La maté por obligación

Si alguien quiere saber por qué seguimos matando a las mujeres que mire detenidamente la declaración en el juicio de Alfonso Gallego Agea, el asesino confeso de La Caleruela. Toda una tesis doctoral sobre la violencia de género: se mata por obligación. No hay remordimiento ni pesar, salvo cuando toca evitar las consecuencias judiciales que la acción pueda tener en el autor. No hay dolor. Sólo justificaciones: no era una madre como debe de er, ni una esposa, hacía su vida y tenía su negocio, si no me hubiera provocado hoy estaría viva, sabía que soy muy celoso… En otras palabras, que la culpa es de la víctima.

Así que, todo vale para librarme de la pena más dura, pues no me acuerdo de nada, se me nubló la vista, fue un arrebato, no fui consciente, el alcohol, el orgullo del macho herido… Y todo ello con una actitud en el juicio tan prepotente como chulesca. Porque haber qué habría hecho otro en su lugar. Porque él no tuvo la culpa, le provocaron, le buscaron. Y él se defendió, obligado, como habría hecho cualquier otro.

Eso es lo terrible del asunto. Junto al crimen, claro. Esa es la explicación de por qué se seguimos matando a las mujeres. Que en el fondo hay quien encuentra justificaciones para hacerlo. Y mientras eso no se ataje de raíz, ni órdenes de alejamiento, ni pulseras, ni leches.

Ciolos que estás en los cielos

Regresamos a la recesión como los cangrejos asmáticos. David Bisbal se corta un rizo para subastarlo en Internet. Y Paquirrín anuncia que dará un portazo a Telecinco. ¡Dios, cuánta adversidad! Menos mal que, caído del cielo, llega el comisario europeo de Agricultura, para examinarnos desde el aire, como tuviéramos la peste de los bajos precios. Eso sí, el vuelo en helicóptero permite ver el bosque, pero no deja ver el árbol. Lo mismo este rumano, al que ponemos, en Córdoba, alfombra roja, no necesita ver de cerca los olivos. 

En cambio, al austriaco Franz Fischler hubo que decirle que las aceitunas no se comen verdes directamente del árbol. Eso fue después de que las probara, con aquella chaqueta de pata de gallo y una corbata curvada por su barriga austriaca y llena de ovejitas ‘copito de nieve’, como la amiga de Heide en los Alpes. Por suerte estaba cerca Alfonso Sánchez Herrera, el alcalde cofrade de la Buena Mesa, para ayudarle y agasajarlo con una sin hueso de bote pinchada en un tenedor. Una imagen impagable, icono de aquella OCM.

A Ciolos, que es del sur, no hay que explicarle mucho. Su discurso, en Córdoba eso sí, sonó bien: ayudas para la concentración de los productores, estandarización del aceite para defender mejor su calidad, mayores controles de las mezclas y que no habrá grandes cambios en la nueva PAC. Ahora falta que en la Unión Europea le haga caso.

El día que Jaén tuvo dos alcaldes

 

Fernández de Moya, sin alta médica y con andar borbón, ha comparecido este lunes al lado del García Anguita, el alcalde accidental. A José Enrique, el alcalde accidentado, le han operado de las varices en la pierna izquierda, “comunistas”, pero las cuerda vocales las tiene intactas: contra la oposición, contra la Diputación, contra el despilfarro, contra el tranvía… Pero este alcalde postelectoral intenta ser otro. Ha dicho que no es momento de “tactismos electorales”, sino de perseguir el interés general, que recuerda algo lo dicho por el senador cordobés, de que es el momento de decir lo que de verdad pensamos.

Sin el alta médica, pero blandiendo el bisturí, propone como nuevo recorte eliminar las asignaciones para el funcionamiento de los grupos políticos. Algo que en principio siempre perjudica más a quien oposita que a quien le toca gobernar, y en principio sólo por un año, el pasado que aún se debe, que dios aprieta pero no ahoga. Como la renuncia es voluntaria y no por decreto ley, los populares buscarán el escarnio público en sesión plenaria. La iniciativa, que es de las que gusta a la gente, tiene además un efecto algo diabólico, que dejó caer el propio alcalde en el último pleno: enredar aún más la maraña de las cuentas de la agrupación socialista local y contribuir a su voladura controlada, prevista para los próximos meses. Una especie de eutanasia activa. Y un recorte doble: de dinero y de oposición.

No soy monedita de oro

Aguirre, Esperanza. Qué mina de mujer para la prensa. Qué envidia. Aquí tenemos a Nestares, Cristina, es cierto, pero con menos ínfulas papales que la condesa consorte de Murillo. “Yo no soy monedita de oro, digo lo que pienso”. Qué frase, y cuánto dijo en tan poco ‘roal’, sobre si va por libre en el modelo autonómico. Aguirre, por rancheras, “No soy monedita de oro, pa’caerle bien a todos; así nací, así soy…”.

En Jaén, de la fiebre del oro y su compraventa hemos pasado a la fiebre del petróleo. Hay ya quien se ve arrancando olivos y sueña con pozos que estallan al cielo para ducharse en crudo a lo James Dean y cortejar a Elisabeth Taylor. ‘Total, para como están los precios del aceite de oliva’, escuchaba en la radio. No hay más que echar gasolina.: el precio de oro verde al precio del oro negro. Así nos va. Ayer se presentó el último informe socioeconómico del CES sobre la situación de la capital y es para salir corriendo. A Alemania o a Tejas, pero para salir corriendo. No es extraño viendo cómo defendemos lo nuestro. El octavo centenario nos está descubriendo la importancia de la Batalla de las Navas de Tolosa, que ya la quisieran otros que han convertido pequeñas escaramuzas en visitas turísticas obligadas, y le sacan petróleo. Pero aquí no. Aquí, tierra de frontera y de paso, la historia nos regaló algunos hitos, igual que el nacimiento del Guadalquivir, pero ni caso. Que inventen otros.

Dispararse en el pie

Si Rajoy vivía “en el lío”, como le dijo a Artur Mas, que es mucho más que estar liado, ahora mismo es el lío. Y ayer en el Senado, por resumirlo, la lió. Porque su ‘espantá’, que por televisada tiene más valor icónico que novedad periodística o política, fue un tiro en el pie en toda regla, que se podía haber ahorrado. Y más después de haber toreado con soltura, y enjundia, hasta gustarse, aunque fuera en el semi ruedo amable del hemiciclo y con el sonido de ‘pasodoble al líder’ de los suyos. Porque allí se le vio adornarse en el asunto pictórico del ‘Guernica’ y recordar, tal vez con añoranza, sus tiempos de ministro de Cultura, y porque allí cortó por lo sano, de un tajo, el debate un tanto populista y oportunista sobre la disolución del estado autonómico propuesto horas antes por Aguirre, Esperanza, que parece oler la sangre y anunciar que en el futuro no perderá oportunidad para postularse como primogénita a la sucesión y alternativa para la ocasión.

Y de Despeñaperros para abajo me quedo en Ifeja, o Expoliva, a la entrada de Jaén (arriba, preparativos de Bióptima). Dice el presidente socialista de la Diputación que ningún recinto ferial es rentable (200.000 euros el último año). Vale, pero hay que procurar que lo sea, o al menos que nos cueste lo mínimo, pues si no puede a sonar a ‘vamos a seguir tirando con pólvora de rey’. Y eso, considerarlo deficitario sin más, es también dispararse en el pie. Porque durante años hemos engordado el sector público por encima de nuestras posibilidades y ahora con la crisis, y la deuda, crecen sus liquidadores, como la muy liberal Aguirre, que aprovechan la coartada económica para pegarle el tiro de gracia ideológico. De hecho, unos y otros han conseguido que se cuestione todo: autonomías, diputaciones, ayuntamientos. No obstante, si no se lo cargan, la crisis puede venir bien a lo público para reinventarse. Por ejemplo, y aunque parezca un contrasentido, propiciando que en provincias como Jaén crezca más la iniciativa privada y disminuya la pública. Salvo que encontremos petróleo, o gas, como ahora parece que vamos a buscar.

Lunes de Pascua


Lunes de Pascua. Ambiente de catarsis y apostolado. El PP sale al mundo a difundir la buena nueva de las cuentas estatales y, pocas horas después, Rajoy les cambia las tablas de la ley presupuestaria:10.000 millones en educación y sanidad, de ajuste no de recorte, término de inclusión reciente en el Índice de las palabras prohibidas.

El alcalde de Jaén, en tono más distendido que el día de la huelga, se reúne ‘urbi et orbi’ con todos los sindicatos para pedirles comprensión ante de las medidas propias y que ‘arrimen el hombro’, expresión zapateril donde las haya y que el PP parece haber hecho suya de tanto escucharla. Tono sosegado también con la Junta y el  tranvía, “una vez que ya han pasado las elecciones”, dijo, aunque el Ayuntamiento siga en ‘momento amenábar’ y la culpa siempre sea de Los Otros, de la herencia de “socialistas y comunistas”, de ZP, de los mercados, de la sequía… y del PSOE tranviario. Aunque las deficiencias ya se conocían antes de firmar el acuerdo con Ferrocarriles de la Generalitat, lo que no quita para que la Junta se siente, una vez que ya han pasado las elecciones, y, parece lógico, complete lo que falte y haga reparar lo que esté en garantía, y colabore para poner en marcha, de una vez, el dichoso tranvía.

Lunes de Pascua. “Buenos días: hoy toca hablar de presupuestos”. El subdelegado-profesor del Gobierno se estrena (arriba, en la foto). Y promete tardes, y mañanas, de gloria. “Ya los partidos les habrán dado la lata con ellos”… Y entonces se fue la luz en el ala noroeste de la Subdelegación. No pasa nada. A la vuelta repetimos: la herencia recibida, el toro por los cuernos, nos habría gustado más dinero, menos es nada, hay que ser realistas, todo se andará… Hasta que por la tarde Rajoy les hizo la pascua, un lunes. De Pascua.