Hola talibanes

En las últimas horas he sido acusado de manipulador y adoctrinador en Twitter por una información sobre fallos informáticos en los juzgados que permiten a acusados de malos tratos burlas las leyes en vigor. Se ve que a algún talibán no le gusta lo que escribo. Nada dijo el 11-4-2010 cuando firmé esta información. Que le aproveche.

 

MENTIRAS DE FAMILIA

En algunos divorcios y separaciones todo vale: «un alto porcentaje» de las denuncias y acusaciones graves en estos procesos resultan ser falsas


JUAN Ballesteros Alcalá, actualmente en proceso de divorcio, lleva seis meses sin poder ver a su cuatro hijas. Su mujer lo denunció el 15 de agosto por malos tratos y violación. Una denuncia falsa. Ese día él estaba (paradójicamente) sirviendo bodas en un salón de banquetes, y pudo demostrarlo. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Jaén, en una resolución que ya es firme, archivó el 26 de octubre de 2009 la denuncia.
«Hay denuncias que se utilizan como instrumento, para evitar que se pueda plantear el tema de la custodia compartida o para intentar influir en las decisiones que pueda tomar el juez en cuestiones como el régimen de visitas o la pensión. Sí es habitual, sobre todo cuando no gusta la resolución del juzgado de familia, si se ha concedido al padre un régimen de visitas amplio o incluso cuando se ha concedido la custodia de los hijos al padre. Es entonces cuando sale a relucir la denuncia», dicen fuentes consultadas en el juzgado de Familia de Jaén (Primera Instancia 6).
En el órgano judicial encargado de los temas de divorcio en Jaén no se atreven a dar un porcentaje de cuantas denuncias por malos tratos sin fundamento se interponen en procedimientos en los que las partes se han enzarzado con manifiesta hostilidad. «No se puede dar un porcentaje, pero es algo que se da. Y en un porcentaje relativamente alto de los casos», constatan.
Dos tercios
Diversas fuentes del mundo judicial en Andalucía han estimado que entre el 60 y el 80% de las denuncias que se ponen cuando hay en curso un proceso de separación o divorcio no amistoso son falsas o, al menos, sin pruebas. En un año, en la provincia de Jaén se registran aproximadamente 1.200 demandas de divorcio, de las que más de 700 (entre el 55 y el 60%) se resuelven por la vía amistosa. Otras 500 derivan en una batalla en la que los contendientes usarán todas las armas a su alcance. Y la denuncia, indican jueces, abogados, fiscales y policías consultados, es un arma.
Además de las consecuencias en relación con cuestiones directamente vinculadas a la ruptura del matrimonio, una denuncia por malos tratos tiene otros efectos colaterales, como la «pena de banquillo» para el acusado, que es detenido, esposado, pasa por un calabozo, es llevado a declarar delante de un juez y es sometido a un proceso judicial en el que frecuentemente se le imponen medidas cautelares como prohibición de acercarse no sólo a la mujer que lo ha denunciado, sino también a sus hijos. Lo que le ocurrió a Juan Ballesteros Alcalá, que peregrinó por media Andalucía buscando a sus hijas (pisos de acogida, centros de la mujer) sin que nadie le facilitase el contacto.
El juez titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Jaén, Miguel Sánchez Gasca, no oculta que las denuncias con poco fundamento cuando hay abierto un proceso de separación divorcio «existen, aunque no se puede precisar un número porque no se lleva una estadística. No hay ningún registro». El magistrado indica que una cosa es una denuncia «sin pruebas» y otra una denuncia falsa. «En la segunda tiene que quedar fehacientemente clara la falsedad, y es una circunstancia más rara, mientras que las denuncias sin pruebas son más frecuentes», indica. «Son circunstancias que se pueden malinterpretar. Que no haya pruebas, que no se pueda demostrar, no quiere decir que sea falsa», puntualiza. De hecho, Sánchez Gasca indica que en su juzgado apenas si se deduce testimonio por denuncia falsa en «dos o tres casos al año».
Sánchez Gasca indica que «el simple hecho de la denuncia tiene consecuencias, por lo que se instrumentaliza para vetar como la custodia compartida o la intervención de equipos de mediación».
Auto polémico
El magistrado firmó a finales de noviembre del año pasado un polémico auto, sobre un caso de divorcio en el que apareció una denuncia en medio del procedimiento, advirtiendo que «la regulación legal es mala y negativa en este sentido, pues aplica la vieja receta del café para todos muy propia de estos tiempos de radicalismo de género, sin dar posibilidad de que en determinados casos se pueda imponer el régimen de custodia compartida cuando no hay indicios claros de violencia de género y cuando se puede apreciar objetivamente que el régimen de custodia compartida es el más adecuado a los niños».
Sánchez Gasca exponía en su razonamiento jurídico que «la ley, en su exposición de motivos, se basa para dictar esta medida restrictiva en que cuando hay un proceso penal entre los padres no es viable la custodia compartida, puesto que la participación y el acuerdo de los padres durante la convivencia en el cuidado de los niños es esencial para que prospere este régimen».
Sospechas de falsedad
En el caso concreto sobre el que tenía que decidir, «se ha acreditado por las testificales que el padre quería un régimen de custodia compartida y que la madre se negaba, y que estando en estas negociaciones la madre interpone una denuncia penal que tiene como efecto inmediato el vedar la custodia compartida. Esto -dice el juez- está acreditado por las testificales».
Ante ésto, el magistrado razonó que «quizá lo más adecuado hubiera sido otorgar la custodia al padre, ya que la conducta de la madre obstativa al régimen de custodia compartida podría apreciarse como conducta en detrimento de los hijos».
Pero después, y pese a este razonamiento, el juez tomó una decisión sorprendente: «Al no haber motivos especiales para señalar que uno de los progenitores va a cuidar menor que el otro, sin duda, de los niños, dada la edad de estos (8 y 10 años) si lamentablemente hay que elegir a uno de los progenitores para la custodia, debe ser la madre, pues por la propia naturaleza del ser humano debe apreciarse la presunción de que en igualdad de condiciones es la madre quien debe tener a los niños de tan corta edad».
A cambio, concedía al padre un régimen de visitas «amplio» para que vea a los niños: fines de semana alternos desde las seis de la tarde del viernes hasta las nueve de la noche del domingo y todos los miércoles de seis y media a nueve, más quince días en verano y Semana Santa y Navidad. Como pensión, le fijan 500 euros mensuales.
Fuentes cercanas al caso han indicado que el auto del juez permite, al menos, que el padre pueda ver a sus hijos. A raíz de la denuncia que presentó la mujer, se había dictado una orden de alejamiento que separaba a padre e hijos bajo pena de incurrir en un delito.
En el juzgado de Violencia sobre la Mujer tampoco se aventuran a dar una cifra sobre las dimensiones del problema. Pero el magistrado apunta que con datos de Observatorio sobre la Violencia recientemente publicados se aprecia que en los dos últimos años se incoaron 268.000 diligencias en España por denuncias de malos tratos, y hay algo más de 80.000 sentencias condenatorias. Es decir, que dos tercios de las denuncias son archivadas, no llegan a juicio o se resuelven con una sentencia absolutoria.
Fiscalía
Según datos de la última memoria de la Fiscalía de la Audiencia de Jaén, en un año se incoaron 1.224 diligencias, se llegó a calificar un total de 769 y se dictaron en los tribunales 465 sentencias condenatorias (en torno a un tercio del total de procedimientos iniciados acabó con condena y dos tercios quedaron en nada tras hacer pasar al denunciado por un calvario policial y judicial).
La fiscal coordinadora de violencia de género en la Fiscalía , Gracia Rodríguez, ha presentado cargos en cuantas ocasiones ha tenido constancia de que había una denuncia falsa. «No nos tiembla el pulso para hacerlo. Una denuncia falsa hace mucho daño en la lucha la violencia de género, echa tierra encima del sufrimiento de muchas mujeres», indica. Hasta siete veces en un año Fiscalía sentó en el banquillo a mujeres por denuncias falsas. De hecho, se ha deducido testimonio y se han abierto diligencias contra V.C.S., la mujer que denuncio en falso que su marido, Juan Ballesteros Alcalá, la había violado y maltratado.