Los años de las bragas color carne

Las penurias y la corrupción nos matan la alegría. Hasta en lo más íntimo del ser. No me refiero al alma, sino al culo. A las bragas. Un desastre ante el que hemos estado ciegos. Ni nos dimos cuenta de la que se nos venía encima en 2008, cuando algunos medios comenzaron a informar sobre la  nueva moda de las bragas color carne. Parecía una excentricidad. Para pervertidos. En 2010, el declive del tanga era ya un hecho. 2012 fue el peor año de la crisis: el salón de la moda de París constató que el tanga había muerto. No solo el tanga. También los encajes y los tejidos finos. Y si  lo dicen en París, mítica cuna del puterío y la picardía con la que que soñaban nuestros abuelos, en La Verdadera, Casa Donato o Almacenes Los Madrileños de Linares y otras tiendas jaenitas que desde siempre se dedican al bragamen no replican ni media palabra: bragones para todas y a callar. El bragón es la bandera de estos tiempos. Y el color carne, su color. Aunque ahora no se dice color carne, como no se dice despidos sino ERE, o bajada de sueldo sino recortes. Los ideólogos del maligno acuñan una nueva terminología para el horrible color: visón, nude y otros palabros para no decir bragas color carne, que deprime el ánimo y la líbido.

Los años del tanga fueron los años de la alegría. Derrochábamos en todo, menos en tela. Los tangas nos nublaban la vista y la sesera. Los currelas no iban a la obra por menos de 2.500, Guerrero se bebía doblados los gin-tónic y repartía millones a tomo y lomo, su chófer traía y llevaba la coca por sacos (España era el país con mayor consumo de cocaína), Chaves y Griñán eran unos fenómenos, Bárcenas mandaba sus millones a Suiza, Urdangarín urdangarineaba, los bancos daban préstamos de 60 millones para los pisos del Bulevar, el alcalde de Jabalquinto iba a Fitur, volaban los sobres, Gil traía a rusos los rusos a Marbella, Amy Martin escribía sus magníficos artículos y cobraba sus pastizales, las autovías y los aves que le prometieron al abuelo seguían sin hacerse, Madoff y los bancos vendían preferentes a tetrapléjicos y viudas, hacíamos tranvías, nos íbamos a Nueva York a regalar camisetas de al catedral de Jaén, pedíamos la luna, nos bebíamos los cubalibres y los pagaba el Ayuntamiento. Qué más daba, todo valía. Había tangas. Cachondeo. ¿Alguien da más? Sí. Antes siempre había más. El no va más: teníamos el Activa Jaén y el bikini-tanga. Los dos llegaron a estar de moda un par de temporadas, aunque nadie pudo comprobar empíricamente su existencia en Jaén.

Ahora vivimos en el reverso tenebroso. Los tristes años del bragón, del paro, del nude, de los deshaucios, del color visón. Habrá quien diga que ya no puede ser peor. Mentecatos. Aún no saben que vuelve la faja.

 

(Por principios me he abstenido de amargarle el día alguno con imágentes de bragas color carne para ilustrar el post. Sin embargo, he encontrado una de extraordinario poder informativo y simbólico, que comparto aquí con vosotros. La foto es de MIKHAIL MORDASOV / AFP , del archivo de IDEAL)

Vaya pájaros

Entre los 16 detenidos por expoliar nidos para exprimir la teta de las subvenciones de conservación de especies protegidas hay dos de Jaén. Uno es A. M. un cargo de delegación provincial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía (Departamento de Geodiversidad y Biodiversidad, coordinador del Proyecto de Recuperación del Águila Imperial). El otro es un biólogo de Egmasa. Los dos estuvieron en la Comandancia de la Guardia Civil el miércoles, donde les tomaron declaración en calidad de detenidos. Después quedaron en libertad. Otra sinvergonzonería más que se destapa en los últimos meses en las administraciones. Y van….

La mierda salpica a Jaén

La mierda de la corrupción salpica. Es una mancha fastidiosa, porque no sale. Peor que las picotas. Y apesta. Hay tufillo en Jaén. Ya no es el caso solitario del hombre que nunca estuvo allí. Aquel Antonio Garrido Santoyo, miembro de la ejecutiva del PSOE de Baeza hasta que la mierda le llegó al cuello cuando se descubrió que estaba prejubilado de Mercasevilla sin haber pisado nunca esa empresa. “Un compromiso ineludible”, decían los que le pusieron en la lista.

Hay más. Bastante más: Juan Lanzas ‘ el conseguidor’ también prejubilado, junto a su mujer, en una empresa malagueña en la que nunca trabajaron, María José M.E. de Torredonjimeno, que fue detenida y ha entregado su carné del PSOE (aunque sigue siendo empleada de UGT) y su esposo Luis García de los Reyes, que dimitió ayer un minuto antes de que UGT le pegase una patada en el culo por no poder explicar la historia de su mujer prejubilada. Y el cuñado de Lanzas, Ismael, que hace unos informes que deben ser canela en rama, porque cobra por ellos 123.000 euros. Y más que van a salir, que no quepa duda. Gente que se ha llenado los bolsillos con dinero de los parados. Apesta.