Nuestros olvidados

FUA1

Uralita tendrá que indemnizar a medio centenar de vecinos de Cerdanyola y Ripollet (Barcelona) por los daños derivados de la exposición al polvo de amianto generado por la fábrica. Y en el país vecino, France Telecom reconoce incluso el suicidio de un trabajador como accidente de trabajo, tras los 58 habidos en los últimos dos años.

En la FUA de Andújar el asunto es más fácil, sólo quieren que les reconozcan la enfermedad laboral después de que haya muerto de cáncer, degeneración ósea o problemas pulmonares y de riñón más de la mitad de sus 126 empleados. Pero llevan veinte años y no hay manera . Y eso que hasta el ministro de Trabajo reconocía en 2006 que los fallecimientos y las enfermedades de estos trabajadores “son consecuencia” de haber estado expuestos a radiaciones ionizantes sin ninguna protección durante los 22 años de actividad de la FUA (1959-1981).

Aún recuerdo a Jesús Caldera y su compromiso en el solemne acto que tuvo lugar en el salón noble de la Subdelegación del Gobierno, con asistencia de algunos de los afectados. Como recuerdo la ‘montaña’ de hormigón con la que Enresa sepultó la FUA entre 1991 y 1994. ¿Si no hay relación causa-efecto, para qué se enterró entera? ¿Si en el caso de Uralita la indemnización llega ya hasta los vecinos y en el caso de France Telecom han logrado demostrar la conexión entre el trabajo y algo tan complejo como el suicidio, qué más tiene que pasar en el caso de la FUA de Andújar?

FABRICA DE URANIO

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