Cuerno quemado en Linares

Los carteles de la feria taurina de Linares deben de ser una broma. Una coña que se ha tirado la empresa para que la afición se eche unas risas. A ver cuando sacan los carteles de verdad, que me troncho.

Los carteles quedan tal que así:

Martes 26 de agosto

Novillada sin picadores. Novillos de D.Enrique Ponce para los jóvenes espadas Curro Moreno, Carlos Enrique Carmona, Adrián Grande y Jaime Jiménez “El Pilla”. Al finalizar la novillada se procederá al desencajonamiento de los toros a lidiar el 28 y 29 de agosto.

Jueves 28 de agosto

Toros de Román Sorando para Manuel Díaz El Cordobés, Juan José Padilla y David Fandila El Fandi.

Viernes 29 de agosto

Toros de El Ventorrillo para Curro Díaz, Ivan Fandiño y Daniel Luque.

Para Villacarrillo, Martos, Andújar, Úbeda o Baeza ( sin desmerecer) ya serían regularcejos. Para Linares, sencillamente son para echarlos a los corrales y pedirle al empresario que saque los de verdad, y se deje ya de cachondeo. Una novillada sin picadores y dos corridas son demasiado poco. Y sin menoscabo de la gran trayectoria de los seis matadores que se anuncian, se echa en falta a las figuras. ¿Dónde está Tomás, Ponce, Morante, Juli, Manzanares, Perera …? La corrida del 29 me gusta (Curro, siempre Curro), y la del 28 siempre tiene su público (aunque está ya muy vista). Pero sabe a muy poco para la plaza de Fuentes, de Palomo, donde tantas tardes de gloria se han vivido. Donde Islero corneó a Manolete, coño.

Hasta ahora el truco la feria de Linares estaba en los toros. Comparecían las figuras, pero no los toros. Si acaso embarcaban -bien por error o bien por despiste- a algún morlaco bien armado y con casta, lo devolvían con espanto nada más pisar Santa Margarita, no le fuese a dar un soponcio a alguien. En algunas ferias había más baile en los corrales que en la caseta Don Lucas, y mira que allí se bailaba, suelto y hasta agarrao si había ocasión.

Sin embargo, en las taquillas la de Linares siempre ha sido feria de grandes estocadas. Así mataron a la afición, que fue desertando hacia otras formas de tirar el dinero más divertidas. Salvo chispazos o arrimones contados había más emociones a flor de piel en la tómbola de la muñeca chochona que en el coso. Y ésto sin emociones no es nada. Y eso es lo que ofrece ya la feria de Linares. Muy poco. Casi nada Si acaso, lo que deja es un olor a cuerno quemado. De la afición, claro.