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‘El carretón’ eléctrico
 
El acuerdo firmado entre el Ayuntamiento y Sevillana Endesa, el pasado viernes y con el consejero Zarrías bendiciendo la mesa del apartado restaurante de la Institución Ferial, descarta la utilización de la polémica subestación La Victoria, aunque ahora el juez decretase la suspensión cautelar del acuerdo municipal que anulaba la cesión del suelo y, por ende, la licencia de obra. Así lo repiten hasta la saciedad estos días los responsables municipales.
 
De hecho, la preocupación ahora de la compañía eléctrica es la denominada Planta Transformadora Móvil. Más en concreto, de dónde sacan una con las características adecuadas y en qué lugar la instalan. Para esto último tienen que contar con El Corte Inglés, que por cierto no está muy contento con la solución dada al embrollo y que insistirá en que sea lo más provisional posible.
 
Por todo ello, no extraña que en Sevillana llamen a la plataforma ‘El carretón’. A ver si no cómo hablas todo el día de algo que se llama Planta Transformadora Móvil. Pues al final hablas de ‘El carretón’, que además es el nombre más adecuado: algo que va sobre ruedas, carga algo pesado y maldita la gracia. Es la adecuación del lenguaje a la realidad. Nada de eufemismos. A las claras.
 
Juan de Mairena: -Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba:
                           “Los eventos consuetudinarios que acontecen
                            en la rúa”
 
El alumno escribe lo que se le dicta.
 
Mairena: -Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.
 
El alumno, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle”
 
Mairena: -No está mal
 

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Elena Salgado no se merecía esto
 
El Ministerio de Administraciones Públicas es como la última sala antes de dejar el Consejo de Ministros, el último escalón, el premio de consolación antes de que el presidente del Gobierno prescinda de ti. ¡Qué ministerio más feo, por Dios! Hasta el nombre es antipático. A ver quién de chico dice que quiere ser ministro de Aministraciones Públicas. Ni el empollón de la primera fila.
 
Por eso me duele ver a Elena Salgado ahí, esa mujer serena y profesional que plantó cara al tabaco y que tuvo que aguantar los malos humos de tantos intereses económicos y de tantos columnistas antrincherados en la mística del cigarrillo. Por eso me dolió ayer verla en una rueda de prensa tan forzada, en el mismo lugar en que la ministra de Fomento llenó hace unas semanas y concitó todo el interés. Por eso me cabrea verla repitiendo una firma tan parecida a la que estampó hace poco más de un año su antecesor, y ver cómo a la salida del Ayuntamiento, tras firmar en el libro de honor ‘caza autógrafos’ no había periodistas ni cámaras que la esperaran. Hasta llegaron tarde las concejalas-recibidoras del PP, Nestares y Paterna. No hay derecho.
 
Tan poco duró la rueda de prensa en la Diputación que la ministra le pidió al presidente que le enseñara el Palacio Provincial. ¿Dónde se ha visto que un ministro tenga tiempo para hacer turismo? Al menos la mujer no se fue al bar, como la mayoría de los políticos, a fumarse un pitillo o respirar el de los demás.
 
Está claro que estamos en campaña electoral. Todo se inaugura, se presenta y se representa. Y si al fondo está en cartel del Activa Jaén, varias veces. Eso eso es lo que hay hasta marzo. Avisados están.

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Jabalcuz, ¿paraíso perdido?
 
La Junta de Andalucía ha comprado a CajaGranada tres fincas en Jabalcuz y los restos del antiguo balneario, y ambos han firmado un convenio con el Ayuntamiento de Jaén para su posterior rehabilitación, con el fin de que las termas vuelvan a funcionar mediante una concesión administrativa a una empresa. Asimismo, la Consejería de Cultura ha incoado expediente de protección no sólo para el balneario sino también para los añorados jardines y para la ermita de San Cosme y San Damián, con el fin de que Jabalcuz recupere el esplendor perdido y vuelva a ser el atractivo paraje que fue, no sólo para sus residentes sino para el resto de los jienenses y para los posibles visitantes.
 
¿Crees que es posible esta recuperación, aunque sea en parte, o el abandono y el esfuerzo económico son demasiado elevados?

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El alféizar
 
Peñalver cae en mesa de obispo
 
jose m. liébana
 
 
 
Memoria histórica
 
Las lápidas de la Catedral son un asunto complejo y delicado, pero los silencios en este Santo Reino no son neutrales. Ni saludables. Ciertamente, no hay una apología expresa del franquismo ni la Iglesia tiene que renunciar a sus mártires que, como todos los represaliados, merecen respeto. Tampoco cabe eliminar subvenciones para cuidar un patrimonio arquitectónico que trasciende a sus legítimos propietarios y que por eso se ayuda a su conservación con dinero público, o sea, de todos.
 
Dicho lo cual, lo único objetable puede ser la introducción y, en concreto, la alusión a la ‘revolución marxista’. Consideraciones al margen sobre si lo fue o no, lo cierto es que la terminología y su contexto sitúan la intencionalidad de la lápida cerca de una orilla. Y las declaraciones de esta semana que reprochan a la nueva ley que sólo suprima los símbolos de un bando vienen a corroborarlo, lejos del mensaje conciliador que rige tal institución.
 
Si hay algo claro es que ahora es cuando el texto de las lápidas no se quitará. Durante años se pudo hacer, sin ocultar nombres ni su memoria, tal y como en privado se le ha escuchado a muchos visitantes y a bastantes creyentes.
 
Del pleno a la feria
 
Cada uno cuenta la Feria según le va. A Montané, el concejal de Festejos y Sustos, le ha ido muy bien. Mejor de lo previsto. Y la cosa tiene su miga, pues San Lucas era el primer examen cuatrimestral del nuevo gobierno, que de momento ha sabido salirse de la mayoría de los charcos en los que se ha metido o le han metido. De ahí que la poética acidez de las Chilindrinas no fuera con ellos (el año que viene será otra cosa) sino con sus antecesores, que siguen llevándose las tortas, en las caricaturas y en los plenos municipales.
 
El último duró tanto, y tanto se repitió luego, que ha dominado conversaciones de la feria política al mediodía. Un pleno eterno al que la junta de portavoces intentará poner límites lógicos a los tiempos y turnos. Un pleno retransmitido en el que algunas intervenciones y estrategias se hacen más pensando en el espectador, y que recuerdan aquello de MacLuhan de que el medio es el mensaje: la televisión condiciona lo que se dice.
 
Estrategias en la pequeña pantalla diseñadas de antemano, como la del PP de abandonar el pleno poco antes del final de la emisión y con la excusa de que eran pocos los tres minutos concedidos a un turno ‘por alusión’ que Sánchez de Alcázar ha ideado al poco de dejar la Alcaldía. O la estrategia de la alcaldesa de no cortar las largas parrafadas para no dar pie a la ‘levantá’ una vez que le llegaron rumores. O la de PSOE e IU al alimón para asaetear al ex alcalde para que no le salieran gratis tanto decreto de última hora.
 
Y, por si faltara poco, el remolón levantar de una parte del PP (Paterna, González, Rueda, Cárdenas y ¿Nestares?), que a punto estuvieron de no hacerlo, como ya advirtieron en un primer intento fallido allá por julio, y que lo mismo no se habría completado si al número dos del partido, García Anguita, no le aprieta la vejiga a las tres menos veinte de la madrugada. Lo que pone de manifiesto que la situación es cada vez más insostenible y que el PP tiene que soltar lastre, y Sánchez de Alcázar la silla eléctrica. Por él y por el PP.
 
Ecología de moda
 
Las estrategias y la subestación eléctrica dejaron en un segundo plano el paquete de medidas ecológicas que llevó el equipo de gobierno, con más trascendencia y recorrido de lo que pueda parecer a primera vista, pues aún hay quien ve la ecología como una mosca cojonera y a los ecologistas como a los Picapiedra, a pesar de que los dirigentes mundiales sólo hablen del cambio climático y proliferen las placas solares y los aerogeneradores y la gente clasifica la basura. Y tantas propuestas desprestigiadas en su día.
 
Viernes soleado
 
Tras el examen de la Feria, a la alcaldesa se la veía ufana. Y para que lo celebrara, el pasado viernes Endesa fue al Ayuntamiento a entenderse, básicamente por tres razones: el gobierno municipal no se arrugó y aguantó la creciente presión social en su contra por el riesgo de que no abriera El Corte Inglés, las gestiones hechas en las alturas, y porque en última instancia la subestación sólo tenía la cesión del suelo por cuatro años.
 
Y acto seguido, el convenio de Jabalcuz. Eso se llama caer en mesa de obispo. Sólo un pero: que en ninguno de los dos asuntos salió a relucir el socio de gobierno (IU), ausente como estaba, por razones internas, su portavoz, José Luis Cano, ese viernes soleado. Tal y como está la derecha, el riesgo ahora mismo lo tiene el PSOE a su izquierda. Y no es riesgo baladí.
 
Rajoy, y escarceos
 
Volvió Rajoy y comprobó el fervor que despierta. Vendrá más veces. Jaén es una de las 20 provincias en las que el PP confía en obtener más diputados. Aunque tiene más fácil lograr el quinto parlamentario andaluz. ¿La lista? Pues la hija de Palacios podría ir de dos, Sánchez de Alcázar de tres, Pilar Ager de cuatro y Armijo de cinco. El uno será Fernández de Moya, que ayer se lo volvió a agradecer a Arenas en las narices del ex alcalde, Aguilar, Valero, García Gómez y el alcalde de Andújar, que hacían grupo, o tal vez preparen algo.

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Pulso de alto voltaje
 
A final de este mes de octubre hay prevista una reunión entre la alcaldesa y la compañía eléctrica Sevillana Endesa ¿Crees que al final funcionará la subestación La Victoria o que la empresa buscará una alternativa para el suministro eléctrico al nuevo edificio de El Corte Inglés?
 
La subestación La Victoria fue uno de los arietes de PSOE e IU contra el PP en la campaña electoral de mayo pasado cuando supieron que el anterior alcalde había autorizado, por decreto y sin informar de ello en ningún órgano municipal, el que se construyera en pleno centro de la ciudad, bajo un parque infantil y rodeada de viviendas y de centros educativos.
 
La compañía sabía por tanto desde finales de mayo que la subestación podía encontrarse obstáculos, y desde primeros de junio hay un acuerdo plenario para anular la cesión del terreno, que se consumó el pasado día 10. Sevillana Endesa ha esgrimido hasta ahora que contaba con todas las autorizaciones pertinentes y ha ejecutado casi la totalidad de la subestación, que asegura que cuenta con todas las garantías de seguridad y que su obligación es anteder los compromisos, en clara referencia a la próxima apertura del nuevo edificio de El Corte Inglés, alegando que a estas alturas cualquier otra solución alternativa supondría un «riesgo de retraso».
 
Por su parte, el Ayuntamiento cree que se trata de un intento final de meterle presión utilizando a los grandes almacenes como coartada, pero es consciente de que echar marcha atrás puede tener un elevado coste social y político. ¿Qué pasará?

las grandes obras del PP

¿El anterior gobierno municipal del PP actuó con irresponsabilidad en algunas obras o el nuevo del PSOE
quiere enmendarle la plana?
 
La remodelación del parque Felipe Arche fue una bandera electoral del PP con la que buscó restregarle al anterior gobierno socialista de José María de la Torre, aprovechando de paso que su teniente de alcalde se presentaba como candidata del PSOE, el haber hecho un parque de cemento, feo e infrautilizado. Máxime cuando está situado junto a uno de los principales accesos a la ciudad. Pero el coste se duplicó (casi todo está sin pagar) y el tiempo se alargó, hasta el punto que se abrió al público sin inauguración y sin ser recepcionado por los servicios técnicos municipales, veinte días antes de las elecciones.
 
La ahora alcaldesa dijo ayer que es «una ratonera» y anunció las obras para subsanar las deficiencias y ampliar las instalaciones, apoyándose en el asesoramiento de los clubes y federaciones deportivas.
 
Pero el PP ha repetido desde el cierre de las instalaciones que las obras no comportaban peligro alguno y que el actual equipo de gobierno (PSOE e IU) sólo busca enmendarle su gestión, como ha hecho con la clausura de la sede de la Universidad Popular en el casco histórico o las obras de reforma en los imbornales del paso subterráneo.