Reyes y la Junta aplaudirán al nuevo alcalde

TFGP.

Primer síntoma de deshielo. Aunque para confirmar el cambio climático político habrá que esperar a aquellas decisiones que trasciendan los gestos. El presidente de la Diputación y líder del PSOE jienense, Francisco Reyes, y la delegada del Gobierno andaluz en la provincia, la linarense Ana Cobo, asistirán este lunes a la toma de posesión del nuevo alcalde de Jaén, Javier Márquez, del PP. Lo nunca visto. No por insano sino por infrecuente.

Reyes dijo allá por San Lucas, en el ambiente festivo de las casetas, que si se le invitaba, él iba. Y como le han invitado, más allá de la fría invitación protocolaria, pues acudirá al salón de plenos municipal. Una asistencia que no debería ser noticia, que debería formar parte de la naturalidad de las relaciones institucionales y de la cortesía política. Pero así está la cosa, como si en la calle Campanas unos y otros hubieran levantado un muro en los últimos años. A los ‘hooligans’ de ambos lados no les hará mucha gracia porque suelen confundir institución y partido. Pero de eso se trata, de no confundirlo. ‘Partido’ quiere decir dividido, una parte del todo, mientras que las instituciones son de todos.

A Márquez le pasa ahora un poco como a Iniesta, que en todos los campos hay alguien que le aplaude. En la radio dejó dicho que su perfil, alejado del cliché del político al uso, lo mismo puede estar más en consonancia con lo que ahora demanda la ciudadanía. El tiempo dirá. El tiempo, los agobios económicos municipales y las circunstancias orteguianas. Porque después de los gestos tendrán que llegar los hechos.

De momento, hasta el refranero le favorece: ‘Cuando San Andrés viene, o trae agua o trae nieve’. Aunque hay un refrán que parece hecho a propósito: ‘Pasando San Andrés, tres días después, viene San Javier’.

Ite missa est.

Entra tú que a mí me da risa

Marquez y Fez Moya
Eso dice el chiste, entra tú que a mí me da risa. FdM se despidió el lunes 23, festividad de San Clemente y dejó la ‘administración concursal’ del Ayuntamiento, como le gusta decir pero por la que tanto porfió en su día, primero para ser candidato a la alcaldía en 2007 – aunque luego el dedo entonces divino de Arenas señaló a Sánchez de Alcázar como si de la Capilla Sixtina se tratara – y luego en 2011, con el camino libre y el viento a favor, incluido Montoro. O como hizo hace ahora un año, cuando presentó 2.527 firmas de militantes (el 95%) avalando que se volviera a presentar…, para cinco meses.

«Cuatro años, cinco meses y doce días», dijo en la despedida como si de una condena se tratara. Entra tú, Javier. En el chiste, el que se tapa la boca no es para aguantarse la risa sino porque la realidad de dentro le ha pegado un bofetón y no quiere desanimar al amigo. Porque, que no se engañe nadie, el principal proyecto municipal, al que más hora dedicará este y los próximos alcaldes será cómo mantener abierta la persiana del Palacio, el día a día de las deudas, el mes a mes de las nóminas. Y Márquez lo sabe. El bastón más hipotecado de España que recogerá la semana que viene no es ninguna varita mágica ni hay santoral que remedie el ruinón municipal, salvo encomendarse, como ya piensa el futuro inquilino de la silla eléctrica alcaldable, a que el ministro de Hacienda de turno auxilie de verdad, cuando los préstamos para pagar a los proveedores no ahoguen sino que asfixien.

Y mientras, tila. El ‘mejor alcalde en el peor momento’ de Jaén será siempre el siguiente. Desde hace década y media, la deuda municipal es una bola de nieve cuesta abajo y sin frenos. Y hasta en lo que Márquez tiene ventaja, su talante, tendrá que administrarlo en monodosis para no dejar en evidencia a nadie, ni soliviantar a los suyos.
Y aunque no quiere aún tomar ninguna medida (Urbanismo puede que la asuma ‘el contable’, el edil de Hacienda), ya ha dejado dicho que habrá acercamiento a otras administraciones. La Diputación, sin ir más lejos, cuyo presidente visitará por fin el Ayuntamiento. Reyes midas, que tiene una flor en el culo, acaba de ser nombrado ‘presidente de las diputaciones, cabildos y consejos insulares’ de España (en la FEMP) y ahora ve cómo su ‘enemigo íntimo’, el que como presidente provincial del PP ganó en 2011, por primera vez, al todopoderoso PSOE jienense, se va a los madriles, y puede que del todo.

‘Cuqui’ y Cleopatra

TFGP.

Fiesta del Primer Aceite. Este año, en Jaén capital. Demostración de poderío, aceite de unción, de Reyes midas, a pocos metros del Ayuntamiento, institución que intentó, pero dentro de sus limitaciones, instaurar la Fiesta de la Aceituna para catapultar la capitalidad mundial del aceite, rotonda incluida. Ello abrió la veda contra el ‘hoyo’ marteño y la tradicional Fiesta de la Aceituna, la única durante décadas y en el mayor término olivarero pero allende la capital. Fiestas y poder. Dialéctica y olivar. Reflejo de una época con fecha de caducidad.

Así, Reyes ya ha aceptado y visitará por fin el Ayuntamiento cuando Javier ‘Cuqui’ Márquez, alcalde ‘in pectore’, se mude de despacho. Y seguro que Susana Díaz también, ahora que hay cambio de guardia en Santa María Palace. ¿Alfombra roja para ‘Cuqui’ o sopapo sin mano a José Enrique? Pues mitad del cuarto y cuarto y mitad, respectivamente.

Márquez prepara cambios. Ya colocó a Manuel Bonilla en Hacienda, aunque lo de Urbanismo para Salud Anguita-Ciudadanos suena a maledicencia de sombras chinescas o a espejismos de rutas del sol.

Toca hacer balance de Fernández de Moya. Uno apresurado debe incluir la aprobación al fin del PGOU, la próxima llegada de inversión comercial, haber mantenido abierto el Ayuntamiento (que no es poco) o la reducción en el gasto, aunque a la vez aumente la deuda, transferida a los bancos, más intereses y ‘cobrador del frac’ incluido vía retenciones. Sin olvidar los nuevos préstamos para ir tirando. Y al margen de la economía, un camino errático para las aspiraciones de la Catedral, servicios municipales devaluados, falta de diálogo social, crispación o pésima relación con otras administraciones.

El sucesor difiere no tanto en política como en talante, cordial hasta querer disimular su inteligencia. Mucho se ha escrito sobre cuánto influye la personalidad de los políticos. Pascal dijo aquello de que si la nariz de Cleopatra hubiera sido más corta, la historia habría cambiado, en referencia a que la faraona no enamoró a Octavio como hizo con Julio César y Marco Antonio. Aunque luego, estructuralistas y marxistas pusieron el acento en las circunstancias materiales. Y las circunstancias municipales de Jaén son de silla eléctrica.

FdM, que peleó lo suyo por ser alcaldable, llegó joven a la alcaldía, preparado, con ganas y dispuesto a enderezar el rumbo. Pero dos años después ya buscaba salida. Y Cleopatra se dejó morder por una áspid.