Ácido oleico sí, pero del aceite de oliva virgen

Cuántas veces ha oído decir que el exceso de grasas en la dieta no es bueno para su salud y que hay grasas que son más sanas que otras, por lo que se recomiendan su consumo. Entre las saludables se encuentran los ‘ácidos grasos monoinsaturados’ (conocidos también con las siglas MUFA), por su potencial beneficio en la prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares. El ácido oleico es el ácido graso monoinsaturado más abundante en nuestra dieta y, por consiguiente, se recomienda la ingesta de grasas ricas en él. No obstante, cuando vamos a realizar la compra, no le pedimos al dependiente un litro de ácido oleico, le pedimos una determinada grasa o alimento, por ejemplo, aceite de girasol, de oliva, de maíz, etcétera. Tiene usted que saber que todas las grasas comestibles son una mezcla de distintos tipos de ácidos grasos (poliinsaturados, monoinsaturados y saturados) que se encuentran en proporciones diferentes en cada uno de ellos.

Al amparo de las recomendaciones nutricionales, se comercializa, desde hace algún tiempo, el aceite de girasol alto oleico; en otras ocasiones, se resalta en determinados alimentos la presencia del ácido oleico para destacar su efecto saludable. Una vez llegado aquí, nos podríamos preguntar, ¿todos los alimentos que contengan ácido oleico tienen el mismo efecto saludable comentado? ¿por poseer ácido oleico, ya podemos presuponer las propiedades saludables de un alimento?

Esta es una interesante cuestión, abordada recientemente en un meta-análisis que centra su atención en la ingesta de ácidos grasos monoinsaturados y su correlación con la enfermedad cardiovascular, mortalidad cardiovascular y mortalidad por cualquier causa. Lo interesante de este estudio es que segmenta los resultados dependiendo del alimento rico en ácido oleico que se ingiere. Un meta-análisis es una revisión sistemática de los resultados de diferentes estudios, por lo que se consideran todas las evidencias científicas publicadas sobre una determinada cuestión, y que tiene como objetivo responder a una pregunta concreta. Este tipo de estudios son muy interesantes pues representan el nexo de unión entre el enorme conocimiento científico generado y su aplicación práctica cotidiana. En definitiva, clarifican una determinada cuestión a partir de todas la publicaciones realizadas sobre un tema concreto.

Después de este preámbulo, necesario para interpretar las conclusiones, podemos convenir que, actualmente, existe un amplio consenso en considerar que la ingesta de ácidos grasos monoinsaturados ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares. Pero, ¿cualquier alimento que los posea produce este efecto?

Los resultados del meta-análisis son esclarecedores: la disminución del riesgo de padecer accidentes cerebrovasculares, eventos cardiovasculares o mortalidad por cualquier causa solo está presente cuando se consume aceite de oliva virgen como fuente de ácidos grasos monoinsaturados. Por el contrario, no se encuentra esta correlación cuando se consideran otros alimentos de origen animal o vegetal como fuente de estos ácidos grasos. La conclusión es que es importante considerar la fuente u origen de los ácidos grasos monoinsaturados dentro de una dieta específica para poder evaluar los beneficios potenciales para nuestra salud.

Estos datos confirman un hecho que ya he repetido en otras ocasiones: los efectos saludables de los aceites de oliva vírgenes se deben a los efectos sinérgicos de los diferentes compuestos presentes en él. El aceite de oliva virgen no solo nos suministra ácidos grasos monoinsaturados, sino también otros componentes biológicamente activos como los polifenoles, y es el efecto combinado de todos ellos lo que le aporta su carácter saludable.