tras el 15M a los de la coleta.
En Jaén además no cabe hablar de fin del bipartidismo ni similares. El PSOE obtuvo en la provincia el mayor porcentaje de voto de toda España, y el PP superó la media nacional. Entre los dos suman más del 70 por ciento de los votos. Y los dos saben que cuando haya que votar por las cosas que de verdad importan -que no son Euripa, el rescate ni el PIB, sino la paguilla y que te coloquen a tu hijo- nos volveremos a acordar de papa y de mama. De Mariano  y de Susana, esté de presidenta en Sevilla o ya de lideresa en Madrid. Así que todos tranquilos. Menos los porreros, pobreticos, que nadie se acuerda de su debacle.

Un final de novela

Fiscalía espera a que el magistrado Cáliz Covaleda notifique a las partes la sentencia absolutoria del caso de la enfemera para decidir si recurre. En principio los hechos que el jurado ha considerado probados no se pueden tocar, pero sí la interpretación que el tribunal popular ha hecho de las pruebas. Así que dependiendo de la redacción de la sentencia podría ser posible pedir al TSJA que se declare nulo el fallo y que se repita el juicio. Sería un capítulo más de un asunto que se ha desarrollado como una película de intriga y está teniendo un final de novela. Hasta en los últimos detalles.

Tras la apoteosis en la sala con el veredicto de no culpalbe, Jesús salió a la calle arropado por un numeroso grupo de familiares y amigos. Francisco Javier Ochoa Palop fue  los primeros en abrazarlo en la puerta de la Audiencia. Alzó incluso el puño, en señal de victoria. Francisco Javier es escritor. Hace unos meses acaparó la atención de medios -incluso nacionales- después de que la Diputación de Jaén primero le concediese un premio literario y después se lo retirase. Fue por una novela. Las autoridades provinciales la consideraron inapropiada, por ir en contra de las políticas del ente provincial en materia de violencia de género. Antes incluso de presentarla al certamen para escritores noveles de Diputación, Ochoa le envió el texto a su amigo Jesús. A ver qué le parecía. Cuando la Policía requisó los ordenadores de Jesús, allí estaba el archivo informático. Les llamó la atención. Ellos investigaban un supuesto crimen pasional y se encontraron con una novela que se titula ‘Nunca te quise tanto como para no matarte”.

Cinco votos contra cuatro

Nada más tocar la campanilla y ordenar que sacasen la fiesta de su sala de vistas, el juez Cáliz Covaleda le hizo una señal a los dos policías que esperaban al fondo. Como que ya se podían marchar. Si el desenlace hubiera sido otro, la labor de los policías hubiera sido más complicada, pues seguramente hubieran tenido que poner bajo custodia a Jesús A.P. Pero la tarde era de fiesta. No culpable. Por una apretada votación de cinco votos contra cuatro. Por tan estrecho margen se ha decidido el futuro y el honor de un hombre. 485 días después de ser detenido, procesado y encarcelado por la muerte de su esposa, Antonia González Osuna, un jurado popular ha determinado que no había pruebas para condenarlo.
“Lo salvó Concheiro”, asegura una periodista que se estrenó como cronista de tribunales en este juicio, y aporta una visión más fresca que la de quienes llevamos año y medio con el caso. Nada menos que la sesión de los peritos para la primera vez: 17 forenses ilustres discutiendo y debatiendo durante cuatro horas largas, desde pasado el mediodía hasta las cinco y pico de la tarde, sin parar ni para comer. Unos con que Antonia murió estrangulada y otros con que nada de eso, que fue el propofol igual que a Michael Jackson. Porque en este juicio ha opinado hasta el forense que le hizo la autopsia a Michael Jackson. En la redacción la periodista se explica tras firmar una gran crónica: “Lo estaban masacrando. Ganaban los que decían que fue asfixiada hasta que llegó Concheiro. Dijo a los demás que no tenían ni idea y que lo habían hecho fatal, y lo decía porque él era Concheiro”. El gran Concheiro, el catedrático de Santiago, el que ha hecho más de 25.000 autopsias, el que tiene un edificio con su nombre en la Universidad, el mayor experto en asfixias mecánicas, el que escribió el libro que citan en su informe los peritos que discrepaban de él en el juicio. “Comenzaron a medírselas. Que si yo he hecho tantas autopsias, que si yo cuantas. A ver quién la tenía más larga. Y el que la tenía más larga era Concheiro”, resume.
“Que pidan perdón”, se escuchó entre el público nada más pronunciar el portavoz del jurado el veredicto. El fiscal Fernández Aparicio había asistido al desenlace impasible. Jugó bien las cartas que tenía. A veces duro como un martillo pilón y otras incisivo como un estilete. Los piropos que le dedicaban los partidarios de Jesús desde las bancadas del público hablan a las claras de que no hizo mal trabajo,. sino que exprimió sus bazas. Pero tenía las cartas que le habían dado otros. Y sobre la mesa había otra mano mejor. Hay que destacar también el trabajo de los forenses del IML. No convencieron al jurado, pero el esfuerzo, la honestidad en el servicio de la administración de Justicia y la categoría de todos los profesionales que han intervenido en este procedimiento está fuera de toda duda. Era difícil convencer en un asunto que, en el fondo, era una cuestión de fe.
El abogado Diego Ortega es un hombre de fe. Él creyó en Jesús. Desde el principio. Su trabajo en este caso durante el último año y medio ha sido para descubrirse. Paciente, prudente, astuto, sin dar jamás un aso en falso. Hijo de una leyenda de la abogacía jienense, el decano emérito Ortega, afrontaba su tercer jurado. El primero, un caso de asesinato hace ya muchos años, no salió bien. Después llevó la acusación por el crimen de Fernando Jurado, otro suceso que conmovió a Jaén. Esta vez sí se llevó en sala el gato al agua, aunque luego el TSJA matizó las cosas. En este caso debutaba como letrado defensor ante un tribunal popular. Al salir de la Audiencia tras el desenlace le pegaron una ovación de torero, que lo decía todo.
Fe tenían también los que aplaudían. El entorno. La implicación de amigos y familiares de Jesús y Antonia ha sido decisiva. Para que Jesús se mantuviese entero durante 485 días d e pesadilla, y también para volcar el jurado a su favor. El veredicto alude al poder de convicción que tuvo el testimonio del hermano de Antonia, que dijo estar absolutamente convencido de la inocencia de su cuñado.
Es ya historia el caso de la enfermera? Me da que no. Una sombra perseguirá a Jesús de por vida. Será su cruz. Por más que un jurado popular de cinco hombres y cuatro mujeres, sin odio ni afecto y a la vista de las pruebas, lo haya declarado no culpable.

Juicio por el caso de la enfermera: primer asalto, a los puntos para la defensa

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El fiscal Juan Manuel Fernández Aparicio sometió a un largo e intenso interrogatorio a Jesús A.P., al que un jurado juzga como acusado de asesinar a su mujer y simular un suicidio. Paciente, insistente, pero permitiendo al acusado replicarle casi más allá del límite al que se puede llegar cuando se replica al ilustre representante del Ministerio Público. Volviendo a cada detalle, tendiendo ‘trampas ‘para provocar contradicciones, repreguntando. Muy intenso, demostrando dominio del tema y confianza en demostrar sus tesis. Se nota que la Fiscalía ha trabajado este caso a fondo. Si acaso, por ponerle un pero, no explotó al cien por cien a uno de los testigos, el policía que dirigió la investigación, al que no preguntó por los motivos por los que Jesús fue detenido e imputado, por las lagunas en su coartada, por su manera de comportarse. El inspector jefe Piote, minucioso investigador, hubiera podido explicar más cosas al tribunal de las que comentó, creo yo. Sin embargo, y pese a que el Fiscal logró enredar al acusado en alguna cuestión menor para minar su credibilidad, el primer asalto del juicio que más interés ha despertado en Jaén en los últimos años cayó del lado de la defensa. A los puntos, y por cuestiones muy sutiles. Pero en la delimitación de la escenografía que se presentó al jurado hubo algunos detalles que le fueron favorables.

En la elección del jurado las dos partes consumieron los cuatro recusaciones. A la defensa le quedó un jurado con mayoría de hombres (cinco) y de mediana edad (solo hay dos personas claramente jóvenes). Aunque en principio puede parecer que le favorece, todos los expertos coinciden en que un jurado es como un melón: hasta que no se abre no se sabe cómo es.

Se había invitado a alumnos de la escuela de práctica jurídica a que asistiesen al juicio y pudieran ver cómo se elige a un jurado y como se desarrolla una vista oral. Mientras que medio centenar de personas esperaba para poder apoyar a Jesús con su presencia (entre ellas familiares de la fallecida, Antonia González Osuna) cuando se decretase audiencia pública, los estudiantes pudieron entrar antes y sentarse en las primeras filas. Aún así, los partidarios del acusado llenaron la sala casi hasta el último banco. Había un run run a favor de Jesús y hostil al Fiscal muy evidente. De hecho, Jesús entró y salió de la Audiencia entre abrazos y aplausos de sus partidarios.

El acusado, además, ni siquiera entró por la puerta de los acusados (y del público en general). Como había llegado a las diez de la mañana a la Audiencia y el pasillo estaba a reventar de estudiantes, periodistas y público, se le invitó a esperar en una habitación aparte. Así que entró en la sala de vistas junto al fiscal, los letrados y por la puerta de los jueces. Entró además sin esposas y sin escolta policial, porque aunque le acusan de asesinato y le piden 18 años no está en prisión. Así que toda esa parafernalia que normalmente juega en contra del acusado, que lo coloca de entrada en situación desfavorable a los ojos de jueces legos del jurado, no la padeció Jesús A.P. De hecho a las cinco y media de la tarde, dos horas después de salir de la Audiencia, estaba junto al Navas 13, conocida terraza en pleno centro de Jaén a 200 metros del despacho de su abogado, conversando con otros dos señores.

No le vino mal al acusado la forma de dirigir el juicio del presidente del tribunal José Cáliz, que ‘dejó jugar’ sin cortar sus respuestas, pese a que a veces más que responder replicaba al Fiscal.

El plato fuerte que decidirá este juicio aún está por llegar, pues las respuestas a las preguntas que todos se plantean en la sala solo las pueden dar los forenses y peritos médicos. Van a declarar así como veinte. Antes pasarán por el estrado familiares de ella que hablarán a favor de él. Son testimonios jurídicamente poco relevantes, pero que a buen seguro ponen a cavilar al jurado.

En la foto, Jesús se abraza con familiares a la salida de la primera sesión del juicio.