La felicitación de Merkel

TFGP.

Imagino a la canciller alemana con el ‘christma’ escrito y con la mirada en el vacío a la hora de poner el destinatario. Siempre se ha dicho que la historia la escriben los vencedores. Ahora también los perdedores, más que nada porque quieren ganar en la próxima. Así que, una vez más, todos dicen haber ganado, en especial al cierre de las urnas, cuando la noche les confunde, como ‘dinios’ bajo los focos. Unos, porque han sacado más votos; otros, porque han perdido menos de lo esperado; los nuevos, porque parten de cero, y los últimos en votos, porque no han desaparecido. Todos ganan, aunque en realidad ninguno ha vencido, si ganar significa gobernar, como apunta la pragmática Merkel, que al día siguiente no sabía a quién felicitar.

Y de Despeñaperros para abajo, igual. El PSOE de Susana Díaz proclama la victoria, comprensible en un mapa nacional pintado de azul, pero en su mensaje con acuse de recibo a propios y extraños olvida que ganó casi por los pelos (2,4% de votos y un diputado), lo que animó al PP de Juanma Moreno, que a su vez olvida que perdió donde en 2011 Arenas ganó.

Lo dijo anteayer la dos del PSOE jaenero, Ángeles Férriz, que ya preparan las próximas elecciones. Así que, a poner el foco en que el PSOE de Reyes ganó en la provincia, además con el mayor porcentaje del país, aunque fuera el más bajo de su historia y sin que Pedro Sánchez ganara, que de eso se trata en unas generales. Y el PP de Fernández de Moya lo pone allí donde puede, en la capital, y habla de un resultado extraordinario en la provincia pese a perder el primer puesto de hace cuatro años. Y Podemos, el vencedor de los nuevos, pierde aunque sea por el pelo de una gorra el escaño jienense. Y Ciudadanos irrumpe también con fuerza, pero menos de lo esperado.

Las adversativas son la gramática del nuevo tiempo. Victorias del ‘sí, pero’, ‘aunque’, ‘sin embargo’, ‘salvo’.

Además de elecciones y villancicos, los días nos dejan la pugna por escribir el relato histórico del tranvía tras el informe del CES, como si lo único importante fuera quién tiene razón y no la solución. Y el primer cara a cara del nuevo alcalde es con el presidente del Real Jaén, una sociedad anónima que quiere ser una sociedad municipal. Y seguimos sin saber si hubo sanción al edil de Policía, camino de convertirse en otro enigma parecido a dónde votó la portavoz de C’s. La Subdelegación envió notificación, pero no hubo acuse de recibo. O sea, que no fue una felicitación.

Por cierto, feliz Navidad.

(En la foto, Higinio Vilches, Fernández de Moya, Rafael Teruel y Javier Márquez, tras la firma en 2011 del convenio para la explotación del estadio por parte del club. Eran otros tiempos)

 

Por qué ganará el PP las elecciones

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El Partido Popular de Rajoy está en condiciones de repetir victoria este domingo, según todas las encuestas. Y ello pese al importante desgaste sufrido en este legislatura, en la que se agravaron las consecuencias de la crisis y la corrupción, lo que se tradujo en protestas y desafección, también por la adopción de medidas impopulares y el incumplimiento de compromisos electorales, que llevaron a amplios sectores de la sociedad y de su electorado a retirarle su apoyo. Esta es mi reflexión sobre las posibles razones por las que el PP ha invertido esta tendencia:

  • El final de la legislatura ha coincidido con una mejoría de los principales indicadores económicos, ampliamente difundidos: crecimiento del PIB, reducción del paro, menor prima de riesgo…
  • Silencio en todo aquello que cuestione esta incipiente recuperación. Por ejemplo, las nuevas exigencias europeas (‘La UE impone más recortes en España tras el 20-D. España no cumplirá este año el objetivo de déficit comprometido. El nuevo Gobierno tendrá que subir impuestos o reducir el gasto en más de 10.000 millones de euros’) o, por ejemplo, el diagnóstico del influyente instituto económico alemán IFO, que avisó hace unos día de que el proclamado crecimiento del 3,3% del PIB se basa en el “dopaje” de la economía española, debido a un endeudamiento público que no ha parado de crecer hasta alcanzar el 100% del PIB, y lo comparaba con un deportista que dopa y logra un crecimiento artificial a última hora gracias a un mayor gasto y deuda.
  • Silencio también en factores internacionales que ayudan a la economía española: menor factura energética por el abaratamiento del petróleo, los más bajos tipos de interés, inyección del Banco Central Europeo, récord en turismo por la inseguridad en destinos competidores…
  • El mayor apoyo mediático de la historia democrática, tanto público como privado.
  • Una exitosa estrategia política de largo recorrido, diseñada por Arriola-Moragas, de exponer poco a Rajoy en la fase peor de la crisis y de hacerlo al final, con el viento ya algo a favor y en formatos más adecuados a su personalidad y carácter. Así como la aceptación incondicional de Rajoy de las líneas fijadas por los estrategas del partido, que ha hecho más fácil que el resto de dirigentes las asuman con casi marcialidad a través de los famosos argumentarios internos.
  • Una precampaña con casi todo a favor
    • El pulso independentista catalán, que le reporta escasos apoyos en Cataluña pero muchos en el resto del país.
    • El pacto anti-yihadista y el apoyo a Francia contra el terrorismo, pero aplazando las medidas impopulares contra el Daesh.
    • Viraje en la política sobre refugiados cuando la opinión pública quedó impactada por el drama, sabiendo además que su llegada a España sería escasa y que hay otros países que se oponen tajantemente al reparto.
    • Apoyo de líderes europeos correligionarios, en especial de Merkel.
    • Elecciones en diciembre, al calor de una reducción del paro por la campaña navideña.
  • Una campaña sin arriesgar, marcada con el viento favorable de la encuesta del CIS justo al inicio y que ha obligado al resto a remar contracorriente y a arriesgar más. Y contrarrestando allí donde perdía, como cuando quedó desarbolado por el discurso de Pedro Sánchez en el cara y cara y logró que se hablara más del tono empleado por el candidato del PSOE, apareciendo como víctima, al igual que en la agresión sufrida, quitando hierro y templando gaitas, en una campaña que no le interesaba tensar.
  • La división de la izquierda: la pugna antes era cosa de dos, más IU. Ahora el PSOE tiene a su izquierda a un actor potente, Podemos, más IU-UP, y a su derecha, aunque en menor medida, a Ciudadanos. Cuatro en total pescando en el mismo caladero, aunque desde distintas posiciones y alcances.
  • El PP sólo tiene competencia por el centro-derecha, fuerte pero que le permite aún abarcar en solitario amplias zonas del espectro y aparecer cómo única opción para la derecha tradicional, parte de ella cabreada durante el resto de la legislatura.
  • Demonización de Podemos en un primer momento para movilizar a las bases del PP y a los decepcionados y para dificultar los pactos del partido de Iglesias con el PSOE; y cese de los ataques en la recta final para favorecer que Podemos erosionara al PSOE.
  • Un líder socialista que pese a sus esfuerzos, renovación e imagen no termina de eclosionar, falto del bagaje suficiente, que genera dudas internas y al que la herencia de ZP propagada por el PP aún le alcanza.
  • Gestión hábil de los símbolos: unidad de España, moderación, orden, la economía como valor principal…
  • La corrupción ha hecho daño al PP pero no tanto. En parte de su electorado es vista como un mal menor.
  • Supresión al final de medidas impopulares y relevo de ministros que provocaban fuerte rechazo: Wert, Gallardon, Ana Mato.
  • Desaparición de la escena pública de los damnificados de la crisis: parados, desahuciados, jóvenes emigrados, comedores sociales…

El PP ganará este domingo, según todas las encuestas, aunque ahora ya no sea suficiente para gobernar. En eso también ha cogido la delantera y en los últimos días prepara el terreno insistiendo en lemas que calan como ‘que gobierne la lista más votada’ o abogando por que haya ‘una cierta estabilidad’. Fin de la cita.

Altura de miras

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Impresionado aún por brutalidad de la agresión a Rajoy y por la facilidad con la que se produjo, son momentos no de hacer cálculo electoral de sus consecuencia, que las tendrá, sino más bien de evitar una espiral de incierto y peligroso recorrido, a cuatro días de las urnas, con lo que está en juego y con la tensión acumulada en las últimas jornadas con insultos cruzados, en un campaña que se prometía más tranquila a la luz de las encuestas y con el cansancio de un largo ciclo electoral. Es momento de no echar más leña al fuego, de echarle «luz, más luz», que dijo Goethe, y observo con satisfacción, al margen de algún que otro francotirador que siempre habrá, que los principales líderes de este país, con su presidente al frente, están sabiendo estar a la altura.

Antes de la agresión, la campaña nos dejó un enconado debate cara a cara, el más desequilibrado de los siete habidos en democracia, con un candidato del PP, diestro en la esgrime parlamentaria, incomprensiblemente desarbolado. Y si uno lo perdió con claridad, el otro no lo ganó con la misma, más allá de animar a los suyos y de aparecer en el escenario de la tele como alternativa, lo cual no es poco, tal y como está de abierto el partido. Sánchez jugó al ataque pero defendió mal y no termina de entusiasmar. Como Iglesias y Rivera, que encandilan con su oratoria y audacia, pero que se les ve como que no le quitan el ojo al marcador, a la calculadora de los votos. Así que los partidarios de unos y otros votarán la marca, el espíritu que cada formación representa o los valores de partido. Los del PP, por ejemplo, saben por lo general que no tienen al mejor líder ni al más locuaz ni al más guapo, pero en estos tiempos prácticos no parece importar tanto el color del gato como que cace ratones.

Y a este lado del Guadalbullón, el nuevo alcalde, con la ayuda de la Federación Andaluza de Fútbol, se apunta un tanto de chilena con el arreglo del vergonzante Sebastián Barajas. Y seguimos sin saber si el concejal de Policía ha sido sancionado o no por el calentón de Feria con los policías nacionales. El subdelegado dice que firmó sin mirar, lo cual no sabe qué es peor, y el interesado dice que no ha recibido nada, dejando en entredicho al máximo representante del Gobierno en Jaén. Y luego está el debate sobre el alumbrado navideño, de si los comerciantes tienen que pagar la escasez municipal y por qué hay para fuegos artificiales, aunque todo sea necesario. Un debate al que habrá que echarle también más luz.

Navidad en Villa Candil

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Navidad en Jaén. O casi. Las luces encendieron la oscuridad de las calles, antes que otros años y en amor y compaña, y saludaron al nuevo alcalde. Destellos de color que como la cosecha de aceituna en la provincia ocultan la gris realidad de una capital castigada por el paro y la escasez, y donde las empresas concesionarias de alumbrado, limpieza, fuentes o autobuses campan a sus anchas.

Navidad electoral. Hacia Belén va una burra, rin, rin. Propaganda de pesebre. Venid y adoremos. La crisis ha sido abolida por decreto hasta enero, pero mira cómo beben los peces en el río. Mentiras y promesas electorales para incautos que contaminan el aire. Es la boina que tiene España estos días. Una boina calada hasta las cejas. Y mientras exportamos lecciones de democracia impedimos que vote esa mayoría de jóvenes emigrantes con ‘movilidad exterior’, devolvemos a los telediarios el blanco y negro, damos portazo a fuerzas parlamentarias en los debates o acudimos a ellos según nos venga, como si la democracia y la información fueran un mercadeo, un regateo para oportunistas, un zigzag para trileros. ¿Se imaginan un debate de candidatos sin Aznar, sin Felipe González, sin Suárez? ¿Y si es tan evidente y extendida la recuperación económica, a qué le temen?

GRA388.- MADRID, 07/12/15.- De izquiera a derecha, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez; el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias; el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y la vicepresidenta del Gobierno y candidata por Madrid al Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, posan del debate televisivo entre los candidatos de PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos. EFE/Ballesteros
Para Rivera e Iglesias ya era un premio estar y su oratoria hizo el resto. En toda elección hay quien aboga por persistir y quien apuesta por cambiar. Y esa pulsión ‘por el cambio’ que aupó a González en el ‘82, se la disputan ahora tres. Soraya, con las encuestas a favor del PP, sólo tenía que nadar y guardar la ropa, pero su jefe la sacrificó en parte antes de tiempo. Y Sánchez perdió la última oportunidad. ¡Que pase el siguiente! O la siguiente. Si hay debacle, los socialistas mirarán a la ‘esperanza de Triana’, como los griegos de la Antigüedad fueron en buscar de Filoctetes para poder ganar la Guerra de Troya.

Y mientras, los oráculos jienenses de PP y PSOE pronostican un 3-2 para los socialistas en la provincia. Reyes midas se multiplica, él y sus ojeras. Al PSOE se le acabó ganar con la gorra, incluso en Jaén. Y FdM, liberado de la alcaldía, recorre la provincia. El heredero Cuqui teje su equipo municipal, mientras el PSOE capitalino le avisa que los problemas no esperan. Y es que estamos en campaña. Los focos son potentes, las led colorean la realidad y los jornales llenan los bolsillos de los invisibles. Cuando apaguen las luces y paren las almazaras, veremos la cruda realidad.