El titanic socialista

 

El PSOE es el partido que mejor sabe pelearse. Guerristas, renovadores, carvajalistas, zarristas, patricios, torristas, fochistas, peñalverianos, monárquicos… Todo un arte. Donde otros se rompen, los socialistas practican de forma cíclica y putual el entretenido deporte de la división celular (primero en dos, luego en cuatro…), pero sin que el organismo se desangre del todo. Y pasado el tiempo, ya no se sabe quién es quién y los antaño adversarios tejen sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros… Pero, de derrota en derrota, hasta la lucha final, amén.

Porque, de puertas afuera, con la que está cayendo, lo suyo es puro diletantismo. Espíritu crítico, debate, democracia de base. Suenan bien. Pero la dialéctica hegeliana la han rebajado a guerra permanente. Y, por ejemplo, el titanic capitalino se hunde en su ciaboga particular, mientras los violinistas dirimen, con pasión, si son corcheas o semicorcheas, en esos concurridos motines que forman a bordo sin viento ideológico que los distinga y en los que sólo dirimen quién pasa al puente de mando y quién a la sa de máquinas. Es cierto que los nombres son importantes y que cada persona es un estilo, pero la percepción desde fuera es que el barco socialista se aleja del muelle del Santo Reino y que los jienenses cada vez lo ven más y más pequeño.

El PP lo sabe y por eso su estrategia es de mirada larga y catalejo. En una sociedad donde la mayoría se informa de la cosa pública a través de los medios de comunicacion, la política deviene marketing. Y, al igual que la publicidad, ya no se venden las características del producto sino las emociones, las ideas, los valores asociados a él. Y quien logra que su marca suene bien, tiene mucho ganado. O vendido. Y a la inversa. No hay más que ver los ‘spot’ de los populares: ‘PSOE, igual a paro’, ‘PSOE, despilfarro, ‘Desvío de fondos’, ‘Ruina’… La idea fuerza que quiren colocar es una: los socialistas son malos gestores. No es fácil crear o destruir una reputación, pero si se consigue, es para mucho tiempo. Cría(les) fama y échate a dormir. Quien piense en sólo ganar unas elecciones lo lleva claro. Hoy gobiernan las marcas.

Recortes buenos, recortes malos

Como en Apoycalipse Now, me encanta el olor a napalm de buena mañana. Sobre todo si es lunes y desayunas política. Te despiertas para toda la semana. El PP ha presentado hoy una campaña de esas que carga el diablo. O sea, Rubalcaba. Los lunes son mal día porque por medio está el fin de semana y la crisis no descansa. Total, que llegan como el AVE a Jaén: algo tarde. ‘Reformas: Garantía de Futuro. #laverdad’ se titula. Y nos trae 400 fotos y unos cuantos miles de folletos para justificar los recortes de Rajoy, “obligados, obligados, obligados, obligados y obligados”. Hasta cinco veces lo repitió el secretario provincial para que se nos vaya quedando. “Zapatero ha mentido hasta el último minuto”, ha añadido como si el expresidente hubiera hecho la mudanza este sábado.

Se refería a la mentira sobre el déficit público, recordando que había pasado del 6% anunciado por el anterior Gobierno al 8,5% que halló el actual. Aunque eso fue hasta que el viernes nos enteramos de que Madrid, Valencia y Castilla-Léon habían tenido más déficit del que habían declarado, y ahora el estatal es del 8,9%.

Y eso que el secretario provincial del PP lee la prensa. Esta mañana, sin ir más lejos, nos ha leído que “Europa ve con buenos ojos las reformas de Rajoy”. Como si Los 27 hubieran ido con Merkel y Rajoy por esos canales de Chicago a bordo del ‘First Lady’ o ‘barco del amor’, como también es conocido.

Eso es ver la prensa con buenos ojos. Como los recortes. Porque los hay buenos y malos, como en las novelas de Marcial Lafuente Estefanía. Los de Rajoy son buenos, por necesarios y obligados, y por eso han dicho que los apoyan. Los de Griñán, #laverdad, son caca, porque suben los impuestos y rebajan el sueldo a los empleados públicos. Pues eso.

Griñán dixit

Griñán habló. Y lo hizo a su manera. Nada de cuotas ni de cuitas. Técnicos de su paso por Economía y aquellos que se mantuvieron fieles hasta última hora. Chaves cultivaba con sutiliza el funambulismo territorial y los contrapesos internos en el partido. Griñán va por libre, ayudado por la obligada reducción de consejerías que imponen tanto la austeridad como el cupo de IU. Muchos son los llamados y pocos los escogidos (Mateo 22:14). Y eso es lo que hay. Le preguntaron por aquellas provincias que se han quedado sin consejero y respondió que los consejeros lo son de todas las provincias. Pero sobre todo lo son de Griñán.

En el caso de Jaén, si se miran la partidas de nacimiento, no se puede quejar. De tres consejeros mantiene dos. Pero Griñán no mira esas cosas. El superconsejero Ávila, alcalaíno bautismal, ha tenido la habilidad de consevar la absoluta confianza del presidente y a la vez congraciarse con el PSOE jienense. Una proeza para alguien que es más técnico que político. O quizás por eso. Y la carolinense Mar Moreno, la gran incógnita, ha sido degradada, de número dos y áurea sucesoria a la cartera de Educación. Pero para Griñán esta consejería no es una ‘maría’. Y María es mucha María.

Micaela Navarro es la sacrificada. No es la única, pero la cicatería en la respuesta de Griñán cuando le pregutaron por ella dejó entrever que guarda relación con su apoyo a Rubalcaba en las primarias. Un ‘griñanista’ me hacía el siguiente análisis: Micaela estaba lista para suceder a Griñán si este se estrellaba en las elecciones; como no se estrelló, la que se estrella es Micaela. Las leyes internas de los partidos. Elena Valenciano bajó para convencer al presidente, pero bastante que a Griñán le insinúes algo para que haga lo contrario. Y la iliturgitana Navarro, valorada en las encuestas, en una consejería clave y otrora en el altar del presidente, terminó por caerse de él, para malestar del PSOE jienense.

Y ahora viene el congreso regional. Griñán ha pisado muchos callos en pocos minutos, es cierto, pero quizás por eso, porque los agraviados son legión, el malestar se reparta. Y además esta vez no ha marcado una línea sucesoria clara, por lo que el congreso parece más abierto que nunca. Para gestionar la complejidad ha situado en el partido a un hombre de confianza y concliador, el granadino Álvarez de la Chica, aunque puede haber mucha guerra, sobre todo si las provincias díscolas, las más maltratadas en el nuevo Ejecutivo, unen fuerzas bajo el paraguas de Rubalcaba. Y en ese escenario ‘bélico’, quién sabe. Como es uno de los pocos barones supervivientes de la debacle socialista, lo mismo se plantea que el sucesor de Griñán sea Pepe, dixit.