Porque el fin no justifica los medios

El devaluación del trabajo empezó el mismo día que el empleo se consideró como un ‘mercado’ y no un como un ‘derecho’, como dice la Constitución Española. Por eso y porque estamos ‘saliendo’ de la crisis sacrificando y despreciando el factor humano, el Estatuto de los Trabajadores (reformado más de cincuenta veces) se ha convertido en papel mojado. No. El fin no justifica los medios. 

Varias mujeres protestan por la enésima reforma del Estatuto de los Trabajadores en el transcurso de una manifestación celebrada el pasado 8 de marzo.
Protesta contra la reforma laboral. /J. Pastor

 

El 'parking' de los 110 millones

Ésta es, amigos y amigas, la tristísima realidad de una inversión de 110 millones de euros para construir un tranvía que todavía no ha funcionado (fuera del periodo de pruebas), que no se sabe si funcionará (se supone que sí) y que mantuvo la ciudad manga por hombre durante dos años. ¿Para qué sirve? Pues para que aparquen los coches, aunque sea unos minutos a la salida del colegio. Y que conste en acta que no escribo esto para denunciar la conducta de los que aparcan aquí (eso le corresponde a otros).

110 millones de euros en saco roto.

 

Semáforos hermafroditas

En Jaén somos así. Buena gente, sin complejos, originales. Hasta en los semáforos. No sé si usted ya se habrá hecho cargo, pero si no se lo digo yo. Esta ciudad -sí, la misma que viste y calza, la misma que construye un tranvía de 100 millones de euros para que después mantenerlo parado- tiene los primeros semáforos hermafroditas del mundo. Mitad hombre (por el tradicional sombrero); mitad mujer (por el tradicional vestido). Yo les he puesto éste, que se halla en el cruce de la calle Baeza con el Paseo de la Estación, pero los puede encontrar por todas partes, como si fuera una plaga.

Yo al principio pensaba que era una casualidad. Una curiosa imagen consecuencia de una avería en panel de luces. Pero claro, al ver tantos… Quién dijo aquello de que esto es ‘Jaén ni pollas’.

Semáforo hermafrodita

No entiendo por qué

INUNDACIONES LAS INFANTAS_fjc (50)

Esta imagen, captada por mi compañero Francis J. Cano, refleja el destrozo causado por las tormentas del pasado lunes en un tramo de la línea de trenes que une Jaén con Linares. Sobran las palabras. Y yo me pregunto ¿por qué? Sí, por qué cada vez que llueve con fuerza salimos en los telediarios porque ha ocurrido alguna desgracia. Casas con metro y medio de barro, puentes obturados, sumideros atascados, infraestructuras que se desmoronan como un castillo de naipes, carreteras cortadas, desprendimientos… No entiendo por qué, como diría el simpar Mourinho.

Me gustaría conocer vuestro punto de vista. Mi teoría es que, más allá del poder devastador de las lluvias torrenciales -aquí y en Sebastopol-, Jaén está pagando las consecuencias de una absoluta falta de respeto hacia la naturaleza. Jaén aparece ya en los mapas como una de las zonas con mayor riesgo de desertificación. El desgaste de la capa vegetal es enorme y la erosión está haciendo estragos, un problema generado por una agricultura intensiva y nada respetuosa con el entorno. Pues eso, qué opináis.

Tonterías

Una de mis grandes aficiones es fijarme en las pintadas callejeras. Obviamente, en una ciudad como Jaén, donde no hay un centímetro cuadrado de fachada sin su ‘oportuno’ pintarrajo, tengo para hincharme. Me gusta examinar los trazos, los perfiles, las letras, los símbolos… También me imagino cómo será el artista, su rostro, sus inquitudes vitales, su forma de interpretar la realidad. Pues eso, que hace poco me encontré con ésta. Desde entonces no he parado de preguntarme quién es más tonto ¿el aludido o el ‘ártista’?

¿Quien es mas tonto?

El chirimbolo

Jaén en una ciudad llena de chirimbolos. Sí, artefactos inservibles colocados arbitrariamente en medio de la calle. Les voy a hablar de uno de ellos. Se trata del enorme cartelón plantado hace ya unos cuantos años en un coqueto jardín de la plaza de las Batalla (véase foto adjunta). El panel concierne a uno de los proyectos ejecutados en la capital con cargo a los fondos del Plan E. ¿Se acuerdan? Sí, esa inversión multimillonaria barruntada para frenar el batacazo del ‘ladrillo’ y que sirvió básicamente para construir nichos en los cementerios y arreglar aceras. Pues eso, que el hito informa -y lo sigue haciendo- sobre la instalación de una red Wifi en Jaén y claro, al tratarse de una actuación dispersa -se ha habilitado una veintena de puntos de acceso a internet en los barrios-, qué mejor idea que colocar el armatoste ahí mismo, en el centro, para que todo quisque se entere y para joder de camino una zona verde.

El Plan E ya ha forma parte de la historia, pero éste y otros trastos simillares siguen ahí. Nadie -o sea el Ayuntamiento- ha hecho el amago de quitarlos. Tanto es así que ya forman parte del paisaje urbano. Vamos, que la plaza de las Batallas, o como se llame ahora, ya no tiene sentido sin el puto cartelito del Wifi elevándose imponente y majestuoso entre petunias y demás florecillas primaverales. El día que lo desmonten, si es que llega, nos van a dar un disgusto a los que ya lo consideramos algo muy nuestro, como la Catedral, la virgen de la Capilla o las clavadas que endiñan los mesoneros por aposentar las nalgas en sus terrazas. Todo muy jaenero. Y el puto poste ése ya lo es. Vamos que si lo es.

Carteles hasta en la sopa

El tabaquero

Señoras y señores, en pleno proceso de involución de la naturaleza, de cambio climático, de terribles desastres, con tantísimos animales y plantas en peligro de extinción, podemos afirmar con orgullo que aquí, en Jaén ni pollas, acaba de brotar una nueva especie arbórea: el tabaquero.

Es tal la acumulación de colillas en los alcorques, especialmente los situados junto a los establecimientos hosteleros, que la madre tierra ha obrado el milagro de arbolitos cuyo fruto son cajetillas de tabaco de diferentes marcas. Aporto prueba testifical. Se trata de calle Millán de Priego y las fotos me las ha facilitado Carlos Agudo.

Curioso cartel antitabaco

Nueva especie arbórea: el tabaquero

Éste no se fue de rositas

La notita delatora

La delación siempre me ha parecido una práctica abominable. Y si el chivato se escuda en el anonimato, mucho más. Pero como toda regla tiene su excepción, hay casos, como éste de la foto, en que el chivo realiza una labor eficaz que debe contar, incluso, con el beneplácito social.

La imagen habla por sí sola, pero hago una breve apostilla para situar al lector. Alguien con ‘mucha prisa’ se lleva por delante el espejo retrovisor de un coche perfectamente aparcado en el lateral de una calle. El susodicho, consciente de los destrozos que ha causado y ajeno a cualquier pesadumbre, se da a la fuga. Pero mire usted por donde que un ciudadano observa la escena y, conmovido por la falta de escrúpulos, deja una oportuna notita en el limpiaparabrisas con la filiación del conductor ‘despistado’.

Al menos esta vez no se fue de rositas.