¿Espías y venganzas o casualidades?

Tiene su aquel que algún ente socialistoide le casque ahora Castillo. Dígase la Junta, por ejemplo. ‘Ahora vas y lo bailas otra vez, como en la noche de marras’, que dirá más de uno. El caso es que ayer había guasa entre los trabajadores que van a Geolit en autobús, y se deshacían en comentarios: que si había coches espía persiguiendo a los autobuses castilleros entre Jaén y el eriazo mengibeño reconvertido a parque tecnológico en ciernes, que si lo pillaron con las manos en la masa en una parada no autorizada, que a ver cómo me vuelvo yo ahora a Jaén, que nos han quitado los autobuses… Por lo pronto, la Junta ha cortado la línea .

El tranviazo puso a Castillo en el punto de mira. Y darse un garbeo por los salones donde el PP celebraba su victoria el 22M enfureció a más de uno. A Rafael Valdivielso, delegado de Obras Públicas de la Junta y fino observador de la realidad capitalina, ya destacó lo contento que estaba Castillo la noche del 22M. Tuvo protagonismo Valdivielso con esas palabras, y más que tendrá habida cuenta de la orfandad en la que se ha encontrado la derrotada tropa socialista, con la Peñalver desaparecida en combate y los últimos días de mandato municipal convertidos en espectáculo lamentable de puro abandono.
Las iras de los derrotados apuntaban a una conspiración autobusera-pepera. Y poco después, ha llegado el asunto de Geolit. Hay que ver. Casuallidades que pasan, que se suele decir. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Y que siga el baile.

Manuel Torres, pastor

Manuel Torres es el único pastor que queda por la campiña y los montes cercanos a Jaén. Desde hace tres veranos, Medio Ambiente lo llama para que suelte en julio sus ovejas en la falda del Castillo. Curiosamente, antes le ponían multas por lo mismo por lo que ahora le pagan (unos 3.000 euros). Entre lo que pisa y lo que come el ganado, no queda pasto para los incendios que otros años han asolado el pulmón de Jaén. Manuel fue de los primeros. Este verano hay ya 16 pastores con más de 8.000 ovejas ‘trabajando’ para la Junta.

Los tecnócratas que a todo lo ponen nombre tecnócrata llaman a soltar ovejas en el monte para que se coman la broza, como se ha hecho toda la vida, Programa ‘Pastores por el bosque mediterráneo’. Ahora la moda tecnócrata es el pastoreo y al madereo en el monte como mejor forma de protegerlo. Aún habrá que se atribuya el invento y quiera hasta patentarlo. Está bien que se redescubran cosas que han funcionado en el Mediterráneo desde tiempos de los aqueos, de largas melenas.

Hijo de pastores, Manuel ha vivido siempre entre rebaños. Ahora, al límite de la supervivencia. “Me pagan por un borrego lo mismo que le daban a mi padre cuando yo tenía 13 años”, lamenta. Eso cuando no le roban los bocados más tiernos (ver el post Fuegos y caldereta de cordero, que escribí el verano pasado). Este año ya le han desaparecido siete corderos.

Ahí dejo un vídeo de Manuel y sus ovejas bajo el castillo