Sin título

El Alféizar
 
 
 
Gavilanes y palomas
 José m. liébana
 
 
Toros y llueve
 
Otoño. Los niños vuelven al ‘cole’, la Banda Municipal de Música regresa al quiosco del Parque, sin patos, y la presentación del cartel taurino de San Lucas trae la lluvia, como siempre. No falla. Otoño también para las palomas, que desaparecerán como las hojas de los árboles, primero en jaulas y luego con halcones. Difícil decisión para Cano, de IU, que, como concejal de Medio Ambiente, no quiere venenos ni inhibidores de la reproducción. Máxime con palomas, símbolo de paz cuando es una sola, pero ‘ratas del aire’ a partir de dos, macho y hembra.
 
Cano, ¿halcón o paloma?. Cano, práctico. No hay más que ver su lectura del verano, ‘Marx (sin ismos)’, del filósofo comunista Fernández Buey, que separa a Marx del marxismo, al autor crítico de la realidad de los teóricos del determinismo, y que le compara con Jesús, y al comunismo con el cristianismo. Cano, pragmático, revolucionario de lo pequeño, del día a día, emergente político con fecha de caducidad (este mandato será el último). Gavilán y paloma.
 
IU sabe que vive su momento histórico en Jaén. Gobierna por primera vez y, según lo que haga, marcará un antes y un después, o volverá a la siberia de la oposición. Más aún, saben que si lo hace mal corroborará los estereotipos anticomunistas, y que si lo hace bien, creará ideología, lo que para una formación política puede ser más valioso incluso que los votos.
 
Por eso manejará la situación con luz larga y discutirá con su socio socialista lo justo y necesario. Por un lado, para mantener el buen clima, y por otro, para diferenciarse y no ser absorbido. Lo último, conformen se acerquen las urnas. Por eso ahora son contadas las desavenencias. La más seria, a propósito de Recaudación y tras la reunión exploratorio mantenida con la Diputación para ver si se traslada el servicio. Cosa que casi con toda seguridad no ocurrirá, por lo que el gobierno municipal se centrará en mejorar el mismo, como con la Policía Local.
 
Pax policial
 
El pulso policial duró menos de lo previsto. Ayudó la ausencia de protesta en la visita bajo palio de Fernández de la Vega, desactivada con la promesa de acuerdo, como así fue, dejando claro el nuevo gobierno que no quiere tanto ahorrar en servicios públicos como que se presten más y mejor. Esa era su jugada, incluso a riesgo de que pueda interpretarse otra cosa. Ello tiene otro riesgo: que el resto de empleados pida el mismo trato salarial. Aunque el otro mensaje de la alcaldesa y cía es que si han mirado a los ojos a la Poli no se van a arredrar con el resto. Las elecciones están lejos y se sienten fuertes para tomar decisiones y sin perder la sonrisa. A lo Sarkozy. Puño de hierro y guante de terciopelo. Gavilanes y palomas.
 
El Alineamiento
 
Hay muchas clases de horas: la hora feliz, la hora tonta, la hora muerta o la hora de Canarias, que es una hora menos. Ahora está la hora Peñalver, que es de 30 a 45 minutos después. Ello ha estrechado lazos entre los periodistas que esperan, y no periodistas, como le ocurrió esta semana a los vecinos del Tomillo o a quienes acudieron a la presentación de la programación cultural. Debe ser que la alcaldesa anda como Proust, a la búsqueda del tiempo perdido. Eso repite para dejar en evidencia el gobierno anterior y eso repetirá cuando haga balance de lo hecho en los cien días, mañana, a eso de las 11 ú 11:45.
 
Parte de lo que diga se fraguó en la semana que concluye, la de su cumpleaños, el martes, tras la visita regalo de la vicepresidenta o la reunión con la Junta y Fomento para agilizar la estación intermodal y el soterramiento de las vías, o el sobresaliente ‘in person’ con el que le obsequiaron los sindicatos policiales, o la inauguración de una parte del colegio de Las Fuentezuelas o la guinda en forma de Órbita Cultura.
 
Tres meses después del Alineamiento, no podrá quejarse de la colección de firmas que ya figura en el libro de honor municipal ni del del apoyo de Diputación, Junta y Gobierno, bajo la batuta de Zarrías, más ancho que largo y hecho un pincel en la visita de María Teresa. O en el colegio, a lo ‘dejad que los niños se acerquen a mí y me fotografíen’, aunque sea los viernes, que ahora tocan autonómicas y hay que partirse.
 
Montané da a luz
 
Para el PP ha sido una semana de adhesiones inquebrantables, que se dice, a Arenas y Rajoy, en Sevilla y Granada, mientras el grupo municipal languidece como los socialistas franceses y Segolene. Algo de Nestares, mucho de Segovia y poco más. Y así hasta primavera. IU, mientras, sigue enredándose sola. Ahora han suspendido de militancia al único diputado que les quedaba y siguen sin director provincial. A este paso, el PSOE va a competir consigo.
 
Semana también de nombres propios. David Cortés, el primer gitano jienense colegiado como abogado (esperanzador); Tomás Hernández, el primer jienense ganador de los Premios Literarios Jaén (alentador); el de Angustias Rodríguez, la delegada-arquitecto que ha vuelto a aprobar en septiembre la difícil asignatura de los otrora olvidados colegios; o el de José Montané y su Órbita Cultura Metropolitana. Ahora con los socialistas todo es metropolitano, como la Cita Acuática Metropolitana (¿quién pondrá los nombres?). Con el PP teníamos la mejor programación cultural de Andalucía, España y casi el mundo; el Hyde Park en el Bulevar, el Guggenheim Ibero… Ahora, sólo la metrópoli. El tiempo dirá.