Las banderas no dan de comer

El ser un desarraigado tiene ventajas e inconvenientes. En mi caso, que lo soy por convicción, supone un plus muy importante para mi condición de periodista. Puedo escribir sin el costoso peaje que implica el apego al terruño. Este distanciamiento me permite afirmar que “los datos del desempleo de Jaén son una puñetera vergüenza” sin que nadie me reproche “claro, amigo, lo dices porque te duele tu tierra”. Y es que más allá de asertos subjetivables, ahí están el paro registrado o la Encuesta de Población Activa, indicadores que objetivan esa cosa diabólica llamada ‘coyuntura’. La de Jaén, la de Sevilla, la de Madrid o la de Bilbao. Y como estoy libre de estas ataduras, pues me permito la licencia de asegurar sin ambages que los gobiernos de Andalucía y España, que son construcciones políticas muy complejas, pasan tres pueblos y medio de Jaén so pretexto, con raíces históricas, de que todas las realidades son asimilables. Vale, ya sé que la Constitución y el Estatuto de Autonomía fundamentan la corrección de los desequilibrios. Pero vamos, que la Constitución también dice que todos los españoles tienen el derecho a una vivienda digna o un trabajo y ya ven cómo están las cosas.

Respeto profundamente espíritus identitarios, himnos y banderas, pero también me genera un profundo respeto el señor o la señora que todos los días sale de casa bien temprano, mira al cielo, inspira varias veces y se lanza a la procelosa aventura de tocar puertas con el noble empeño de encontrar un puto empleo. Señor que, por otra parte, vive en España, en Andalucía, pero al que le toca patearse una provincia que se aproxima ya a una tasa de desempleo del 45 por ciento. Sí, oigan bien, del 45 por ciento. Y como el hambre no entiende de barcos ni de nacionalidades, mucho me temo que al final este señor tendrá que coger las maletas y poner rumbo a ninguna parte. Una durísima decisión que muy probablemente no tendrán que adoptar en otros puntos de España -aquí no digo de Andalucía- donde sí puede haber alguna oportunidad laboral. De acuerdo, todo está jodidísimo ahí fuera, pero frente a ese ignominioso e indecente 45 por ciento de Jaén, en Guipuzcoa, por ejemplo, están en el 13 por ciento; en Huesca, en el 14 por ciento; o en Teruel, que vaya si existe, en el 16 por ciento. Y todo eso es la misma España.

En Jaén llevamos décadas viviendo en la falacia del ‘todos por igual’. Estas últimas semanas he preguntado a políticos de uno u otro sesgo, todos con mando en plaza, si consideran que las ‘soluciones’ que se plantean para España y Andalucía sirven también para Jaén. Pues salvo alguno que despejó con habilidad a córner -a ver si se enteran de una puñetera vez que les pagamos para gobernar, no para ser Sergio Ramos-, aquí todo quisque insiste en el cuento chino de las salidas compartidas. Con la deprimente apostilla, eso sí, “de que poco podemos hacer porque no hay un euro”. ¿Cuál es el problema? Que cuando sí los había, hicieron poco, nada o se equivocaron -véase el auténtico fracaso de las políticas de subsidios y ayudas-. Decía Balzac que ‘la resignación es el suicidio cotidiano’. Pues eso.

 

 

3 Comments

  1. Felicidades, tus temas nunca me han despertado interés y suelo perderme en tus vueltas y revueltas para decir las cosas, algunas veces, hasta insulsas pero hoy has conseguido llamarme la atención, te he leído, cosa que habitualmente no hago porque yo soy de los que leen los titulares, subtítulos y si acaso el primer párrafo y si no veo calidad, no pierdo el tiempo, pero hoy, me has atraido quizás por lo de las banderas, quizás por el desarraigo, no sé, quizás porque hoy has sido imparcial o sincero, no sé, pero quizás si sigues por el camino de la calidad, me convierta en un fiel seguidor de tu blog.
    Sigue así, ojo, que no quiero decir con el comentario que seas un paquete ni un periodista de poca monta, sino que hoy te has ganado mi interés y eso dice mucho de la calidad de tu artículo de hoy, porque insisto, no es fácil que desperdicie mi tiempo en demagogias y tonterías de las que se suelen publicar sobre todo si están fuera de la objetividad, que por tristeza, es lo que representan a los periodistas de hoy de todos los medios de la comunicación, el poco nivel de capacidad para decidir por uno mismo y no por ideologías e idolatrías.
    Gracias por motivarme a escribirte.
    PD: Demuestras un gran nivel de cultura pero te falta ese enganche a la lectura, si lo consigues como has hecho hoy, te veo trabajando en un gran medio como periodista o como escritor pero, me reitero, necesitas esa capacidad de ser leído porque puedes escribir mejor que Cervantes pero si demuestras comentarios insulsos, demagógicos o faltos de objetividad, al menos yo, dejo la noticia, doy de margen hasta el primer párrafo y si no me engancha, será porque no tiene “chicha”. Ya sabes, de jurados como Risto haberlos, los habrá y de entrenadores está el graderío. Adiós.

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