Un invierno al raso

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La noche va cayendo y alguien echa más leña a la hoguera que arde a la entrada del túnel del ferial. Veintiocho personas se preparan para dormir allí, todos inmigrantes africanos según el recuento de un voluntario que se ha acercado para llevar comida caliente y algunas mantas. El túnel es al menos un techo. Pero multiplica los efectos del viento, que en Jaén sopla feroz por las noches. Y con el viento muerde el frío. “Entra por  los pies y se te mete por todo el cuerpo”, aseguran quienes han estado con los inmigrantes. En torno a la hoguera varias personas se arremolinan, intentando entrar en calor. Hay que aprovechar todo el calor. Más en un invierno como éste. Y más aún si se pasa al raso. El del túnel del ferial ya no es desde hace semanas un campamento de jornaleros sin esperanza. Es un asentamiento estable, como varios más que se han ido levantando en Jaén en los últimos meses. Más de medio centenar de personas para el invierno a la intemperie, entre chapas y cartones.
A poca distancia de los 28 del túnel, también en el entorno del Ferial, otras 14 ó 15 personas pasan la noche en chabolas de cartón en el muro a la espalda del albergue de transeúntes. Todos africanos también.
Tanto en el túnel como en el muro del albergue hay gente viviendo desde finales de octubre. Desde que acabó la feria. La aceituna apenas si tiene que ver con su presencia allí. Prácticamente ninguno pudo encontrar trabajo, ni echar un jornal. Tampoco tenían casi esperanzas de conseguirlo: no tienen papeles. Están en Jaén porque es donde ahora van varado sus vidas. No se van porque no están peor que en cualquier otro sitio donde hayan estado en los últimos meses.
¿Por qué hay cada noche gente durmiendo entre cartones cuando a pocos metros hay un albergue municipal casi vacío? Una persona puede dormir e el albergue tres noches. Después no puede volver hasta pasados seis meses. Todos los de las chabolas han agotado ya sus tres noches de cama, comida y ducha caliente.
Desde finales de noviembre y hasta enero estuvieron abiertos los albergues de inmigrantes. 24 centros en 23 localidades de la provincia con 600 camas a disposición de jornaleros en busca de trabajo. Otros años los albergues estaban llenos a reventar. En esta campaña de aceituna la ocupación media no alcanzó el 30%. Sin embargo, el túnel del ferial y el muro tenían una ocupación similar a la que tienen ahora. No son siempre las mismas personas. La calle es el último recurso. Pero todas las noches hay en la zona alrededor de cuarenta personas. Los únicos recursos de los que disponen son los comedores de Cáritas (desayuno en San Ildefonso, cena en San Roque) y la ayuda de voluntarios de organizaciones como Cáritas.
Una persona que sale de voluntario en rondas nocturnas explica que hay otras diez personas localizadas en Jaén que duermen en la calle. En cajeros, en chabolos o en obras. No buscan los campamentos. Prefieren la soledad.
En la carretera de Granada, además, hay otro asentamiento chabolista. Son familias de rumanos que llevan más de un año viviendo en Jaén. Antes se instalaron en el solar del antiguo campo de fútbol de La Victoria, de donde fueron desalojados. Se marcharon fuera del casco urbano, donde levantaron chabolas en un campamento. Por el día están por el centro de la ciudad, pidiendo limosna, o en los polígonos, empujando carritos de supermercado buscando chatarra.

Más de cien en la calle

Martes por la noche. El delegado del Gobierno, Felipe López, ha admitido horas antes la posiblidad de que los albergues abran unos días antes de lo previsto. La alcaldesa Peñalver está dispuesta, siempre y cuando abran todos en la provincia coordinadamente y no dejen a Jaén expuesta al efecto llamada. Posiblemente lo hagan el fin de semana. Un centenar de personas (miembros de ONG y la concejala de IU y socia del gobierno municipal Isabel Mateos de IU) se manifiesta en la Plaza de la Constitución de Jaén para exigir que abran ya. Que hay más de cien personas durmiendo en la calle, en cajeros, en el túnel del ferial. Hablan la vocal de Cáritas Interparroquial de Jaén Rosa Garrido (es una de las voluntarias que se patean cada noche las calles para dar mantas y algo caliente a los inmigrantes) y el presidente de Cáritas Diocesana Rafael López Sidro.

Por cierto, el Ayuntamiento de Jaén aún no ha explicado por qué hace más de una semana dejó de dar comidas a todos los que acudían al comedor del albergue, para restringir los menús solo a los que tenían cama ese día (48 personas) en las instalaciones municipales. ¿Falta de fondos?

Aguafiestas

La Agencia Estatal de Meteorología todavía da a la una de la tarde de hoy domingo que las posiblidades de lluvia en Jaén son del 0%. Y que es día de sol radiante. Con un par. Sigue lloviendo. No han estado muy afortunados esta feria los de la agencia. Sistemáticamente han pronosticado lluvia durante toda la semana, y sólo llovió el domingo pasado. Aguafiestas.

Si lamento que llueva hoy no es por las personas a las que se les fastidia hoy la comida en La Vestida. Ni siquiera por los caseteros, que se buscan la vida. Lejos del ferial, el pleno centro de Jaén, se está levantando el campamento de la vergüenza. Ni pongo fotos ni digo dónde es para que a ningún iluminado se le ocurra ir allí a reventarlo. En un jardincillo, medio ocultas por la vegetación, han levando tres chozas con plásticos y cartones. Media docena de inmigrantes se refugian allí del mal tiempo. Hoy tienen encendida una pequeña fogata. Hablan en susurros. A mes y medio largo de que empiece la aceituna. Parece que como es feria éso no está pasando, y como que Jaén aún no es consciente de lo que se avecina. Lamento ser aguafiestas.