García Campoy, en Jaén

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Desconocía que tuviera raíces jienenses, que su abuelo hubiera sido el último alcalde republicano de Villargordo y que sus restos estuvieran también en la fosa común junto al ‘patio de los ahorcados’ del cementerio de San Eufrasio de Jaén. Concha García Campoy y su personal voz llenaron el viejo cascarón del camposanto, aquel primero de noviembre de 2007, durante el tradicional homenaje a los represaliados del franquismo. Nada hacía presagiar que cuatro años después la periodista iba a anunciar en su cuenta de Twitter que padecía leucemia y que año y medio más tarde se iba a ir un día caluroso como hoy. Este es el artículo de aquella visita:

«¿Por qué hemos tardado tanto?»

Mañana soleada. Y fría a la vez. Como todas las del primero de noviembre. Pero, «este año es muy diferente», proclamó María Sánchez, hija de uno de los republicanos que yacen en la fosa común del cementerio de San Eufrasio y que habló en representación de las familias de los 1.877 represaliados en la comarca. Fue durante la inauguración de la escultura y los ocho paneles de mármol con todos los nombres, dedicado ‘A los miles de jienenses desaparecidos y enterrados en fosas sin nombre por la defensa de la Segunda República’.

Inauguración que llega cuatro años después de su aprobación unánime en el Ayuntamiento de Jaén y muchos más tras del final de la dictadura. «Un día habrá que hacer autocrítica de por qué hemos tardado tanto en este reconocimiento», golpeó el secretario provincial de UGT, Manuel Salazar.

Ayer tocaba agradecer a quienes han hecho posible la escultura y han mantenido viva la memoria de los muertos: familiares, Gobierno, Junta de Andalucía, Diputación, Ayuntamiento, partidos, sindicatos… Así lo hizo el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Jaén, Miguel Ángel Valdivia, promotora del homenaje.

El acto lo presentó la periodista Concha García Campoy, nieta del último alcalde republicano de Villargordo, Cosme García Vela, enterrado en la fosa común. «La recuperación de la memoria es algo esencial», dijo, sobre todo cuando la justicia «ya no es posible». «Hay que recordar que hubo quien luchó por la libertad y nos enseñó a vivir sin rencor. ¿Pero cómo es posible vivir sin rencor?», se preguntó tras referir la historia de un niño que murió atropellado ante la cárcel y nadie lo recogía ni enterraba «porque era hijo de un “rojo”». Su padre le dijo al respecto: «No olvidéis jamás, pero no viváis con rencor».

Campoy leyó un escrito de la vicepresidenta del Gobierno, Fernández de la Vega, que fue diputada por Jaén. «Hoy es un día importante para Jaén y España», dijo sobre la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, «que señalará el día en el que los españoles decidieron solemnemente rendir homenaje a cuantos fallecieron o sufrieron violencia y exilio por defender los valores que hoy disfrutamos todos los españoles: justicia, pluralismo, libertad e igualdad».

Leales y jabalíes

Entre las curiosas formas de pedir está la de exigir. Es lo que nuestros próceres, inaccesibles al desaliento, llaman ‘lealtad institucional’, pomposo concepto ahora en boga, cuando la crisis ahoga y hay que poner los espartillos para el balance final.DOCU_IDEAL

El otoño está a la vuelta de la piscina y anunciaron su visita los ‘hombres de la Unesco’, igual de temibles que los de ‘negro’. El Ayuntamiento de Jaén reconoce que el entorno de la Catedral no es el mejor, pero no tiene dónde caerse vivo. El alcalde reclama ayuda y, como pedir está mal visto, dice estar «dispuesto» a «programar un compromiso por parte del conjunto de las administraciones». Con la mente puesta en la Diputación, pues la Junta está canina y Madrid está lejos. Esta vez no habló de discriminación, ni de PSOE y PP, ni de lo que recibe Reyes de Rajoy. Lealtad. Y más cuando la contribución provincial es raquítica hasta la fecha. Dos lonas en la fachada, una retirada para la iluminación del bicentenario, no es tirar la casa, o el palacio, por la ventana.

También reclama lealtad la consejera de Educación para el dichoso instituto APA III y para el Conservatorio del Banco de España. «Hoy es día de lealtad» proclamó el alcalde, como si dependiera del tiempo que haga, cuando anunció la cesión, un tanto para él y para Montoro, aunque incluya solares en el Bulevar. ¿No era gratis? Eso quería el alcalde, y puede que el ministro, pero se crea precedente y el Estado no está para tirar cohetes. Ahora queda confirmar que es el mejor sitio y que la Junta cumpla lo prometido, sea donde sea. Con lealtad.

Con lealtad todo sería más fácil, pero a buenas horas, mangas verdes. Los ‘jabalíes’ eran en 1931 un grupo de diputados que armaba jaleo, aporreaba los escaños y hasta acudía con silbatos. Un día, harto, un diputado, un tal Ortega y Gasset, saltó: «¡No hemos venido aquí a hacer el payaso, el tenor ni el jabalí!». Pues eso.