Vallejo, feliz

El alcalde de Quesada, Manuel Vallejo, se muestra “absolutamente feliz” por la absolución. El fallo de la Audiencia revoca los seis meses de inhabilitación que le habían impuesto a costa de vulnerar su derecho a la defensa, según la Justicia. Ha porfiado mucho el veterano regidor por su inocencia. Así que motivos tiene para la felicidad.

En realidad Vallejo había ganado ya el caso en los tribunales antes de que hubiera incluso sentencia firme. Cuando el viernes 10 de junio los magistrados de la Sección Tercera se fueron a su casa sin poner la sentencia, el regidor ya se había apuntado un tanto. Un fallo condenatorio anterior a esa fecha le hubiera impedido tomar posesión como alcalde. Un fallo condenatorio posterior le hubiese apartado de la alcaldía seis meses, y después hubiera podido volver a tomar la vara de mando.

Fuentes judiciales cercanas al caso han mostrado su extrañeza por el hecho de que una sentencia dictada en el Penal en octubre pasado no haya tenido su desenlace definitivo hasta julio. El recurso de Vallejo no llegó a la Audiencia hasta finales de febrero o principios de marzo. Un malpensado que no sepa de las ansias del alcalde por lograr una sentencia absolutoria podría pensar incluso que se han hecho maniobras dilatorias, estirando al máximo las posibilidades de la ley para alargar los plazos hasta pasado el 10 de junio. Más aún si se considera que ya el juicio en el Penal también se demoró por suspensiones.

Una estrategia dilatoria sería hilar demasiado fino. Tanto para que al final la solución del caso haya estado en su origen: en un fallo en el juzgado de Instrucción cometido en el verano de 2005, cuando la Guardia Civil descubrió que había más de cien construcciones ilegales en los Llanos de Quesada, el 40% de nueva construcción.

PD. Ojo a los descuidos cometidos años atrás en la fase de instrucción por no relatar con precisión los hechos y delitos que se imputan a acusados. Antes no pasaba nada. Ahora, son causa de indefensión. Creo que va a dar mucho juego. Los fiscales se han puesto las pilas y en instrucción también, así que no va a volver a pasar con lo que se instruye ahora. Pero hay muchos procedimientos que pueden verse condicionados.

Mal año para ser Adoración Quesada

El año que acaba en menos de veinte días ha sido el año ‘horribilis’ para la senadora socialista Adoración Quesada. Para que luego digan que los senadores viven en un retiro dorado, paseándose entre los madriles y sus provincias. Ella no gana para disgustos. La política mengibeña (con cargo público desde que en 1991 entró como concejala en su pueblo sin dar nunca que hablar malamente hasta este año) vuelve a ser noticia: la condenan a una multa de cien euros por insultar a un vecino de Jabalquinto durante el pleno de la moción de censura en 2009. Le llamó tonto y gilipollas en medio de una enorme tangana. Adoración también fue insultada, y el hombre ha sido condenado junto a ella. La sentencia es ya firme después de la Audiencia Provincial haya ratificado el fallo del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Linares del pasado mes de junio. Si no paga podría hasta pasar cinco días privada de libertad, dice la sentencia.

En mayo pasado, Adoración Quesada cometió un desliz que hizo que hasta su partido le tirara públicamente de las orejas, algo insólito. La senadora explicó con micrófonos abiertos que “había mucha gente apuntada en el paro” que en realidad estaba trabajando. Ella sabía que había parados paseándose por ahí en BMW, y algunos tenían hasta una casa sin tener hipoteca. “Sólo hay que darse una vuelta por la calle, por los campos de fútbol, por los centros comerciales, por las romerías, por los bares y en los toros”, dijo. Y aseguró que si los datos de paro fueran reales (desde mayo hasta ahora la situación es aún peor en Jaén) se estaría al borde de la Guerra Civil. Lo puedes escuchar pinchando aquí, pues Antonio Agudo colgó el corte en su blog y levantó la liebre.

El tumulto que se lió con aquello fue tal que hasta hubo quien se entretuvo en averiguarle los negocios a su marido, y en qué trabaja su familia. Un escándalo, vamos. Y ahora, cuando aquello ya parecía olvidado, llega la sentencia por lo del pleno. Lo dicho: mal año para ser Adoración Quesada.