Tapear por Jaén ¿un lujo?

Yo soy de los que piensa que todos llevamos un economista dentro. Este hombrecillo nos guía de una manera consciente e inconsciente a la hora de tomar decisiones relacionadas con el ‘poderoso caballero’. No sé si será por la crisis o por deformación profesional (o por ambos factores), pero mi hombrecillo anda últimamente con la mosca detrás de la oreja. Además, he observado que se pone especialmente nervioso en los bares. No es que le guste la cerveza, es que se ha convertido en un ser muy desconfiado que piensa que me van a clavar. “Jorge, ten cuidado que no está el horno para bollos”, me repite machaconamente.

Así que, harto de sus advertencias, me lancé a hacer un estudio de mercado y comprobar si realmente lo de la púa era una obsesión de mi hombrecillo o una verdad como un templo. Para realizar el trabajo de campo confeccioné una minuta básica compuesta por un tubo de cerveza, una copa de rioja (de la casa), una coca cola y un flamenquín. Con éstas, yo y mi hombrecillo nos desplazamos a cuatro establecimientos distintos, elegidos al azar, de cuatro barrios de la capital en los que se registra las mayor concentración de tabernas. Esa consumición tipo nos costó en el Bulevar 12,75 euros; en San Ildefonso, 10,65 euros; en la zona de tascas aledaña a la Catedral, 8,30 euros; y en La Glorieta, 8 euros. Es decir, entre el más caro y el más barato la oscilación era más que sensible, de 4,75 euros. Un 59,4 por ciento si trabajamos en magnitudes relativas (a mi hombrecillo le encantan los porcentajes).

Fruto de esta experiencia apasionante, reflejada en la noticia ‘Los jienenses se pueden ahorrar hasta un 60% si aciertan en la zona en la que cañear’ (11-08-08), saqué dos conclusiones: que nadie, por muy avaro que sea, me va a evitar el placer de tomar unas cañas con los amigos, y que aquello del ‘busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo’ es mucho más que un eslogan publicitario.

Ahí va uno de camareros graciosos (por el acento y por el periódico que leen me da a mí que son de ‘Graná’).

¿Un marco estable e idóneo?

Superada la polémica cateta y provinciana sobre si el batacazo de la economía la tienen los periodistas (¿o no?), el debate dialéctico sobre la crisis, sus consecuencias y su duración sigue dando juego. Me refiero a estas declaraciones de la delegada del Gobierno Teresa Vega: Jaén presenta “un marco estable y muy idóneo para afrontar la nueva situación”. ¿Cómo? A ver, que me expliquen qué significa “un marco estable y muy idóneo”. ¿Que la empresas de Jaén tienen base financiera para soportar la caída de la demanda?, ¿que la industria jienense encuentra salida para las manufacturas en los mercados internacionales?, ¿que los inversores piensan en Jaén antes que en ningún otro lugar por sus maravillosas infraestructuras?, ¿que el consumo se mantendrá en niveles razonables porque la inflación está más controlada?

Decía Manzoni que ‘el lenguaje ha sido elaborado por los hombres para entenderse mutuamente, pero no para engañarse constantemente’. Pues yo no entiendo a Teresa Vega. En realidad, no entiendo la insistencia de los políticos en poner paños calientes a una coyuntura que ha dejado a Jaén justo en el precipio de los 40.000 desempleados. Hablemos claro. Jaén tiene tanto o más que perder que el resto. Sí, es cierto que el que menos sube menos cae, pero aquí el problema es que jamás se puede interpretar como una posición ventajosa el ser los penúltimos de España en PIB por habitante. Eso no es “un marco estable y muy idóneo”. Eso es una putada como una casa de grande. Aquí no podemos permitirnos el lujo de andar ni un solo paso para atrás, entre otras razones porque después nos cuesta un mundo darlo hacia delante.

He aquí una persona que habla alto y claro (y con mucha gracia) sobre la crisis.

¿Hasta cuándo durará la crisis?

Se admiten apuestas: ¿hasta cuándo durará la crisis? Esa es la pregunta del millón. ¿Primavera de 2009?, ¿segundo semestre de 2009?, ¿mañana? Lo cierto es que hacía mucho tiempo que este tipo de asuntos no preocupaban tanto a la población. De hecho, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los problemas económicos son la principal preocupación de los ciudadanos en estos momentos.

La cosa está calentita. ¿Tú qué opinas? Ahí van las predicciones de Solbes.