Sin título

El 20 de junio de 2002, durante la útima huelga general, me tocó ir a Jódar. Me he acordado de aquellas crónicas. Las releo y me parecen actuales. ¿A vosotros que os parecen?

La capital del PER

Más de un millar de personas se lanzaron a la calle reivindicando empleo y subsidios agrarios mientras todos los comercios y establecimientos permanecían cerrados

JÓDAR


«Mansueto, que soy Norberto. Que el pueblo se ha levantado y estamos haciendo un pasacalles». Así le explicaba por teléfono al mediodía de ayer un dirigente del SOC -Sindicato de Obreros del Campo- al conocido sindicalista Mansueto Nsi la reacción de buena parte del pueblo de Jódar durante la jornada de huelga. En la población -una de las que más dependen de los subsidios agrarios en toda Andalucía- el seguimiento del paro fue total. Ni un tractor o jornalero en el campo. Ni un comercio, ni un bar, ni un establecimiento público abierto. Y más de un millar de personas que arrastradas por un grupo de mujeres recorría sin descanso las principales calles del pueblo en una manifestación espontánea.La jornada comenzó al amanecer, con el SOC controlando que nadie saliese a trabajar al campo. Poco antes de las 10, alrededor de 200 personas partían del pueblo en más de 30 vehículos para actuar como piquetes en toda la provincia. Mansueto a la cabeza con todo el poder del SOC, que en Jódar ya ha demostrado sobradamente su capacidad de convocatoria. En la plaza de España y en el parque de la Avenida Primero de Mayo muchos hombres los despiden, mientras esperan acontecimientos a la sombra. Tampoco hay ningún otro sitio a donde ir. A las 10,30, un guardia municipal -servicios mínimos- asegura en el Ayuntamiento que no hay ningún acto convocado oficialmente esa mañana.Casi contradiciendo las palabras del guardia pasan por la puerta del Ayuntamiento un grupo de mujeres, no más de treinta. El estruendo que forman es enorme. «Aznar cabrón, trabaja de peón» y «España va bien, mierda», corean. Arrastran a los hombres a la marcha. A los pocos minutos son un centenar. Dos. Quinientas personas. La marcha sigue por la calle Juan Martín. «Aznar, Arenas, iros a la mierda». La comitiva da la vuelta poco antes de llegar a la carretera de +beda. Los hombres se hacen a un lado y dejan a las mujeres pasar por el centro para que ocupen de nuevo la cabecera.
Cánticos
En la segunda vuelta hay ya un millar de personas largo. «Obreros somos y obreros seremos, y a los fascistas nos los comeremos», cantan. Norberto llama entonces a Mansueto para comunicarle que la huelga es un éxito. Mansueto está en +beda. «No sé si podremos llegar a Jaén. Aquí hay todavía comercios abiertos y los estamos cerrando. Hay que cerrarlos todos», decía el líder sindical. «Se han ido porque aquí no hacen falta, en Jódar todo está cerrado», apunta un manifestante.En la cabeza de la comitiva aparecen un par de banderas del Che Guevara junto a las de la comunidad autónoma. «Qué habrá pasado, que Andalucía se ha levantado, Andalucía mañana será republicana».
Gran piquete
En una calle lateral una persiana está entreabierta. Dos hombres salen de la manifestación para asegurarse de que no ha abierto. «Nadie abre. Son ganas de tener un conflicto con la gente y perder la clientela», comentan en las inmediaciones.Cuando se pasa cerca de la casa de alguien relacionado con el PP se corea «fascistas cabrones, salid a los balcones». Alguien se siente inspirado e improvisa un sesudo argumento -«Teófila pelleja, lávate la almeja»- que será coreado durante varios minutos y en sucesivos momentos de la marcha, que se mantiene hasta que el calor es ya insorportable. Para la tarde se reserva un recibimiento triunfal a Masueto y a los hombres que han actuado como piquetes en toda la provincia.
Éxito provincial
Desde el SOC se apunta que a falta de recibir todos los datos relativos al paro en el campo jienense, «no tienen ninguna información de que se haya trabajado en los olivares o que hayan salido los tractores de las cocheras». En Jódar y todos los pueblos de alrededor hasta +beda se controlaron caminos, cortijos y accesos de los pueblos, sin que se detectase movimiento de personas o maquinarias. La misma impresión transmite Antonio Laserna, de UGT, que destaca la alta sensibilización de los jornaleros de toda la provincia en un tema que los afecta directamente.Otras fuentes apuntan a que si bien los jornaleros no salieron ayer a trabajar, pequeños propietarios de toda la provincisa sí que aprovecharon para continuar los riegos de primavera o hacer pequeñas labores. Eso sí, escogiendo parcelas en las que su presencia no resultase demasiado llamativa. En Jódar, sin embargo, lo que domina es el latifundio, con pocos pequeños propietarios de fincas.Las que sí aprovecharon para clamar por sus derechos son las mujeres, que en zonas agrícolas sólo encuentran trabajo durante la aceituna.
5.000 CARTILLAS
Prácticamente uno de cada tres habitantes de Jódar tiene cartón del paro. Antonio Laserna, de UGT, asegura que hay alrededor de 5.000 cartillas agrícolas en el pueblo, cuya población es de 16.000 habitantes. El subsidio agrícola deja anualmente en el pueblo 121 millones de pesetas, sin lo que Jódar no podría subsistir, según Laserna.

Miajica de paro, miajica de jornales”

EMPIEZAN a llegar los miembros de la familia Vargas-Galiano y parece que no van a acabar nunca de ponerse para la foto. Son nueve hermanos -aunque no todos estaban ayer en Jódar, algunos habían salido de piquete por la provincia- y los padres, además de once nietos. «¿Que como nos las apañamos para poder vivir? Pues con una ‘miajica’ que nos deja la aceituna, con una ‘miajica’ de la vendimia, otra ‘miajica’ del espárrago», asegura el cabeza de familia, Antonio Vargas Molina, de 55 años.
Se le olvida mencionar otra ‘miajica’ importante: la del paro. De sus nueve hijos, ocho perciben algún tipo de prestación por desempleo a lo largo del año. Todos menos Miguel þngel, que sólo tiene 15 años. Es una familia típica de jornaleros -extrema si acaso por su número, que no hace sino resaltar los problemas- que salen adelante pese a que sólo encuentran trabajos de temporada, en la recolección de productos agrícolas.
Trabajos que además tienen que buscar fuera de su pueblo, donde sólo hay tajo durante la aceituna. Las campañas de la fruta y la uva en La Mancha, Cataluña o Francia -Antonio nunca ha ido a este país, pero el resto se lo tiene bien recorrido desde los 18 años- o la campaña del espárrago en Navarra. Alrededor de 3.000 personas de Jódar se desplazan a la comunidad foral cada temporada. A esos trabajos de temporada han ido Antonio y su mujer Dolores Galiano con sus hijos, primero porque no podían dejarlos solos y luego porque ya tenían edad para echar una mano en el tajo.

Dificultades

Dolores, 51 años, no se anda con remilgos para explicar cómo ha vivido: «Toda mi vida preñada y trabajando, dejando encerrados a mis hijos para poder traerles de comer. Y cada año a la aceituna o por ahí, preñada o sin preñar. Para acabar debiéndoselo a los bancos». Cinco de sus hijos están ya casados, pero su casa sigue siendo el punto de reunión familiar diario. «Todos los días hacen falta por lo menos dos mil duros».
Manuel es el sexto hijo. «¿Que qué estudios tengo? Los del campo, los que hacen falta para salir adelante y ayudar a la familia. Y la ‘miajica’ que tenemos ahora la vamos a defender».
Los hijos y los nietos de Antonio y Dolores marchaban ayer en la cabeza de la manifestación que recorrió Jódar. Junto a otros jornaleros que tienen las mismas preocupaciones. Y el mismo nivel de información. «Nos quieren quitar el paro», repiten invariablemente cuando se les invita a explicar la reforma del empleo que pretende hacer el gobierno. En un pueblo sin alternativa al olivar, se aferran a su ‘miajica’ de subsidio.

El Che vive en Jódar, Seisdedos en Casas Viejas

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En 1931 a nadie se le ocurrió llevar una cámara de fotos a Casas Viejas (Cádiz) y tomar una instantánea de Francisco Cruz Gutiérrez, Seisdedos, lider campesino que dirigió una intentona de revolución anarquista y libertaria que el gobierno socialista de la República liquidó a cañonazos. Tierra y libertad, clamaron aquellos jornaleros de Casas Viejas. La cronica de Ramón J. Sender de aquellos sucesos es espeluznante (“Viaje a la aldea del crimen. Documental de Casas Viejas”). Pero una imagen vale más que mil palabras por muy de Sender que sean las palabras. Abajo el Seisdedos. La foto que le tomó Korda al Che Guevara en 1960 no tiene competencia como icono de la lucha de los campesinos por la tierra, a sangre y fuego si hace falta. Hubo iconos más modernos, como Comandante Marcos, pero no han calado en Jódar, cáliz de los valores más puros y rancios del comunismo. Allí se quedaron en el Che.

En pocos sitios como en Jódar el mito del Che sigue vivo. Pasé por la acampada a las puertas de la Subdelegación de Jaén. Estaban que echaban las muelas con las obras del tranvía. Habían tenido una excavadora trabajando a veinte metros desde las nueve de la noche hasta las cuatro de la madrugada. A las siete entraron los albañiles del turno de mañana. De quince personas que guardaban el campamento a la una de la tarde, cinco llevaban camisetas del comandante Ernesto. Les hice fotos y todo, para que se aprecie la varidedad de diseños. No caí en tirarle otra a la boina de Bódalo (enemigo público número tras su bronca con Carlos Sánchez en el pleno por el pelotazo de Fuente de la Zarza, acaudillar el asalto de inmigrantes al banco de alimientos y los motines del albergue en los últimos años y otras acciones revolucionarias que tocaron mucho las narices pelotas).

El problema de tanta marcha, tanta acampada, tanta ocupación simbólica de fincas, tanta murga, es que las mentalidades se han quedado también atrás, no sé si en tiempos del Che y los barbudos de Sierra Maestra (“El sistema ya no vale ni para nosotros”, admite ya hasta Fidel) o de Casas Viejas. Pero aunque se trate de un gesto inútil, los acampados se atreven a lanzar su voz al viento, a reventarse los pies por la utopía, a hacerse un techo con las estrellas, a clamar por un trabajo. Como le gustaba al Che, pensarán los que lo idolatran. Otros 77.000 parados jienenses tragan su angustia y callan. Se ve que ellos no respiran el aire de Jódar, donde el Che sigue vivo.

Seguro que en la noche, en la acampada de Jaén, alguien tararea. “Aprendimos a quererte, desde la histórica altura…” Anda, Silvio, sigue tú por favor