‘Sí’ es España

CONCENTRACION CONTRA EL REFERENDUM DE CATALUÑA Y OTRA A FAVOR FOTO: ALFREDO AGUILAR
CONCENTRACION CONTRA EL REFERENDUM DE CATALUÑA EN GRANADA
FOTO: ALFREDO AGUILAR

‘Sí’ es España.

‘Sí’ es tener el valor de caminar juntos y  solidarios. Es respetar las leyes democráticas y el Estado de Derecho. ‘Sí’ es Europa, es crecer, es hacerte más fuerte, es competir, es tener voz en el mundo. Es estar orgulloso de todo lo que compartimos y trabajar para superar diferencias. ‘Sí’ es España.

‘No’ es estar aislado, solo en el mundo. Es manipular los sentimientos. Son barreras, obstáculos, fronteras, aduanas, aranceles, impuestos. La fuga de empresas, la pérdida de empleo. ‘No’ es ser insolidarios, marginar los derechos de la mitad de la población, es creerte mejor que los demás, mirar con condescendencia a andaluces y extremeños olvidando que son sangre de tu sangre. Es saltarse las leyes, es violar la Democracia. Es votar con trampas. 

Así es como son las cosas. Es lo que sentimos millones de españoles dentro y fuera de Cataluña. Ese tendría que ser el relato construido entre todos frente al desafío de los independentistas. La ley, la razón, la Democracia, frente al supremacismo, las trampas y la vulneración de derechos. ‘Sí’ es España.

Pero durante años nos dejamos arrebatar el sí. Centímetro a centímetro. Nos pudo la falta de pundonor, la ignorancia y el interés político a corto plazo (hasta hablar catalán en la intimidad). Dejamos que se saltasen la ley en las escuelas, en la calle. Metro a metro. Rótulo a rótulo. Les permitimos manipular la Historia. Borraron del mapa a ‘los otros’ mientras mirábamos a otro sitio. Chantajearon al Estado cuando pudieron. Y nos dejamos chantajear. Nos dejamos comer cada parcela que ponían en disputa. Quisimos ser tan políticamente correctos que fuimos imbéciles. Hasta que ya solo les quedó reclamar la independencia. Entonces, toda esa labor de zapa durante años les sirvió para poner el mundo al revés en un instante.

Convirtieron el ‘sí’ en ‘no’. Convirtieron la trampa a la Ley y una votación fraudulenta en el axioma de la Democracia. Y caímos en el enredo. Nos tragamos su mundo al revés. Hasta el punto de que ya a última hora solo quedó el recurso de mandar a unos cuantos miles de policías y guardias civiles a que se las apañasen para arreglar lo que no se afrontó durante años con inteligencia. Ya habían ganado.

Les dimos palos y con ellos les dimos mártires. Les dimos la foto que buscaban para mostrar el mundo. Hubo palos y hubo pantomima de referéndum. Las dos cosas que buscaban. Las dos cosas que nunca se debieron producir. Tal es la confusión en la que nos hemos dejado enredar, que ha vuelto lo blanco negro.

Los intrigantes que no respetan las normas de la Democracia se convirtieron en víctimas. Los policías que iban a defender los derechos fueron los verdugos que apaleaban, dando razones a la otra parte con cada foto y cada vídeo para apuntalar su discurso. Hacer prevalecer el Estado de Derecho era reprimir y torturar a un pueblo. La traición de los Mossos  al mandato del Poder Judicial se transformó en acto heroico. Hasta los mezquinos que atizan odios y que provocan hasta generar altercados se transmutaron en paladines de la paz y del pueblo.

Al final se irán. Porque hay un grupo de fanáticos que para lograrlo tiene la fe ciega y la falta de escrúpulos necesaria para manipular hasta donde sea menester. Tienen la voluntad firme que a nosotros nos ha faltado para defender nuestro relato. Enfrente han tenido un rebaño de borregos que durante años ha consentido todo, y que ahora no tiene coraje para darle la vuelta a la situación, más allá de repartir algunos palos.

Hombres y mujeres mejores que nosotros construyeron durante siglos lo que aún hoy es España. Bueno o malo, hemos tirado su legado al vertedero. Esto se nos va al carajo. Es la penitencia que nos merecemos por dejarnos arrebatar el discurso. Por dejar que otros construyan nuestro relato, nuestra Historia. Por bajar los brazos, indolentes, perezosos, pánfilos. Por olvidar que ‘sí’ es España.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *