Cuidado con el cinturón

” A mí, mientras los bancos me presten, yo pido». «El Ayuntamiento es como una casa, si entran 5 no se puede gastar 20, sencillamente porque estamos dejando deuda a nuestros hijos y nuestros nietos». La primera frase me la dijo un destacado concejal, y la segunda es una reflexión del alcalde de Jaén, José Enrique Fernández de Moya, colgada el día de la Inmaculada en Facebook. Ambos son de la misma ciudad y del mismo partido. ¿La diferencia? Diez años. ¿Qué ha pasado en sólo una década? Mucho. Lo que antes era práctica común hoy es sacrilegio. Incluso cuando de aquellos polvos, y otros, vengan estos lodos.

Reconozco que la primera idea me sorprendió. Tal vez por eso la recuerde. Estoy más cerca de la posición del alcalde: un ayuntamiento se tiene que gobernar como una casa. Pero incluso en una casa con deudas hay que procurar que el cinturón no apriete tanto que estrangule a sus miembros.

Mi reflexión, como la del regidor, viene a cuento del fuerte recorte en el alumbrado navideño: un 96%. De hecho no lucirá hasta el día 17 y sólo en el itinerario de la cabalgata. En casi todas las ciudades alumbra desde el inicio del pasado acueducto, ensayo general de la fiesta más comercial. Entiendo que nos pueda parecer un gasto superfluo, derroche energético o invitación al consumismo. Bienvenida sea la crisis y sus efectos beneficiosos. Pero cuidado con idolatrar el cinturón. Las bombillas ‘led’ animan las ciudades. Y más ahora que las tardes son noches.

Me consta que el Ayuntamiento ha intentado la implicación del comercio. No hay tradición ni dinero, alegan. Lástima. ¿Y aquellos centros comerciales abiertos, o la propia Cámara de Comercio?

De todos modos, creo que en este caso el Ayuntamiento ve sólo gasto donde también hay inversión. Y a veces una casa endeudada necesita invertir para poder pagar sus deudas. Por decirlo con palabras de Cristina Nestares, integrante del mismo gobierno, sobre el previsible adelgazamiento de su área en 2012: «La cultura mueve al empleo».