¡La que has liado, Pechugas!

Vista Alegre hierve después de los altercados del sábado por la noche entre los alicantinos y la Policía en la Estación de Linares-Baeza. Más de 24 horas después de la agresión a varios agentes en un altercado a palos, pedradas, y hasta con tiros al aire, se habla de siete detenidos. La cosa no se ha acabado y habrá más arrestos. Ni la Policía ni el nuevo comisario provincial, Amaya, pueden permitir que quede sensación de impunidad.

En Vista Alegre el estado natural de las cosas es de calma tensa. Lo cotidiano es el recelo, el rabillo del ojo mirando por si viene la Policía, el trapicheo y la ley de los alicantinos. «Allí las vigilancias son muy difíciles. Todos se conocen. Más bien nos siguen ellos a nosotros que nosotros a ellos allí», han llegado a explicar agentes de las fuerzas de seguridad en sus comparecencias ante los tribunales de Justicia por asuntos de drogas. Desde hace años es público y notorio que allí hay un supermercado de la droga. En Vista Alegre “no se gramea, se pasa droga a lo grande para otros traficantes», según policías que han investigado en esas calles.Por más golpes y redadas que han hecho en los últimos años no han conseguido acabar con él.

Ahí el jefe es el Pechugas. Viejo conocido de la Policía, veterano de la Operación Triunfal y otras redadas, llama la atención por su musculado aspecto físico. En el gimnasio hablarían de sus pectorales. En la Estación, se quedan en grandes pechugas. En 2015 le atribuían un papel secundario. El jefe, decían entonces en Comisaría, era otro pariente mayor, Herminio. Lo que pasa es que Herminio acabó en la cárcel tras Triunfal (cinco kilos de cocaína, 22 puntos de venta de droga desmantelados en la provincia, y un río de droga y dinero que partía y desembocaba en los alicantinos, palabras mayores) con una condena de seis años. Así que ahora, dicen en la Policía, el Pechugas, es el jefe.

Lo del sábado por la noche, insisten todas las fuentes consultadas, no era una redada ni nada por el estilo. Era un control rutinario cerca de Vista Alegre. Lo que pasa es que por allí pasó uno de los Pechugas,  a toda pastilla y se saltó un ceda. Los policías vieron una buena ocasión para pararlo. Al Josué le habían caído tres años de cárcel por lo la Triunfal. La condena es de noviembre de 2017, pero estaba en la calle. Son las cosas de la Justicia. Se ve que al Josué no le hizo ni pizca de gracia que lo parasen un sábado por la noche. Y se armó la marimorena. La armó el Josué, dicen los policías. Siete detenidos y cinco policías heridos, y lo que tiene que venir todavía. ¡La que has liao, Pechugas!

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