Chominá que briegues

Como quien no quiere la cosa, estamos ya bordeando el fin del curso. Los chiquillos -y los no tanto- hincan codos antes de los últimos exámenes, muchos currantes -que de haber haylos- navegan en los procelosos mares de internet buscando esa ofertilla única que les permita disfrutar de sus merecidas vacaciones y los políticos andan enfrascados en negociaciones y pactos para que los ayuntamientos -y se supone que algún día también la Junta- tengan un gobierno estable y, a ser posible, decente. Y ahora que acaba un ciclo, la pregunta es ¿en qué ha cambiado sustancialmente la película en estos doce meses de dimes y diretes? Pues cada cual podría escribir un guión bien distinto en primera persona del singular e incluso del plural. Pero, sinceramente, creo que nuevamente nos hemos permitido el lujazo de dejar que estos 365 días pasen en balde aguardando esa fuerza misteriosa que empuje a territorios como Jaén hacia esa pretendida prosperidad que, en teoría, está viniendo pero que, lamentablemente, nunca llega. Al menos en los últimos veinte años -aunque también podríamos hablar de treinta, cuarenta o cincuenta-. Bienvenidos y bien hallados a provincia monotonía, donde siempre reina la armonía. ‘Chominá que briegues’, como dicen los jaeneritos.

Les confieso que hoy no tengo el cuerpo para demasiadas monsergas. Me apetece hablar de asuntos vaporosos. Pero no. Aún están demasiado recientes los últimos datos del Servicio Público Estatal de Empleo y se me hace difícil centrarme, por ejemplo, en las diabluras de Messi, la excarcelación de Pantoja, la maravillosa Luna llena que tendremos esta noche o la magia del solsticio de verano, para el que quedan algo más de dos semanas. Las estadísticas del paro nos sitúan ante la vergonzante realidad de una provincia a la deriva mientras el resto del mundo se endereza muy lentamente, aunque la moneda de cambio de la recuperación sean contratos basura y sueldos de mierda. Porque ese es, precisamente, el gran drama de Jaén en estos momentos, que las estadísticas del Inem sitúan a la provincia como la única donde se ha incrementado el desempleo en el último año -también sucede en Ceuta, pero tiene el estatus de ciudad autónoma- y, para rizar el rizo, como la que registra mayor precariedad laboral, con casi el 98 por ciento de los contratos firmados hasta mayo de carácter temporal. Por horas, por días o por semanas en el mejor de los casos.

Por eso, sinceramente, me parece que en este proceso de constitución de las corporaciones locales y los gobiernos autonómicos, muy interesante por aquello de que se imponen los acuerdos, debería de anteponerse la generación de empleo. Un asunto que siempre ha sido prioritario por estos pagos, pero que ahora lo es de forma superlativa. La ciudadanía exige unos servicios públicos de calidad y acordes con la asfixiante presión fiscal (atentos a la impúdica subida del IBI en Jaén justo después del pleito electoral) pero también trabajo. Y no, por favor, no insistan. No valen las excusas ni de los malos ganadores ni de los buenos perdedores.

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