Habla ahora o calla treinta años

Ordenamos el cielo en constelaciones como ordenamos el suelo para diseñar las ciudades o los restos arqueológicos para conocer la historia. Cielo y tierra, pasado y futuro, orden y caos. En el Cerro de las Albahacas, los legionarios de Escipión El Africano dejaron para los arqueólogos un rastro de tachuelas de sus ‘caligae’, como las piedrecitas que dejaba caer Hansel para no perderse. Deshaciendo el camino, el grupo de investigación de Arturo Ruiz y Manuel Molinos ha ubicado hasta el campamento de donde partieron para librar la que parece ser la batalla que inició la romanización de la Península (Baécula). En Santo Tomé han encontrado 700 clavos de las sandalias que los descuidados soldados iban perdiendo. Hasta cobraban un plus, el ‘clavario’, para costear su reparación. Un diminuto GPS para el campo de batalla, la historia en una tachuela. Por su tamaño y su forma pueden conocer hasta su época, para ordenar el pasado.

Para ordenar el futuro, el nuevo gobierno de Jaén se ha puesto manos. Esta semana ofrecía un avance del avance del PGOU: la ciudad deportiva en el Ferial, el Ferial en zona norte de la capital, la estaciones de autobuses y trenes agrupadas en una estación intermodal junto a Vaciacostales y conectada con el centro mediante el tranvía… El Ayuntamiento ha prometido aprobar su parte en 18 meses. O sea, para los villancicos del año que viene. Será el tercer intento, y eso que el primero ya empezó tarde. El anterior PGOU, aprobado en 1996, tenía como horizonte 2004. Pero las prisas no deben ahogar el debate para diseñar el Jaén de las tres próximas décadas. Debate no sólo político. También ciudadano, a través del tejido asociativo, de las alegaciones al plan y de los medios de comunicación. «Estamos en el momento procesal oportuno», dijo a la vuelta de las vacaciones el alcalde jurista sobre la necesidad de debatir la ubicación estación de autobuses. Vale para el resto. A los jienenses nos gusta quejarnos después de que se hagan las cosas. Ahora es el momento procesal oportuno. La época de los césares quedó atrás.

José Enrique I

El 20-N quedó instaurado el reinado de José Enrique I, ‘monarca’ del Santo Reino. Fernández de Moya había conquistado en mayo el castillo de Jaén, pero la provincia se le resistía desde que en 2000 asumiera la presidencia del PP, al igual que a sus antecesores. En las municipales, cuando sorpresivamente quedó a sólo 11.000 votos (3%), fue la primera vez que pensaron lo impensable. Y a la inversa, la primera vez que el PSOE y Reyes vieron amenazado su reino. Pero el domingo, el azul llegó también a los olivares, y cambió la historia política de la provincia. ¡Lo que habría dado el PSOE jienense porque en el mapa hubiera dos manchitas rojas en lugar de sólo la de Sevilla!

«El PP ha ganado las elecciones en España y Jaén», proclamó victorioso la noche electoral en el hotel más monárquico de Jaén. Era su noche y no la de Arenas, aunque al no mencionar en sus vítores a Andalucía se lo puso en bandeja a los presentes: «A por la Junta, a por la Junta».

Y es que, Fernández de Moya se lo ha trabajado y le ha costado llegar a este fructífero 2011. Como Rajoy, fue de derrota en derrota, se dudó de su liderazgo y tuvo más de una rebelión. ‘¡Joder qué tropa!’, que dijo Mariano. Cuando se presentó, puso todo el partido a remar. Como en el 20-N, que pese a la previsible victoria en la capital, los coches megáfono no dejaron de peinarla pidiendo el voto. Se la jugaba el alcalde-presidente-parlamentario saliente-y-senador entrante, que aquello de Arenas de ‘una persona, un cargo’ se quedó varado en 2004.

José Enrique I ahora reina. Victoria en la provincia, Gobierno de España y mayoría absoluta en el Ayuntamiento. Y si, como acarician, ganan también la Junta, poder absoluto. El riesgo será entonces el absolutismo. De hecho, en la noche electoral el partido recomendó prudencia. Ya quisieran en el PSOE ese riesgo. El suyo es otro. Ayer mismo, Reyes se fue a Sevilla. La madre de todas las batallas, la de la Junta, requiere energía desde el minuto uno. Se acabó la tregua. Reyes quiere su reino.

Reflexión de un brindis

 

Me gustaría que en un brindis hubiera más más pluralidad, al menos la que hay en la sociedad actual, y también que sus participantes no sólo quedaran para el último día de campaña, como si fuera un acto más, sino también para después, cuando haya vencedores y ‘no vencederos’ (o sea, vencidos). Pero es la foto que hay, y no me parece poca cosa, después de los años que hemos vivido de crispación, de siembra de odio y de revachismo en la palabra y el gesto, y de los meses que nos queden aunque ahora, en campaña, como en Navidad, todos queramos aparcer como muy buenos.

La imagen del compañero Francis es de la presentación de la Cruzcampo de Navidad, ya saben, la cerveza especial que la fábrica jienense elabora por estas fechas. Y aparecen dirigentes del PSOE y de la Junta, como su secretario provincial, Francisco Reyes, y el secretario de Estado, Gaspar Zarrías, así como el presidente provincial del PP y alcalde de la capital, José Enrique Fernández de Moya. Mañana, la foto será muy diferente y, al margen de la presidencia del Gobierno, que todo el mundo da por decidida, la incógnita será la magnitud de la victoria del PP y la profundidad de la derrota del PSOE, además de adonde fueron no sus besos sino sus votos.

Pero entre Despeñaperros y el puerto Carretero hay más cosas en juego, más allá de las pequeñas cuitas de la capital (¿Tiene o no desgaste el nuevo alcalde, del PP? ¿Los resultados del PSOE son o no mejores que los de Peñalver?). La incógnita principal en la provincia será si el PSOE pierde o no por primera vez en unas elecciones generales y la magnitud de la correlación de fuerzas con  el PP. Su importancia no es sólo para la historia política provincial sino porque dentro de unos meses son las autonómicas, que esas sí serán, como ya dije, ‘la madre de todas las batallas’.

Al comienzo de la campaña reunimos a los candidatos de las tres principales formaciones y estos fueron los titulares que vaticinaron para mañana: ‘El PSOE gana la pelea y mantiene el liderazgo en la provincia’, ‘El Partido Popular gana por primera vez en la provincia de Jaén’ y ‘ IU logra un escaño en el Congreso de los Diputados por Jaén’. Sea quien sea el que acierte, mi brindis es que ojalá los perdedores serlo y los ganadores también, y que no se les olvide que dos días antes brindaron juntos una mañana de fin de campaña con una cerveza de Navidad.

'fast-food-mitin'

Pensé que era una leyenda, pero no. He visto a Rubalcaba esprintar. Es un decir, porque ha pasado tan rápido que apenas lo hemos visto. Cinco actos en un día: Almería-Guadix-Jaén-Antequera-Málaga. Y también ha corrido a la hora de hablar, como si le persiguiera la prima de riesgo o el primo de Rajoy. Minimitin para comer, fast-food-mitin, mensajes y ánimos de rápido consumo, y a correr. A los suyos les ha debido saber a poco y, tras una hora de espera, lo han estrujado al llegar (“Ahora cómo salgo de aquí“, comentó en la comida pensando en el largo paseíllo hecho a la entrada). Lo sacaron por la puerta lateral y los más fervorosos rodearon su coche como si fueran a impedir su marcha.

“Torero no me habían llamado nunca”. 40 minutos ha estado en Jaén el candidato del PSOE. Y le ha dado tiempo a comer algo (“No sabéis lo poco que he comido y lo animado que me voy”) y a besar y abrazar a los 1.200 comensales casi que asistieron a la comida-mitin, a 15 euros el cubierto y con derecho a tocar al líder. El edificio Activa Jaén parecía un enorme salón de bodas (‘cuatro bodas y un funeral’, decía un compañero con picardía).

Los líderes y candidatos locales llegaron antes, y cuando lo hizo Griñán, sonó la música y los asistentes han pensado que era Rubalcaba, con lo que el hombre se ha dado un baño de masas, con fotos durante la espera, que falta le hace con la que le está cayendo. Concha Gutiérrez ha hablado cinco minutos. “Aquí está el futuro presidente de España”. Toma ya. Y Griñán, otros cinco. “Jaén es una de las provincias más socialistas de España”. Reyes decidió no hablar para que todo fuera más rápido.

Acudieron todos los dirigentes socialistas patrios. Mar Moreno no pudo por la rueda de prensa en Sevilla sobre los ERE. Peñalver y parte de la dirección local, en mesas separadas y en besos ausentes. Concha, Zarrías y Felipe López, los más aludidos. Estuvo también Elena Valenciano, que acompaña a Rubalcaba y que recibió el premio ‘Con acento andaluz’ del PSOE de Úbeda. “Errores hemos cometido todos”, llegó a reconocer el candidato, que terminó con un repetido “¡Os pido que peleéis!” con música. Y en cuanto pudo salir el coche camino de Antequera, unos se fueron a terminar el postre y otros corriendo a los más de viente mítines organizados por los socialistas en la provincia, en su esprint particular contra las encuestas.

Lie to me (Miénteme)

 

El doctor Lightman lo mismo descubre al terrorista islamista que al político que dice la verdad a medias. Le basta mirar a la cara, oír su voz y ver sus gestos involuntarios: esa ceja, esa arruga en la frente, ese tic… Acabo de ver la reposición ‘Lie to me’ en Antena 3 y, la verdad, podían incluirla en Periodismo.

La Junta andaluza presenta por primera vez sus cuentas sin cifras provincializadas y, por tanto, proyectos sin cuantificar. Unos presupuestos sin números es como una tortilla sin huevos: se puede hacer, pero no es una tortilla. Alega que es por flexibilidad, para tener libertad y destinar dinero al proyecto más avanzado… Pero lo dice con escasa convicción y sin levantar la vista, ni la voz. El esquema es habitual: se coge una verdad aceptada (flexibilidad en tiempo de crisis) y se tira de ella para tapar otras cosas. Y a pocos meses de las autonómicas, se ahorran titulares del tipo ‘Baja la inversión’, ‘La provincia tal la última en tal’… Claro que algunas autonomías gobernadas por el PP han optado directamente por mandar al doctor Lightman al paro y no presentarán presupuestos hasta que pase el 20-N.

El Ayuntamiento de Jaén anunció hace ya que había un informe que obligaba a hacer obras en el Centro de Transeúntes, pero no lo presentan hasta ahora, con visita y técnico incluidos. Ese informe, y la verdad irrefutable de que el anterior gobierno recibió la subvención y no hizo las obras, sirven para un roto y un descosido. Porque la cuestión no es la necesidad de las obras, como quieren hacernos creer, sino por qué poco antes de la aceituna. Si el informe es de 2008, por qué ahora, por qué no repararon en verano como todo el mundo, por qué lo han tenido abierto 4 meses si estaba tan mal, por qué van a esperar a que abran los albergues de inmigrantes para abrirlo si las obras acabarán antes…

Me gusta la reacción del alcalde ante la ‘revuelta’ vecinal del casco histórico. Ágil e inteligente, decía la presidenta de San Juan. Anuncia un grupo de trabajo en el que estén, por supuesto, el resto de administraciones. ¿Sincero o es otra trinchera contra la Junta? El tiempo dirá, o llamamos antes al doctor Lightman.

Anécdota

 

El perfil sobre Rajoy publicado recientemente por The Guardian en el que lo define como el maestro de la ambigüedad me ha recordado una anédocta que cuenta Pío Baroja en sus ‘Memorias’. En 1919 fue jefe de Gobierno el también varias veces ministro Joaquín Sánchez de Toca, un político conservador que tenía una de las mejores oratorias del momento y que el hombre adornaba con una calculada hojarasca, tan común en los líderes de los partidos mayoritarios con el fin de abarcar al mayor espectro social y político posible y a la vez evitar espantar a otros sectores lo menos posible. Toda una habilidad que ya quisieran otros y digna de mejor prensa. Cuenta Baroja que cuando terminaba de dictar a su secretario algún discurso o documento oficial solía decir: “Creo que está redactado con la debida confusión”.

La campaña que nadie quiere

 
Nadie (casi) quiere esta campaña, otoñal y de otoñales. Los vencedores virtuales, porque no la necesitan, y los perdedores, porque a minuto que pasa en lugar de recortar aumenta la distancia, por culpa del paro, la prima y los griegos. Y el frío. Porque las campañas son para el verano. O por los menos para la primavera. Pero estas elecciones, apenas adelantadas cuando se vio que la recuperación no llegaba, encajadas entre el día de los difuntos, políticos incluidos, y el puente hacia la Navidad de la ‘Inmaculada Constitución’, parecen, algo inédito, a beneficio de inventario.

En unas generales hay siempre dos campañas: la de los líderes nacionales, la de los otoñales R&R, las teles y los grandes medios de comunicación; y luego la campañita local, modesta, meritoria, ajena al ajetreo doliente y moliente de los españolitos de a pie. Pero no recuerdo un inicio tan desolador, oscuro y lluvioso. Aunque, eso sí, nos dejó una radiografía socio-político-económica impagable: un PP en hotel con atrezo de los de antes, un PSOE en pub con consumición a escote en barra separada, una IU en su sede sin pegada, austera y a la espera de recoger el desgaste de los socialistas, un PA testimonial, la ilusión de los nuevos UPyD y Equo…

Dios suele estar con los grandes escuadrones, decía Voltaire. A lo que los ‘populares’ contestan: sí, confía en Dios, pero ata tu camello. Y Fernández de Moya, alcalde-presidente-parlamentario-presenador, echa horas extra los fines de semana, con la exministra Elvira Rodríguez por esos pueblos y con su maletón para toda la campaña (el escaño, para quien lo trabaja); mientras los socialistas andan entre el psicoanalista y el aparta-de-mí-este-cáliz, entre el mitin-chute de Dos Hermanas y las malditas encuestas, entre la heroica y la ‘depre’ por un abismo que no deja siquiera el consuelo de apelar a la épica de la remontada, aunque en los próximos días se multipliquen, venga Rubalcaba y redoblen esfuerzos, aunque sólo sea para dormir tranquilos. La del 20-N será la campaña más larga, porque casi nadie la quiere. La de marzo será otra cosa, la madre de todas las batallas. Y ya se ha empezado a jugar.

El tranvía 133

Ciudad de México, años cincuenta. ‘El Caireles’ y ‘El Tarrajas’ se enteran de que el tranvía 133, su medio de trabajo, lo retiran. Se emborrachan y aprovechan la ausencia del vigilante para ir a las cocheras y sacar a su amado tranvía, para que «le dé el fresco». Inician así un viaje surrealista. La gente se sube, desde carniceros a beatas, y las peripecias se suceden a cual más cómica y loca, en ‘La ilusión viaja en tranvía’, de Luis Buñuel.

El absurdo viaja en tranvía. Tan surrealista como que un demandante paralice un tranvía y luego no haya demanda, que se suspendan unas pruebas y resulta que suelen hacerse en todos sitios, que la concesionaria de un servicio municipal vaya contra el propio ayuntamiento para el que trabaja, que éste le garantice por ley que no tendrá pérdidas y aún así lo denuncie por ‘competencia desleal’; tan surrealista como que la reordenación de las líneas de autobús se deje para después, que el gobierno local espere a la campaña electoral para hacer las pruebas, que unos conductores en formación no puedan acabarla por tres días, que estos parados no puedan ni inscribirse en el Inem porque oficialmente están en formación, que se compraran sacos terreros a prisa y corriendo y luego se queden en tierra; surrealista que la oposición protagonice un rechazo tan feroz cuando allí donde gobierna reclame a otros que circule cuanto antes, que aparque la mayor inversión en la historia a la vez que critican su marginación; tan surrealista como que una parte de la población no ya que pueda estar en contra sino que abomine de un medio limpio, rápido, cómodo y puntual que se extiende por Europa; tan surrealista como que un ayuntamiento vuelva a meter 4.400 coches diarios al entorno de la Catedral y hable de «éxito».

‘El Caireles’ y ‘El Tarrajas’ quieren devolver el tranvía de madrugada pero se quedan dormidos. Así que por la mañana ponen el cartel de ‘Especial’ para que no se suba nadie más… Lo mismo han visto pasar el 133 por el Paseo de la Estación.