Agua a presión

Ni el adiós a una compañera ni el espíritu playero. El Ayuntamiento de Jaén cerró el curso como empezó, con bronca. El último pleno arrancó con los primeros bancos del público ya ocupados por simpatizantes del equipo de gobierno, que sacaron carteles contra la Junta y fotos de Susana Díaz en cuanto llegaron los de la plataforma contra la subida del agua y mostraron su lema. A primera hora hubo tregua humanitaria para despedir a la portavoz de IU, a la que el alcalde pidió que abreviara. Mateos, con su pañuelo palestino al cuello y su familia y amigos presentes, hizo una despedida entre personal y política, y pensaba aludir a cuestiones del pleno puesto que IU se quedaba ayer sin voz con su marcha, ya que hasta septiembre no se incorpora Pablo Foche. «Esperaba que usted fuera generoso en mi despedida pero no lo va a ser hasta última hora», le espetó a Fernández de Moya, quien luego tuvo palabras de elogio hacia ella, pese a constatar, una vez más, que ideológicamente están «en las antípodas», como ha quedado patente en sus frecuentes encontronazos dialécticos.

La de ayer no es la primera subida del agua aprobada en los últimos años. Todos los gobiernos municipales lo han hecho. El edil de Hacienda dijo en un momento dado que están obligados a garantizar el equilibrio financiero de la empresa. Pero acto seguido negaron una subida que todo el mundo ve (en el cambio de precio de los tramos de consumo) y, a la vez, se la endosaron a la Junta por su canon, arremetiendo contra la recogida de firmas, contra los colectivos de la plataforma y contra la oposición, a la que no dejó replicar ni a la plataforma intervenir, aferrado a un reglamento de participación ciudadana que ellos mismos han endurecido. Y entre los insultos de unos y otros, se les olvidó incluir los lanzados por parte del público de forma continuada y en alto, sin que esta vez se quisieran oír ni hubiera apercibimiento alguno. Unas formas insólitas por innecesarias para un gobierno con mayoría absoluta y con una oposición aún más mermada ayer, y que recuerda a esos camiones antidisturbios que dispersan las protestas con agua a presión en países en vías hacia la democracia.

Cuestión de huevos

Herodes anda suelto, campa a sus anchas por Gaza, ojo por ojo, o por veinte, aunque sean ojos que apenas aún han visto nada, gracias en parte a que nuestros gobiernos, los del mundo entero, miran para otro lado. Ni una condena, ni una palabra, ¿ni un resquemor en la conciencia? ¿Nada?

Demasiada testosterona.

Aquí, en casa, el Ayuntamiento de Jaén aprobará hoy la subida del agua porque Aqualia, filial de la multinacional FCC, ha puesto sus reales sobre la mesa. Y en la misma tacada, ahora que estamos entre la operación salida y la operación regreso, la rebaja fiscal para regularizar las viviendas de aquellos propietarios que en su día construyeron, o compraron, en suelo no urbanizable, y por tanto mucho más barato. Y habrá de todo, gente sin posibles que se buscó un techo, y gente muy techada. Dará igual. Café para todos. Hace cuatro años ya hubo un intento. El PSOE, con el apoyo del PP, quiso legalizar casi todas como suelo urbano consolidado, es decir, que no tendrían que pagar al Ayuntamiento una parte (el 10% de los aprovechamientos) como hizo el resto de jienenses en suelo urbanizable – incluido en el precio de la vivienda – ni pagar las obras de urbanización, viales, zonas verdes y demás. Recuerdo que le pregunté a un concejal si veía agravio comparativo y la respuesta aún la recuerdo, por la claridad con la que se habla fuera de micro: “A quién le duele un huevo es a quien lo tiene roto”. O sea, que a los demás no nos duele porque ya lo pagamos cuando compramos nuestra casa.

Moraleja, diría Esopo: échenle huevos y construyan donde les dé la gana, que ya vendrá el ayuntamiento de turno a por los votos.

Tormenta de verano y croché

Acabáronse el Tour que no nos robó la siesta, el botafumeiro socialista, la indulgencia con la familia ‘nostra’ de los Pujol, la mítica edición del BluesCazorla o los esponsales junto al mar. Hasta el sol de macetilla parece que hoy nos dará un alivio en la solana que es la capital del Santo Reino, con los mapas del tiempo anunciando tormentas en las sierras orientales en este julio loco del séptimo año de la crisis.

 

Las tormentas en Jaén capital suelen llegar en agosto para auxilio de periodistas y preocupación en los Puentes. Este año, la cosecha de titulares parece anticiparse por mor del nuevo PGOU, que es el mapa de lo que se puede o no hacer en una ciudad, aunque luego tenga más remiendos que la capa de un maletilla. Un mapa que el pasado jueves pude ver, lleno de colorines, como un ‘patchwork’, como aquellas colchas de croché que hacían nuestras madres y abuelas para el coche o el sofá y en las que usaban los aros de los tapones de plástico de las botellas de vino peleón.

Un color para cada tipo de suelo y uso en la ciudad, pero que para la zona de la vega de los ríos no había. El director general de la Junta ya dejó dicho que para estos lugares no había novedad y que es el Ayuntamiento el que tiene que regularizar con el decreto de 2012, y que a qué espera. El alcalde no tardó en negarlo, en insistir en que la regularización vendrá con el PGOU y en reunirse ayer con los vecinos para tranquilizarlos. ¿Quién dice la verdad? En breve se sabrá. La Junta tiene de plazo hasta primeros de octubre para aprobar el PGOU. Aunque ya el concejal de Urbanismo ha dicho que falta el mapa de riesgos en el que trabaja la Confederación Hidrográfica y que cuando esté, se incorporará al PGOU. Un mapa que es la clave y que al reducir la serie histórica de inundaciones de 500 a 100 últimos años, reduce la zona con riesgo de inundación y por tanto el número de viviendas afectadas. Pero a ver qué funcionario lo firma (ya lo intentó la alcaldesa). Una tarea de aguja de ganchillo y una tormenta de verano en ciernes.

Más parados que el barco de Chanquete

El Ayuntamiento en su ruina congénita procesiona sobre su itinerario estival de obras: Alameda-asfaltado-Ruiz Jiménez, y vuelta a empezar. Hace todo el despliegue posible, ¡adelante con los faroles!, en la recta final del mandato de la japuana y el aceite de ricino, como en esas películas del oeste en que los vaqueros simulan que son más colocando apostados sobre los peñascos sombreros de cowboy ‘ten-gallon’, o haciendo todo el ruido posible.

Y al otro lado del río Guadalbullón, la Junta inaugura sus retrasos en el prehistórico Museo Íbero con tal energía que ni los fuegos artificiales del Castillo de la Bella Durmiente de Disneyland París. Cómo será la cosa que hasta el consejero reconoció que el parón ha sido «demasiado tiempo». Y lo que quede. Porque ahora se anuncia que las petrificadas grúas sobre el añorado cielo del solar del antiguo presidio no se moverán hasta después de agosto, igual que en esa película de Tina Olivares, ‘Esperado septiembre’, en la que un grupo de jóvenes en plena crisis económica espera con frustración a que pase el caluroso verano madrileño y que con la vuelta a la actividad mejore la cosa y lleguen las ofertas de trabajo.

Esas que aguardan también muchos jienenses, después del varapalo que esta semana recibió la provincia con los datos del paro del segundo trimestre. Garrotazo inmisericorde por el presente y porque apunta maneras y puede que en los próximos años se instale el sambenito, otro más, de que Jaén queda descolgada de la recuperación económica. Y ello pese a tanto plan de empleo en esta especie de Matrix a la remanguillé que nos venden con tanta inauguración y tanto anunció de inversión. Una realidad ficticia, virtual y controlada por los superagentes Smith, mientras en el subsuelo fluye la auténtica realidad de una provincia sin pulso, paralizada, que vive de la inercia y que de momento no ofrece oportunidades para reducir las tasas de paro. Otro político, el subdelegado del Gobierno, lo reconocía esta semana: que están «muy preocupados». Ya es algo. Pero esto lo arreglamos entre todos o no se arregla.

 

Micaela, mon amour

Cuando vi a Zarrías en el mitin de Sánchez supe que Madina ya no era el favorito. La última vez que había hablado con él le pregunté si estaba aprendiendo euskera, que es la forma que tenemos los periodistas de tirar de la lengua. No es que te vayan a contar gran cosa -alguna vez sí-, pero sobre todo buscas pistas en la reacción, en el primer gesto espontáneo, en la respuesta aún sin procesar por el vigía de lo políticamente correcto. Me vino a decir tras una leve sonrisilla zorruna que el proceso era un melón cerrado. Ya era un dato. Por entonces se oía hablar de ‘Patxi’ López y Madina, vascos ambos y próximos a Rubalcaba y por tanto a Zarrías.

De ahí que su desplazamiento desde los madriles un 26 de junio hasta el Ifeja jaeneril de las primarias sonara a todo menos a casual. Gaspar sabe latín, por zorro y por… veterano. Como él los hay en todos los partidos. En el PP sin ir más lejos está Gabino Puche, quien por cierto le hizo en su día uno de los mayores elogios cuando Zarrías dejó la manija del PSOE jienense. Entre zorros anda el juego. El caso es que ganó Pedro Sánchez, madrileño y ‘colchonero’ como Gaspar. No creo que eso sea suficiente pero seguro que le alcanza.

Cuando Zarrías dejó Andalucía y Jaén y dijo a los suyos aquello de que “el padre no ha muerto y aquí tenéis mi número de teléfono” era una verdad que además buscaba calmar el sentimiento de orfandad instalado en sus filas después de haber tenido un interlocutor plenipotenciario en la Junta.

Zarrías se fue con Chaves, y luego con Rubalcaba, ‘los últimos felipistas’, como le gustaba llamarlos el propio Felipe. Por eso lo pasó mal con el divorcio entre Griñán y Reyes, y con Alfredo en la picota. Y por eso bendijo sin remilgos el vertiginoso acercamiento a Susana cuando Pepe hizo mutis por el foro.

El símbolo de la reconciliación fue el nombramiento de Micaela como presidenta del PSOE andaluz. Ese día, la delegación jienense lloró a manta. Primero, por la injusticia que entendieron que hizo Griñán quitándola de consejera y, segundo, lloraron por Micaela. Porque en todos los partidos hay también dirigentes, pocos, que son queridos, y hasta llorados. Tanto que a veces los quieren hasta en otros partidos. Casos recientes son por ejemplo los de Javier Márquez (PP) o José Luis Cano (IU), pero hay más.

Micaela se los ha ganado desde la humildad de sus orígenes y desde su espíritu de lucha. Por eso me contó, en una entrevista reciente, que le dolió que la acusaran de hacerle la cama a Griñán cuando a este se le deba por muerto en las últimas autonómicas. Tanto que fue y habló con él para aclarar las cosas.

Ayer, Micaela Navarro Garzón fue elegida presidenta del PSOE federal, en relevo, lo que son las cosas, de Griñán. Otra victoria tan inesperada como personal, pero seguro que también lo es del PSOE jienense. Zarrías, está claro, no se equivocó de mitin.

El santo reino de las chicharras

Esos machadianos campos de olivos que ahora aspiran a convertirse en Patrimonio de la Humanidad como media España me reciben con el abrazo ‘chillao’ y caluroso de la infancia, ‘¡ayyyquélindo!’, de aquellas madres, tías y abuelas de mejillas rebosantes del ‘Avon llama’. La otra señal patria de bienvenida al terruño son esos baches que tras siete años van camino de convertirse también en patrimonio histórico y que te saludan al comienzo del Puerto Carretero, justo en la linde provincial, allí donde la carretera cambia de color, del blanco al amarillo, ya anaranjado por el sol, ruborizado, como el que debería sentir en sus mejillas cada uno de los responsables políticos de esta carretera en los últimos años cada vez que cruce esta raya de la vergüenza.

Un color que sube de intensidad conforme entras a Jaén por el secarral de las rotondas políticas del tranvía. Un calor que hace subir el termómetro del coche conforme asciendes por la Carretera de Granada, recién asfaltada en su tramo final – bandas sonoras al comienzo del mandato y eliminación al final- , ejemplo de la actividad febril y bullanguera que vive la ciudad en esta recta final del mes de julio, mientras sus señorías preparan la maleta para huir de las cada día más madrugadoras chicharras, de la ciudad apocalíptica de las siestas, del horno sin puertas de la noche y de la suciedad que se acumula en los rincones con la disminución de la actividad. Hasta los patos del Parque ha pedido su extradición a Córdoba, de donde llegaron hace seis años cuando en ambas ciudades gobernaban «los comunistas».

Y en plena canícula, los belenes y figuritas navideñas que exhibe en su escaparate la librería papelería Gutiérrez, que hoy echa el cierre. Contrapunto que recuerda a los vendedores de Lotería de Navidad que estos días se tiran a las playas. «¿Y los que no tenemos campo ni vacaciones, qué hacemos?», preguntan los abuelos que reclaman el centro de mayores de Santa Isabel, construido hace tres años y cerrado. Pues aguantarse. Sombra y ventilador, que aquí no haya playa ni un gordón.