Jaén, nominada a ‘borrega del siglo’

La Junta de Andalucía y el Gobierno de España han acordado conceder la declaración ITI a Linares y comarca, lo que debería suponer trato preferente a la hora de invertir. Estamos hablando de la ciudad con más paro de España. Así que nada que objetar a este apoyo. Habrá que estar vigilantes para que esto no sea una nueva burla a Linares y los linarenses, que cosas peores hemos visto ya. Pero parece que al fin se abre una puerta a la esperanza.
En Jaén ha sentado fatal que la capital (aunque digan la provincia están hablando de la capital) se quede sin ayudas. Recogemos los que sembramos. Treinta años de silencio y borreguismo nos están pasando factura. No nos dan porque no nos temen. Otros han peleado más y mejor, y tienen hospitales completos, aves y servicios adecuados a los impuestos que se pagan. En Jaén tenemos lo que nos merecemos. Na. Si después de esto Jaén no echa a la calle y lía un buen picatoste es ya para que nos den un premio. A borrego del siglo.

Gracias, Capitán Fernández

Linarenses. El fernandismo ha muerto. Viva Juan Fernández. El veterano alcalde linarense se vio el domingo solo, sin apoyos para competir por la secretaría general del PSOE con Daniel Campos, que representa la renovación y la vuelta a la ortodoxia y la disciplina. Paco Reyes se apunta otro tanto y se le queda el patio como una balsa de aceite. Ahora solo falta orquestar un traspaso de poderes ordenado para que el secretario general Campos se convierta en el candidato a la alcaldía sin sobresaltos y sin fisuras.  Campos, reclutado para la política por Juan Fernández, ha sido concejal nueve años, está bien visto en Sevilla y tiene el temple y  el carácter necesario para ser un político de largo recorrido. Hay muchas esperanzas puestas en él. A Juan Fernández tal vez le haya faltado entender que ya había pasado su momento y haber liderado él mismo la transición.

No sería justo, sin embargo, despedir a Juan Fernández, sin más. Ha sido un gran alcalde. Así debería ser recordado. En los años de vacas gordas supo aprovechar la ola para reforzar el papel de Linares como capital del Norte de Jaén, abanderó el urbanismo amable, la ciudad comercial y de servicios. Linares era la envidia de la provincia. Cuando llegó el tsunami de la crisis y el cierre de Santana, eligió ponerse del lado de sus vecinos en vez de doblegarse a las directrices del partido. Exigió como el que más, peleó, se encerró y no se calló antes las mentiras y las promesas sin cumplir. Es cierto que también hubo sombras en sus años de alcaldía. Pero ojalá hubiera más alcaldes como él, con la cercanía a los vecinos que siempre ha demostrado, con su sensibilidad, y sobre todo con su valentía para ser díscolo y mosca cojonera en vez de sumiso y estómago agradecido. Así que gracias, Capitán Fernández. 

Las mejores ideas del forense Ángel Hernández

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Ángel Hernández Gil, forense y miembro de la Comisión Central de Deontología y Derecho Médico, acaba de recoger en el Teatro Nacional de Cataluña en Barcelona el Premio del Diario Médico a las Mejores Ideas de 2017 en Medicina Legal, Ética y Deontología.

El prestigioso forense jienense ha sido galardonado junto a la también jienense María Castellano por su trabajo sobre el Decálogo de la Historia Clínica. Castellano está considerada una de las máximas autoridades en Medicina Legal en España. Así que el trabajo distinguido tiene máxima altura profesional.

El año pasado Ángel Hernández ya fue premiado en el mismo foro por otro estudio sobre Consentimiento Informado.

De 47 años y natural de Andújar, ejerce como Jefe de Servicio de Clínica Forense del Instituto de Medicina Legal de Jaén. Es doctor y experto en Derecho Sanitario Docente e investigador, es autor de varias obras y numerosos artículos científicos relacionados con el Derecho Médico.

Más allá de mensajes pesimistas en torno a Jaén y a los jienenses, la excelencia, la constancia y el trabajo brillante nunca han abandonado a esta tierra. Ángel Hernández es un buen ejemplo.

La energía verde de José Antonio La Cal

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José Antonio La Cal Herrera ha presentado el libro ‘Valorización energética de subproductos del olivar y sus industrias de transformación’. Un manual imprescindible para quienes se mueven en el mundo olivarero, y que aborda la revolución que el sector tiene pendiente: sacarle partido a todo lo que nos da el campo jienense, no solo al aceite. Los restos de poda, el hueso, el orujillo … La revolución verde del olivar. La Cal plantea convertir en energía lo que lo que hoy son problemas en la gestión de residuos. No plantea utopías ni quimeras, sino soluciones técnicas que él mismo ha comprobado. Con números sobre rentabilidad y costes actualizados (y que en el tiempo que ha pasado desde la redacción del libro hasta ahora han mejorado si cabe).

La Cal, ingeniero industrial por la Politécnica de Madrid,  doctor por la UJA y MBA por ESIC, profesor en la Universidad de Jaén y en Córdoba o Castilla-La Mancha, es un adelantado. Sus planteamientos están en la vanguardia internacional. No en vano lo requieren en Marruecos, Guatemala o República Dominicana para sacar allí partido de sus conocimientos. Tiene en sus propuestas un profundo sentido social, de cercanía: lo que plantea son inversiones desde las almazaras, desde las cooperativas de cada pueblo. Que cada almazara se autoabastezca de energía con la biomasa de su entorno más cercano. La tecnología actual lo hace posible con inversiones para nada disparatadas. El mundo del olivar tiene que tener claro una cosa: o se lanza a aprovechar la biomasa o habrá otros que lo hagan y se lleven el dinero.

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“Hacía falta un libro que demuestre que el enorme volumen de subproductos del olivar puede convertirse en una fuente importante de negocios desde una nueva perspectiva medioambiental y estratégica, haciendo que la almazara pueda asumir un nuevo rol de industria modelo”, dice en el prólogo Francesco Serafini, jefe del departamento de Medio Ambiente del Consejo Oleícola Internacional, COI.

Un prólogo de un alto directivo del COI, la edición del libro a cargo de la Fundación Caja Rural, una presentación de de Manuel Parras Rosa con pesos pesados del sector como Cristóbal Gallego (Jaencoop), Luis Carlos Valero (ASAJA), Juan Vilar (consultor estratégico de prestigio internacional) entre el público … Si alguien no quiere ver la relevancia de los trabajos de La Cal será por ignorancia, recelos o por la típica resistencia a la innovación de determinados ámbitos. No en vano fue el único jienense presente en la Declaración de Meknès en favor del Olivar‘ del COI. Un evento de la máxima relevancia que puso de manifiesto el papel del olivar como sumidero de CO2. Una vitola de cultivo verde que se potencia con los planteamientos en  torno a las energías renovables que plantea José Antonio La Cal.

La vuelta al mundo con Sánchez-Gasca

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A Miguel Sánchez-Gasca estamos acostumbrados a verlo entre autos y sentencias, levantando alfombras. Pocos jueces han pisado tan asiduamente terrenos pantanosos como él desde su llegada a Instrucción 3. Sin embargo ahora el magistrado nos invita con sus pinceles a un viaje apasionante, a una gesta marinera: la primera vuelta al mundo en un buque acorazado. Se cumplen ahora 150 años del viaje de la fragata Numancia, que arribó en septiembre de 1867 al puerto de Cádiz después de lograr una hazaña nunca realizada hasta entonces.

La exposición rememora otros hechos de armas de la armada española, como el apresamiento de la Stanhope por Blas de Otezo o el combate del Callao. El pincel de Sánchez-Gasca nos lleva a sentir el olor de la pólvora, el estruendo de los cañonazos, el fragor de los combates.

La afición a la pintura del magistrado es antigua, con varias exposiciones ya en su trayectoria. Como anécdotas, los primeros retratos del rey Felipe VI que se colgaron en los juzgados de Jaén (seguramente en  toda España) no fueron los oficiales que distribuyó el Ministerio, sino los que pintó este juez. Y el edificio entero del juzgado de Violencia de Género, su anterior destino, estuvo decorado con sus obras durante un tiempo.

Don Jesús y la Japonesa Calva

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Al Jesús Tíscar le han arreao 10.000 euracos por su novela ‘La japonesa calva’, 10.000 euracos para el Tíscar que son muchos euracos por una japonesa rapada y marranona, habrase visto cosa igual. Válgame Dios.  Después de la muy celebrada ‘Memorias de un gusano’ el Tíscar regresa por todo lo alto, con la nipona pelona y premiada. Adiós a los sonetos de mortadela, a la penumbra, a la fatiga de las barbas descoloridas de puro miedo de la boca vecina. Ahora al Tíscar le tiran canapés a su paso en El Corte Inglés, le hacen fotos junto a Eduardo Mendoza, y ya no es el Tíscar sino que tiene tratamiento de Don Jesús: Don Jesús, ¿quiere usted otra copita?, Don Jesús, que está usted hecho un artista, Don Jesús, qué bien trasiega usted los terciacos de cerveza, Don Jesús, qué bonica le ha quedado su Japonesa Calva, ¿entonces qué, le lleno, Don Jesús?

Los ilustres miembros del jurado del Festival de Novela Policiaca Getafe Negro le dieron el primer premio a la nipona masajista y pajillera de Don Jesús Tíscar, y eso que ni es una novela policiaca. Negra sí que es, eso no hay quien lo discuta. Don Jesús se viste ahora más modernamente de gris para salir en las solapas de sus libros, para hacerse fotos junto a Eduardo Mendoza y para recoger cheques de 10.000 tronchos, pero lo que escribe es negro tizón, negro como el culo de un negro muy negro, negro negrísimo como la vida misma. Así que ‘La japonesa calva’ sí que es una novela negra: tiene sus crímenes, sale un guardia civil y hasta aparecen un par de policías. Pero que nadie espere encontrar una novela ajustada a los cánones del género.

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Cuando Don Jesús aún era el Tíscar, así a pelo, ya le salían unos personajes muy sombríos, muy cenizos, muy tontos o muy cabrones. Qué mala sombra tiene Don Jesús con sus personajes, nene. Ni uno bueno ha parido. Todos cabrones de cuernos retorcidos. Y si sale alguno con un asomo de bondad, se lo carga, el muy desalmado. Las cosas que les hace a las criaturicas. Y como encima les retuerce bien los pescuezos con el lenguaje y la sintaxis, así le salen las novelas de negras. En ‘La japonesa calva’ hay una buena galería hijosputa, tontos con mala baba y almas atormentadas, todos retorcidos a base de bien con el lenguaje y la sintaxis. La japonesa calva Kazumi Kuriwako, la imponente Cobriza Pemberton, el civilaco Franco Baena, la artrítica Luciana Crespillo, la niñaca poligonera Melisa Benítez, el hombre que se peina como los chunguitos … (Alguno hay, me barrunto, que es pura venganza, como la que se cobra con cierto sindicalista por viejos pleitos). Un universo de seres de extrarradio geográfico y vital a los que Don Jesús putea a conciencia. Los desnuda, los fustiga, les expone al público la casquería de sus miserias, los cruza y descruza en sus vidas presentes y pasadas, mata a un par de ellos y así consigue una novela de asesinatos y de negrura. Una buena novela, muy de Tíscar, aunque ahora sea Don Jesús.

Al Don Jesús no le han dado todavía ningún premio, que se sepa, por la complejidad de sus tramas argumentales. Mira que le han dado premios a Don Jesús Tíscar, pero por sus enrevesadas tramas argumentales ninguno, que se sepa. Ni falta que le hace. Don Jesús hila fino la estructura, eso sí. En la Japonesa hay temple y oficio de buen narrador. Teje y desteje, tira marcha adelante y marcha atrás en el tiempo, anticipa, esconde, enlaza las vidas de sus víctimas traicioneramente, va subiendo la tensión (el clímax, que dirían los críticos y los pornógrafos, que de todo hay entre los exégetas de la obra tiscariana). Y se confía a su maestría para retorcer el lenguaje, para exprimirlo, para sacarle el jugo a las palabras y a la sintaxis, con ritmos poco convencionales, arriesgados, pero que le salen rumbosos. Fíjate tú si retuerce bien el lenguaje y la sintaxis, que los estrangula y le salen novelas negras y rumbosas casi sin querer. Con todo lo que al Tïscar le pone provocar con la guarrería y la escatología cuando se gusta escribiendo, lo más arriesgado que plantea tal vez sea la sintaxis, el tono machacón, el ritmo de las frases. Ahí se juega el chaleco y sale airoso. El Tíscar siempre arriesga y provoca, tiene una voz narrativa propia, poderosa, escatológica, sabia, guarra, hilarante, sarcástica, brillante, incisiva. Lo que sea, pero propia, inconfundible. Y ahora ha parido una novela, dicen que negra, por la que le han dado 10.000 euracos, le hacen fotos con Eduardo Mendoza y le tiran los canapés a su paso en ágapes y saraos, a Don Jesús, el de La Japonesa Calva. A ver quién da más.

‘Sí’ es España

CONCENTRACION CONTRA EL REFERENDUM DE CATALUÑA Y OTRA A FAVOR FOTO: ALFREDO AGUILAR
CONCENTRACION CONTRA EL REFERENDUM DE CATALUÑA EN GRANADA
FOTO: ALFREDO AGUILAR

‘Sí’ es España.

‘Sí’ es tener el valor de caminar juntos y  solidarios. Es respetar las leyes democráticas y el Estado de Derecho. ‘Sí’ es Europa, es crecer, es hacerte más fuerte, es competir, es tener voz en el mundo. Es estar orgulloso de todo lo que compartimos y trabajar para superar diferencias. ‘Sí’ es España.

‘No’ es estar aislado, solo en el mundo. Es manipular los sentimientos. Son barreras, obstáculos, fronteras, aduanas, aranceles, impuestos. La fuga de empresas, la pérdida de empleo. ‘No’ es ser insolidarios, marginar los derechos de la mitad de la población, es creerte mejor que los demás, mirar con condescendencia a andaluces y extremeños olvidando que son sangre de tu sangre. Es saltarse las leyes, es violar la Democracia. Es votar con trampas. 

Así es como son las cosas. Es lo que sentimos millones de españoles dentro y fuera de Cataluña. Ese tendría que ser el relato construido entre todos frente al desafío de los independentistas. La ley, la razón, la Democracia, frente al supremacismo, las trampas y la vulneración de derechos. ‘Sí’ es España.

Pero durante años nos dejamos arrebatar el sí. Centímetro a centímetro. Nos pudo la falta de pundonor, la ignorancia y el interés político a corto plazo (hasta hablar catalán en la intimidad). Dejamos que se saltasen la ley en las escuelas, en la calle. Metro a metro. Rótulo a rótulo. Les permitimos manipular la Historia. Borraron del mapa a ‘los otros’ mientras mirábamos a otro sitio. Chantajearon al Estado cuando pudieron. Y nos dejamos chantajear. Nos dejamos comer cada parcela que ponían en disputa. Quisimos ser tan políticamente correctos que fuimos imbéciles. Hasta que ya solo les quedó reclamar la independencia. Entonces, toda esa labor de zapa durante años les sirvió para poner el mundo al revés en un instante.

Convirtieron el ‘sí’ en ‘no’. Convirtieron la trampa a la Ley y una votación fraudulenta en el axioma de la Democracia. Y caímos en el enredo. Nos tragamos su mundo al revés. Hasta el punto de que ya a última hora solo quedó el recurso de mandar a unos cuantos miles de policías y guardias civiles a que se las apañasen para arreglar lo que no se afrontó durante años con inteligencia. Ya habían ganado.

Les dimos palos y con ellos les dimos mártires. Les dimos la foto que buscaban para mostrar el mundo. Hubo palos y hubo pantomima de referéndum. Las dos cosas que buscaban. Las dos cosas que nunca se debieron producir. Tal es la confusión en la que nos hemos dejado enredar, que ha vuelto lo blanco negro.

Los intrigantes que no respetan las normas de la Democracia se convirtieron en víctimas. Los policías que iban a defender los derechos fueron los verdugos que apaleaban, dando razones a la otra parte con cada foto y cada vídeo para apuntalar su discurso. Hacer prevalecer el Estado de Derecho era reprimir y torturar a un pueblo. La traición de los Mossos  al mandato del Poder Judicial se transformó en acto heroico. Hasta los mezquinos que atizan odios y que provocan hasta generar altercados se transmutaron en paladines de la paz y del pueblo.

Al final se irán. Porque hay un grupo de fanáticos que para lograrlo tiene la fe ciega y la falta de escrúpulos necesaria para manipular hasta donde sea menester. Tienen la voluntad firme que a nosotros nos ha faltado para defender nuestro relato. Enfrente han tenido un rebaño de borregos que durante años ha consentido todo, y que ahora no tiene coraje para darle la vuelta a la situación, más allá de repartir algunos palos.

Hombres y mujeres mejores que nosotros construyeron durante siglos lo que aún hoy es España. Bueno o malo, hemos tirado su legado al vertedero. Esto se nos va al carajo. Es la penitencia que nos merecemos por dejarnos arrebatar el discurso. Por dejar que otros construyan nuestro relato, nuestra Historia. Por bajar los brazos, indolentes, perezosos, pánfilos. Por olvidar que ‘sí’ es España.

El precio de la Pandera

En 2003, cuando el Ejército sacó al a venta la Pandera, escribí en IDEAL un reportaje sobre esta montaña, que ahora es famosa por las andanzas de los ciclistas. Buen momento para recordarlo

Pertenece al viento, a las nubes, a las estrellas y un día al año a la épica del ciclismo. Aunque los hombres se empeñen en repartírsela con vallas, lindes y mojones. Aunque el Ejército, que ha ocupado su cumbre durante cuarenta años, la considere ya inútil, y se atreva incluso a ponerle precio para sacarla al mejor postor. La Pandera, la segunda montaña más alta de Jaén (1870 metros), pasó de ser casi una desconocida para los mismos jienenses a cima famosa en toda España el año pasado. Por la Vuelta Ciclista. Los Villares y Valdepeñas confirman ya su interés por estar en la puja, siempre a expensas del precio que fije Defensa.

Precio por unas vistas de media provincia y parte de la Granada. Por un aire puro y seco que a menudo sopla furioso entre las piedras. Cuentan que hay noches en las que las estrellas casi están al alcance de la mano. Atardeceres en los que la luz juega con las nubes, que quedan a los pies de la cima como un colchón blando y naranja, o saca destellos al Quiebrajano si está despejado.
«Allí se respira tranquilidad. Se está en la gloria», insiste José Martos, que hizo allí la mili en 1992. Después de nueve meses allí, tiene claro que aprovechamientos no le faltan al recinto como zona de ocio y descanso. Ofrece también buenas posibilidades para el senderismo y para deportes como el parapente. «Iban allí muchos a tirarse», recuerda. «Para el veraneo tiene que ser estupenda. Muy fresquita», dicen en la plaza del pueblo de Los Villares.
Jurídicamente, el Ministerio ha abierto ya expediente de desafectación. En román paladino, que ya no les interesa mantener allí una antena en su cadena de transmisiones desde Ceuta y Melilla hasta los centros de toma de decisiones. Hace algo más de un lustro, cuando se abandonó el acuartelamiento y se dejaron solas las antenas, se firmó un convenio de cesión al Ayuntamiento de Los Villares. Una cláusula del expediente de desafectación anula esta cesión y lo deja todo pendiente de subasta. Una puja que se anunciaba como inminente y que no se espera ya hasta el otoño.
Rivalidad o cooperación
Los ayuntamientos de Los Villares y Valdepeñas esperan que se conozcan precio y condiciones de venta. Las dos alcaldesas, María del Carmen Anguita y María Paz del Moral, reconocen el interés aunque con muchas cautelas. Al contrario de lo que pasaba con los anteriores alcaldes -de distintos partidos- fuentes muy cercanas a ambas admiten que hay afinidad y sintonía entre ellas. «Mujeres, jóvenes, nuevas en política y del mismo partido. Tienen una relación estrecha», explican. 
De hecho ninguna descarta ni siquiera la posibilidad de un uso conjunto de la cumbre y las instalaciones que dejaron allí los militares. «Aún es pronto para hablar de este tema porque no hay ni precio», dicen ambas alcaldesas. Aunque Anguita admite que se está trabajando ya al respecto. «Hablando con unos y con otros». Ambas son diputadas.
Entre villariegos y los vecinos de Valdepeñas más veteranos que se sientan por las mañanas en las plazas de sus respectivos ayuntamientos, a la sombra, no hay la misma sintonía que en los despachos. «La Pandera es de Los Villares, y lo que digan los de Valdepeñas es cómo si usted me dice que es hijo mío», asegura con retranca Pedro Cabrera, con 91 años a sus espaldas. «De Cantos para acá es de Valdepeñas. Creemos que es nuestro», aseguraban en un corrillo en la otra parte.
En realidad en monte está dividido entre los términos de Jaén, Los Villares y Valdepeñas. A la cumbre sólo llegan la capital y Valdepeñas, aunque los linderos son muy imprecisos. La propiedad militar comprende ocho kilómetros de empinadísima carretera -con ocho o diez metros de margen a cada lado- y el poco terreno de la cima, vallado por su utilidad militar. Allí está el antiguo acuartelamiento, del que se mantienen construcciones en buen estado, aprovechables con una mínima remodelación. «Buenas construcciones», señala un técnico que las ha visitado hace meses.
José Martos no sube a la cumbre desde que acabó la mili, pero ha visto fotografías recientes del cuartel. «Lo que había allí merecía la pena. Ahora da algo de pena», lamenta. Se refiere a destrozos y al deterioro que han sufrido las instalaciones desde que se fueron los soldados y se cerró el CT-4, nombre técnico del acuartelamiento. Siglas insuficientes para designar el reino del viento, de las nubes y las estrellas al que se quiere poner precio.

Jaén merece menos

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El sábado habrá una gran manifestación para reclamar que Jaén merece más. Yo iré. Pero para decir que Jaén merece menos. Que lo poco que tenemos nos lo han regalado, no nos lo hemos ganado.

No vale echarle la culpa a los políticos. Ellos ya saben bien lo que han hecho por Jaén. Bastante poco. Pero aquí cada uno tiene que apechugar con la parte que le toca. Y la ciudadanía, la sociedad civil jienense, tampoco puede estar orgullosa de su papel en estas últimas décadas. Hemos sido borregos dóciles. Nos han desactivado con cuatro subvenciones, con migajas, con carguillos para los que sacaban cabeza, con pagas dadivosas. Insisto: lo poco que tenemos nos lo han regalado,  no nos lo hemos ganado.

A ver si el sábado marca un punto de inflexión. Y comenzamos a luchar por lo nuestro. De verdad. Con uñas y dientes. Caiga quien caiga. Hasta entonces, Jaén se  merece lo que tiene. Y menos aún.

‘Mi moral como abogado’

El último número de la revista Bajo Estrados, que edita el Colegio Oficial de Abogados de Jaén, incluye un artículo del letrado (y escritor) Luis Heredia Barragán, que creo que da que pensar.

‘Mi moral como abogado’

“Y después…el silencio. Cuando todo termina solo quedas tú y tu conciencia. Y empiezas a analizar si tu comportamiento con tus contrarios, en un caso de sufrimiento como ése, fue el adecuado, el justo y necesario. Contadme si no os ha pasado. Un día llega a tu despacho ese caso que no quieres coger. Ese caso que se atraganta en el interior de tu corazón. Porque me parece a mi que los abogados/as tenemos corazón aunque a veces existan muchas capas de piel que dificulten verlo. Pero su madre, la que lo ha llevado hasta ti, piensa que sólo tú eres su salvación. Y mientras meditas si lo coges o no, te acuerdas de esa otra madre; piensas que estará recordando cómo de pequeño lo besaba, lo bañaba, lo amaba y concluyes…¡ya no va a poder hacerlo más!

Y entonces entras en juego tú, en ese juego que la Justicia que se ha dormido ha emprendido con pasos de tortuga. Y como resulta que no somos máquinas te acuerdas de las veces en que ella debió llevarlo al colegio, esperarlo a la puerta, celebrar su último cumpleaños, los dieciséis…ya no va a poder hacerlo más. Y tú como letrado estás metido a fondo en ese caso que no quieres, en ese caso que, ahora sí, no importa que la justicia se duerma. Lees los primeros folios del asunto y te das cuenta que eran dos amigos que una noche decidieron viajar junto a la muerte en un vehículo conducido por el alcohol. Y la madre del conductor llora ante ti para que salves a su hijo de la cárcel, de ese homicidio imprudente que ha cometido.

¿Pero dónde está mi moral que también soy padre de hijos como el que viajaba dormido al lado del conductor? ¿Dónde está nuestra moral? ¿Todo vale en defensa de tu cliente? Y la madre de la víctima que no se dio cuenta de su final te mira en el juicio con recelo, con odio, con asco. Pero la justicia está dormida. Y va a tardar cinco años en llegar hasta el final. Y, en tu conciencia, cuando todo termina, analizas si las palabras hirientes en juicio en defensa de ese conductor son moralmente correctas. Porque dice la jurisprudencia que si demuestras que la víctima contribuyó al desenlace fatal puedes bajar en un grado la pena de tu cliente. Y entonces, ante esa madre que ya no lo puede abrazar dices que su hijo iba bebido, sin el cinturón de seguridad, que si lo hubiera llevado se habría salvado, que sí, que si… ¿Y mi conciencia sucia puede ser lavada por el derecho a la defensa del conductor? Decidme…

Ahora, cuando me cruzo con los padres de la víctima siento una vergüenza irrefrenable pero, ¿acaso no hice mi trabajo? La justicia se durmió y esas dilaciones le salvaron de la cárcel al conductor. ¿Y qué me queda? ¿Qué nos queda ante asuntos como el que os cuento? El silencio, el puto y maldito silencio de aquellos que creen que solo somos robots que se mueven en busca de euros. Pero no es así, porque detrás de la fachada de piel, hay algo que late. Hay algo que nos pregunta si realmente es moralmente correcto utilizar todas las armas a tu alcance para defender, para salvar de un acto irresponsable a quien quitó las ganas de vivir a otras personas. Ahora a esa madre destrozada le queda una fotografía a la que agarrarse, a la que abrazarse. Al letrado de la defensa le queda el silencio.

Después de años ejerciendo me queda una pregunta: ¿Volvería a defender de esa forma dañina para terceros a alguien por salvarle el culo? Mi corazón sigue latiendo. Tengo hijos que se montan en vehículos en los que, agazapada, va la muerte. ¿Defendería así al conductor de ese vehículo que sesga mi vida en vida? Mi conciencia duele en las largas noches de vigilia a la que me conduce mi profesión. Después del silencio nadie me agradeció nada pero, sigo viendo a esa madre. Sé que le doy asco, seguramente yo sentiría lo mismo por el que defendió al que tanto daño causó en mi vida pero, amigo abogado/a: detrás de ese corazón que late en nuestro interior hay algo que se superpone…y es nuestra maldita y en ocasiones incomprensible profesión. La profesión que ha de comerse la moral en el juicio cuando en juego está la cárcel de tu cliente. La profesión que en ocasiones nos pone en la mirilla de nuestros contrarios. La profesión que cuesta la vida a cientos de compañeros al año y que nadie comprende. Mi moral está dañada, ciertamente, pero mi profesión la dignifiqué con la defensa de mi cliente. Y ahora…el silencio. ¿Nuestra moral o la defensa? No me extraña para nada compañeros, que las consultas de los psiquiatras estén haciendo el agosto con nosotros”.