Historias de después de un accidente de tráfico

Se celebra el Día Mundial de Víctimas de Accidentes de Tráfico. Comparto aquí tres reportajes publicados en los últimos años sobre el tema. Historias de familias destrozadas, de vidas truncadas. Historias duras.  Lo que queda después del titular que da cuenta de un fallecido en tal o cual carretera. La puta vida. Historias duras hasta para escribir. No quiero ni pensar lo que será vivirlas en primera persona. Pero miles de familias viven con ello. Tienen que hacerlo.

Tres reportajes que a veces recuerdo cuando me pongo al volante.

«¿Y si hubiera …?»

Mañana se celebra el Día Mundial en recuerdo a las víctimas de accidentes de Tráfico, una lacra que en diez años se ha cobrado en Jaén más de 300 muertes y miles de heridas irreversibles

(Publicado el 16/11/2013) Juan Manuel habló ayer de David a más de un centenar de estudiantes. De su David. Es su manera de mantenerlo vivo. De alejar de su mente una pregunta que pocos familiares de un fallecido en un accidente pueden evitar: “¿Y si hubiéramos hecho algo distinto ese día?”. «David era mi hijo. Un chico joven, de 17 años. Un chaval inquieto, socio fundador de la banda de música de Los Villares, alto rubio, con los ojos azules como el cielo. Quería estudiar relaciones públicas. No era de salir mucho. Fue su segunda fiesta, en nuestro pueblo, apenas a 500 metros de casa. Una fiesta de blanco, ibicenca. No volvió. Su único error fue subirse al coche que no debía». El silencio en el salón de actos del IES Jabalcuz de Jaén se cortaba. Denso. Emocionado. Decenas de jóvenes que un minuto antes se revolvían escuchando a políticos y técnicos quedaron estupefactos, con lágrimas en la mirada y un nudo en la garganta. «A las cinco David llamó a su madre. “Déjame un poco más, que están todos. Es pronto. Déjame, que están todos”. A las siete llamamos nosotros. Lo cogió su amigo. Nos dijo que habían tenido un accidente. David aún estaba en el coche. Su error fue subir a ese coche. El conductor no iba en condiciones. Fiesta, velocidad … Estaban a menos de 300 metros de casa. Fui corriendo. Soy bombero, así que intenté sacarlo, excarcelarlo. Creo que estaba vivo aún. Pero no pude ni hablar con él… Hace daño saber que se podía evitar. Siempre piensas que a mi no me va a tocar. Pero te toca». Aquello fue en agosto de 2011 y Los Villares, de 5.500 habitantes, vivió tres días de luto oficial. El luto en el pueblo pasó. Pero a Juan Manuel y a su familia la herida se les quedó abierta para siempre. Familiares de fallecidos y supervivientes piden mañana domingo, en el Día Mundial en recuerdo de las víctimas, que el drama que ellos viven en silencio sirva de ejemplo para evitar más tragedias y más familias condenadas de por vida.
«Al principio no sabes ni donde estás. Estás perdido. Te niegas a aceptar la realidad. No lo crees. Luego llega el dolor. Te duele todo. Sobre todo donde no se ve. Te duele el alma. Un dolor que no se calma. Te cambia la vida radicalmente. No hay alegría, solo penas y lamentos. Es lo que queda. Dolor», lamenta Juan Manuel, que colabora con Stop Accidentes. Los percances de Tráfico son la primera causa de muerte entre los jóvenes. «Yo estoy aquí por mi hijo. Para que David siga vivo y para evitar más desgracias».
El drama
Casi 12.000 alumnos de 56 centros de la provincia de Jaén participarán durante este curso en actividades para fomentar la cultura de la seguridad vial, informa el delegado territorial de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, José Ángel Cifuentes. Si ayer se trataba de concienciar a los estudiantes del IES Jabalcuz, el testimonio de Juan Manuel les sirvió para entender la dimensión de la tragedia. Juan Diego Ramírez, jefe provincial de Tráfico, les ayudó con algunos datos: en lo que va de año se han registrado 17 muertes en accidentes en la provincia.
«No son cifras. Son familias destrozadas. Y son tragedias evitables. El alcohol, la velocidad, no abrocharse bien el cinturón o el casco están detrás de buena parte de las muertes. Con gestos simples y que no requieren esfuerzo se hubieran evitado», insistió Ramírez. En Jaén se habla de más de 300 fallecidos y miles de heridos graves en la última década. Este año, además de los 17 fallecidos, hay 137 heridos graves «que en algunos casos sufrirán secuelas para toda la vida, en silla de ruedas o por un traumatismo craneoencefálico, y además hay otros 1.077 heridos leves» también marcados por el tráfico, según explicó Ramírez.
Fernando es de los que sobrevivió. «Me desperté 25 días después del accidente mirando un techo, sin saber ni donde estaba. Estaba en el hospital. Solo podía mover la cabeza. Y no he conseguido mover mucho más desde entonces», explica agitando apenas los brazos. Vive clavado a una silla de ruedas, y recorre centros escolares dando charlas, relatando su experiencia. «Lo que trato es de que nadie más pase por esto», resume.
Por cada persona que muere en un accidente de tráfico, seis sobreviven pero sufren secuelas graves de por vida. «Algunos en silla de ruedas para siempre, o con un golpe en la cabeza que les impide reconocer a sus padres o atarse unos zapatos. Hablamos de unos 4.000 casos al año en España. Y faltan por contar entre doscientos y trescientos más que sufren amputaciones», destaca Fernando, que desde hace años está implicado en asociaciones de víctimas de accidentes. Ayer volvió a hablar a estudiantes en primera persona.
«Antes del accidente yo tenía mis planes. Me casaba, estaba arreglando un piso. Era camionero. Me gustaba mi trabajo. Sabía dónde y cómo me gustaría vivir. Mi vida giró 360 grados. Estoy aquí por lo que me dijo un hombre que llevaba 33 años en silla de ruedas cuando estaba en el Hospital de Toledo (en centro de referencia en España para grandes lesiones medulares). Yo no paraba de llorar y de preguntarme de por qué a mi. Me dijo que o cambiaba de actitud o lo perdería todo. La vida no se termina aquí, yo sigo luchando».
Su lucha de todos los días son las barreras arquitectónicas. Vendió la casa que se estaba preparando para casarse y buscó una vivienda adaptada. También adaptó su coche, porque moverse por Jaén en transporte público es difícil. Y encontró apoyo en los suyos. En su pareja, en sus amigos y en su pareja. «Ningún padre, ningún hermano está preparado para esto. Y hay que echar mano de todos», explica.
El dolor
«No os podéis ni imaginar el dolor que hay detrás de cada víctima. Los miles de pequeños detalles que resuenen en la cabeza de sus padres. Durante meses, durante años, tal vez durante toda la vida. Los expertos dicen que la muerte de un hijo no se supera, que se aprende a vivir de otra manera. Y más aún si se trata de una muerte evitable. Ese “y si hubiera” hace todo más difícil aún de superar». Habla María de los Ángeles. Es psicóloga y trata desde hace años a familiares de víctimas de accidentes en la asociación Alma y vida de Jaén. Intenta explicar a estudiantes de secundaria qué pasa en el entorno del a víctima. «Es tremendo el abandono que sienten. Hasta del nombre. Todos sabemos que el que pierde a sus padres es huérfano. Pero ¿qué son los que han perdido a un hijo? No hay un nombre. Es reflejo de que estamos hablando de una realidad social que no está dentro de los cauces naturales. Solo el hebreo tiene una palabra para designarlos», señala. La experta destaca que «es importante verse rodeados de otras personas con experiencias similares. Se sienten incomprendidos. Las asociaciones tienen un papel importante», apunta.
Son casi 2.000 muertos en España. «Decimos que son demasiados porque lo son. Año tras año se reducen los muertos y heridos y esto para muchos es un avance. No es verdad. Lo muertos de este año se suman a los miles y miles anteriores. Cada fallecido y herido grave es una historia rota de familias enteras. Padres, madres, hermanos, abuelos, amigos, compañeros todos se ven trastocados por el mal llamado accidente de tráfico», dice Francisco Canes, de la asociación de víctimas DIA. En España son cinco familias cada día que se quedan preguntándose de por vida : “¿Y si hubiera ….?”

(Publicado el 16/11/2015)

Vidas rotas detrás de cada víctima de tráfico

Por cada fallecido en un accidente de tráfico, 250 en la última década en Jaén, diez personas de su entorno más íntimo ven destrozada su vida

 Jaén. Han pasado cuatro años y Mariano y Amalia visten de luto riguroso. Cuatro años de dolor, de impotencia. Justo ahora se cumple el aniversario de la muerte de su hijo, Mariano Nieto, ocurrida en un accidente de tráfico en Peal de Becerro cuando tenía 21 años. Su único hijo. Sus padres llevaron ayer su pena a la Plaza de Santa María de Jaén, a un acto en recuerdo de las víctimas de la carretera organizado por Stop Accidentes. “Este año hay un descenso del 16% en el número de víctimas en la provincia de Jaén. Pero más que en las cifras queremos centrarnos en las personas que hay detrás, no quedarnos solo en los datos objetivos para pensar que hay unos padres, unos hijos, hermanos, compañeros de trabajo … Queremos hacer un reconocimiento de que su vida ha cambiado como consecuencia de esos accidentes”, señaló antes de la ceremonia el jefe provincial de Tráfico, Juan Diego Ramírez.
Los datos objetivos, aún limitados a una provincia como Jaén, son aterradores. Se estima que el fallecimiento de una persona en un accidente de tráfico destroza directamente a la vida diaria de una media de diez personas de su entorno íntimo. Solo en la última década el número de fallecidos supera los 250, con lo que se puede hablar de 2.500 vidas afectadas directamente. Además, hay una media de 150 heridos graves al año, 1.500 en una década, de los que muchos sufren secuelas ya para siempre. Ellos y sus familias siguen ahí, detrás de las estadísticas.
A la cárcel
El vuelco en la vida de Mariano y Amalia ocurrió en la tarde del 9 de noviembre de 2011, cuando un vecino llamó a su casa para decirles que muy cerca, en un cruce, su hijo había tenido un percance. Salieron corriendo y lo encontraron tirado en el suelo. A los pocos días murió. Ya todo se vino abajo. Mariano, agricultor de 51 años, jamás había tenido problemas con la ley. Ahora es un ex presidiario. Intentó tomarse la justicia por su mano. Menos de un año después del accidente “un día se cruzó el hombre (implicado en el accidente de su hijo) por mi delantera y me tiré a él”. Por eso ha cumplido diez meses de cárcel.
Aún hoy siguen batallando en los tribunales para demostrar que el otro conductor fue responsable de lo de su hijo, y que después se manipularon las pruebas para decir que todo fue un accidente. Su último recurso se verá próximamente en la Audiencia Provincial.

“Yo nunca quise ni denunciar ni nada, porque parece que vas buscando dinero y no es eso. Y a mi nada me lo pagaría”, dice Dolores Luque Checa. Lleva en el bolso, a mano, una foto de su hijo. La coge con mimo y la enseña. Antes de guardarla se demora un segundo, mirando ensimismada a su Francisco Manuel. Fue un accidente de moto. “Ha hecho ahora ocho años y ahí sigue. Hay épocas que parece que lo aceptas, luego retrocedes, te preguntas que por qué, que qué cosa tan absurda”. Acaba de terminar en la plaza el acto de homenaje a las víctimas. Ella llora no sólo a su hijo. Después murió su marido. De pena. Detrás de las gafas de sol se adivinan unos ojos que aún hacen el esfuerzo de contener las lágrimas. Su hija mayor está cerca, con su nieto.
En ocho años da tiempo a darle muchas vueltas a todo. A revisar cada detalle. Francisco Manuel era un motero experimentado. Llevaba tres meses con su nueva moto. Le había hecho unos cambios. Bajó a cien metros de su casa, en Fuerte del Rey, a probarla. “La moto tenía un hierro que sobresalía cerca del freno. Él llevaba un pantalón de trabajar, se le infló con el aire, cuando fue a frenar se le enganchó en ese hierro y no pudo apodarse de la moto. Tiró del pie fuerte para soltarse. El pantalón se le rompió, se le hizo un siete. Aún  tengo el pantalón guardado. El pedal de la moto le cortó el pie por detrás. Entonces perdió el conocimiento y fue directamente a estrellarse contra un pino. Se dio en el pecho, le destrozó el corazón. Si se da en otro sitio se podía haber salvado. Pero se dio con un pino que no debería haber estado allí, en el camino”, asegura Dolores.
Detrás de cada muerte en un accidente de tráfico no hay solamente una tragedia. Hay muchas tragedias. Estaba casado. Desde quince meses antes del accidente. Un mes después de morir nació su hija, que no llegó a conocer a su padre.
Dolores siguió sufriendo. A los tres años, murió también su marido, el padre de Francisco Manuel. “La vena aorta. Algo como la muerte de un hijo nunca lo superas, pero él murió de pena. No podía, no podía, estaba muy triste. Se clavaba ahí, con la cabeza gacha. Había estado siempre con él. Siempre. Había pasado con él más tiempo que conmigo. Trabajaban juntos en el taller, se iban a cazar juntos. Toda la vida. Siempre juntos. Yo estuve dos años y medio de tratamiento, he leído muchos libros, he ido a todas la asociaciones que hay, he tomado muchas pastillas. He buscado siempre ayuda. Él no la buscó. Se hundió en su tristeza. Él se quería ir”.
Dolores no olvida el estupor y la desolación absoluta de esos primeros días. “Había muchos comentarios en el pueblo. Parecía como si él se lo hubiera buscado, que si iba muy de prisa cuando nadie sabe la velocidad, que si era algo que se veía venir por ir siempre en las motos … Se siente una inmensa soledad, que nadie te comprende”. Aún hoy, ocho años después, no ha logrado sacudirse todo ese estupor. Ahora se plantea irse del pueblo. “Son muchos recuerdos que me rodean aquí. La casa, el lugar del accidente, el cementerio … Su mujer ha rehecho su vida y vive también aquí. Demasiadas cosas que me recuerdan constantemente lo que ocurrió”, apunta.
Colaboración de tráfico
Trafico puso en marcha desde hace tres años Unidad de Atención a las Víctimas de Accidentes de Tráfico (UVAT), donde dos funcionarios contactan con las familias de cada víctima para ofrecerle asesoramiento y ponerla en contacto con entidades de ayuda y organismos públicos que pueden ayudarla, tanto en trámite administrativos como a superar el duelo. Ayer en la plaza de Santa María, tras la lectura de un manifiesto reivindicativo que se pudo escuchar en buena parte de las capitales españolas –elaborado por Stop Accidentes– donde se insistió en el objetivo de “cero muertes”, Juan Manuel Alcalde destacó la comprensión que las víctimas están encontrando en la Jefatura Provincial de Tráfico y la Fiscalía Provincial.

(Publicado el 18/11/2014)

La Unidad de las vidas rotas

Desde su creación en 2012 ha contactado con 1.150 personas implicadas en siniestros para facilitarles asistencia jurídica, psicológica y de todo tipo de recursos

Jaén. Ayer fue una madre. Llegó destrozada, aún con el estupor que solo conocen quienes han perdido a un hijo de 20 años en una carretera. Desorientada. Perdida en una sima de pena y dolor. “No saben dónde dirigirse, qué hacer, quién puede echarles una mano. Muchas veces hay tanto dolor que no saben ni qué necesitan”, asegura María del Carmen González, coordinadora provincial de la Unidad de Víctimas de Accidentes de Tráfico. En la unidad dos funcionarios les escuchan. A veces solo sentirse escuchado alivia. Pero se va mucho más allá. Les informan y les ponen en contacto con todos los recursos de los que pueden disponer: asistencia jurídica, ayuda psicológica, asistencia a domicilio, profesores en casa si son menores, información real sobre el accidente, ayudas para adaptar una casa a una silla de ruedas … La Unidad funciona desde 2012 y ha atendido ya a 1.150 usuarios. Desde personas con un latigazo cervical a padres que han perdido a un hijo.
Paqui ya pasó por ese trago. Su hijo murió el 20 de agosto de 2011 en Los Villares. “Fue Stop Accidentes quienes nos dijeron que existía este servicio poco después. Nos ayudaron mucho. Ahora nosotros colaboramos. Vamos por los institutos hablando con los chavales, intentando que no pase más”. Su marido, Juan Manuel, apostilla: “Lo que más ayuda es que te sientes comprendido. La sociedad no comprende que un padre que ha perdido a un hijo se quiera morir. No te entienden”. Han pasado “cuarenta meses” y las heridas están aún abiertas. “Unos padres que pierden a un hijo ya nunca van a recuperarse. Sus vidas están rotas para siempre”, lamenta Paqui. Este año han muerto ya 20 personas por tráfico en la provincia.
De las 1.150 atenciones de la unidad, la mayoría han sido contactos fugaces. Por ejemplo personas que necesitaban saber el número de diligencias de su accidente y en qué juzgado se llevaban, o que preguntaban algún detalle muy concreto. En 337 casos se llegó a una entrevista y para facilitar algún recurso. Y en otros 88 se hizo un estudio detallado para detectar qué recursos y gestiones se les podían facilitar.
“Desde darles cita con la forense para que les aclarase cualquier duda, reunir en un hospital a dos heridos de la misma familia para que pudieran atenderlos mejor, gestionar con Educación que el tutor de un menor lo visitase en casa durante la convalecencia, conseguir un psicólogo o un abogado … Que todo sea ágil y rápido en momentos tan duros”, dice Rafael Cortés, funcionario adscrito a la Unidad.
“Se trata de dos personas con una gran sensibilidad, algo imprescindible para este trabajo”, apunta el jefe provincial de Tráfico, Juan Diego Ramírez, que insiste en que se aplica el concepto de víctima en su término más amplio. Por ejemplo, se presta apoyo a una persona implicada en un atropello. Él conducía. No sufrió ni un rasguño pero sufre secuelas. Otra vida rota que llegó a la Unidad de Víctimas de Tráfico.

Presa de Siles: ¿conflicto de competencias o concurso de incompetencias?

La que tienen montada la Junta de Andalucía y la Subdelegación del Gobierno con las conducciones de la Presa de Siles es floja. Un año después de acabar la presa caen en la cuenta de que no han hecho las tuberías, y ahora nadie quiere pagarlas. Lo cierto es que el asunto se ha abordado mal. Se ha planteado como un conflicto de competencias. En realidad es un concurso de incompetencias.

La administración central puso el listón muy alto cuando aseguró que aún no había ninguna asociación de regantes constituida y que no se había recibido ninguna solicitud de agua para riego. Asaja tuvo que meterle las cabras en el corral: hay asociación de regantes desde hace muchos años y hay una solicitud de agua también con años de solera.

La Junta no le va a zaga cuando se escuda en  que no es competente porque la Cuenca del Guadalquivir afecta también a otras comunidades, como Castilla-La Mancha, Extremadura o Murcia. A ver si ahora para hacer una tubería de Siles a Orcera vamos a tener que pedir turno de palabra en la ONU o a pedir opinión al Lendakari o al Molt Honorable President Puigdemont. Es un tubo va de un punto de Jaén a otro de Jaén. Menos cachondeo.

La Junta asumió en su Estatuto en exclusiva la competencia sobre canales y regadíos “cuando las aguas transcurran exclusivamente por Andalucía”, y si las aguas subterráneas no afectan a ningún otro territorio. Que se sepa la Presa de Siles se nutre del Guadalimar, que nace en Jaén y muere en Jaén, y las tuberías irán de un punto de Jaén a otro. Si hace falta se lleva el tema al G-20 o hace una consulta a Kim Jong-un o a su alter ego Norcoreano, ya digo. Pero eso es lo que hay.

Si yo fuera regante, la verdad, lucharía por mantener al régimen andaluz lejos del agua. La suelen enfangar. Que se lo pregunten si no a los comuneros del Maguillo de Beas, y a otros regantes que se han metido en líos gordos por ponerse en manos del brazo armado del PSOE en el campo, con sus organizaciones satélites y demás.

Así que lo que tienen que hacer es ponerse de acuerdo ya, declarar la obra de interés general y hacer las conducciones cuanto antes. Llevan  mareando la perdiz así como veinte años con la dichosa presa. Y no es un asunto de competencias. Es solo acabar ya con el concurso de incompetencias.

 

 

Como parece que los jodíos papelillos están de moda y dan buen rollo, aquí dejo el Real Decreto por el que la Junta asume las competencias exclusivas en riegos


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Los jodíos papelicos de Marmolejo

Los papelicos, qué jodíos son. Que dice el secretario general del PSOE de Jaén, Francisco Reyes, que el alcalde de Marmolejo no firmó nada relativo al caso tanatorio, por el que se ha abierto contra él juicio oral. Si lo ha dicho el jefe por algo será, digo yo. Pero ahí están los papelicos. Qué jodíos ellos.

El fiscal acusa al actual alcalde de Marmolejo, Manuel Lozano Garrido (PSOE), de un delito de prevaricación supuestamente cometido en 2005, cuando era concejal de Urbanismo. Los cargos son por la licencia concedida al tanatorio promovido por la empresa PMC Servicios SL, que según el Ministerio Público se otorgó al margen de la legalidad y a pesar de las advertencias al respecto hechas desde la Junta de Andalucía. Junto al actual alcalde está acusado A.L.F., aparejador municipal, por darle el visto bueno como empleado público a una actuación en la que actuó como director de obras de la empresa promotora. Para los dos se pide una condena de ocho años de inhabilitación en un juicio que se celebrará próximamente en un juzgado de lo Penal de Jaén.

Lozano Garrido siempre ha defendido su inocencia, y pide que su partido no le aplique el Código Ético, por el que todos los cargos contra los que se dicte apertura de juicio oral en causa penal deben dimitir o serán expulsados.

En esas está la cosa cuando desde el PSOE se asegura que Lozano no firmó nada, sino que era el anterior alcalde (ya fallecido) Cristóbal Relaño, quien dirigió la operación. Hoy el tanatorio está legalizado. Pero en los archivos han quedado los papelicos, Qué jodíos ellos. Y parece que Lozano sí que firmó alguna cosa.

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