¡Mangando! ¡Mangando!

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http://youtu.be/HJWcTlzZcOA

El de la coleta se puede hacer un ‘rajoy’, ponerse de perfil y esperar a que sigan cayendo los votos, mientras PP y PSOE se desangran conforme emergen por los sumideros las miserias del poder, una especie de virus ‘eh voilá’, dónde está la pelotita, de pasaje del terror en dirección a los juzgados, en vísperas de un jálogüin cañí y maloliente a cuenta del maltrecho erario público.

La democracia dio el poder a los grandes partidos porque habían estado prohibidos y por la sopa de siglas que brotó de la Transición. Pero se quedaron con todo. Hasta con las tarjetas. Han tenido más avisos que Curro Romero, pero como cuando no había tanta crisis el electorado no los castigaba, y si castigaba a uno era para echarse en brazos del otro, han seguido, como cantan Los Morancos, «¡mangando! ¡mangando! nosotros jodíos, mientras que esos tíos se siguen forrando», en lo que es ya el himno oficioso de estos años de corrupción y crisis

A los ‘pablos iglesias’ del contrapoder se lo están poniendo a huevo. Le están haciendo el trabajo y gratis. Hasta alguno ya prevé algún sorpresón en la próxima encuesta del CIS. Solo así se explica que el presidente del Gobierno, tan partidario de que los problemas se resuelvan con el tiempo, haya pedido perdón y en sede parlamentaria. Y es que las elecciones se acercan, la recuperación languidece y la desafección no deja de aumentar.

PSOE e IU, deprimidos como están por el boquete electoral, se dejan de trifulcas y se agarran como pueden al Gobierno andaluz, al banco público y a obras como la Autovía del Olivar, el centro de salud del Bulevar y el Museo Íbero, ahora en la fórmula «muy próximamente».

Y en el PP está hecho que el candidato será el alcalde, pero no está dicho. Dicho por Cospedal. Sevilla puede decir misa. Como el lunes hizo la dirección regional, la misma que le dejó en Jaén. Desaires a distancia.

Pero está hecho. No hay más que ver su omnipresencia fotográfica de las últimas semanas. Fotos hasta en la rampa del colegio San José Calasanz, días después de que una madre resultara herida pese a los avisos ante la dejadez municipal. Da igual. Capa de hormigón y foto que tapan todo. Prueba evidente de hasta dónde hemos llegado pero también de cómo es de relativa la mayoría absoluta de la encuesta que el PP vende estos días. Aunque hace tiempo que la pregunta es otra: si vuelve a conseguir la alcaldía, ¿aguantará otros cuatro años de austericidio y deuda?