El Plan Marshall andaluz

 

Mi madre siempre ha contado que cuando era muy pequeña le daban el desayuno en el colegio. Les repartían una especie de leche en polvo mezclada con agua, que seguramente si hoy la probásemos haríamos muecas por su sabor. Pero ella siempre cuenta que, después de tiempo tomando ese desayuno, cuando probó la leche de verdad no le gustaba, le sabía demasiado fuerte. Se había acostumbrado a la leche en polvo.

Ella vivió así uno de los programas del famoso Plan Marshall y a mi siempre que ha narrado la historia me ha hecho hasta gracia porque me imaginaba a los nenes, en el colegio, poco menos que cantando lo de ‘Americanos, os recibimos con alegría’. Hace unos años no era capaz de imaginarme que en España íbamos a vivir algo parecido de nuevo.

La Junta de Andalucía acaba de anunciar que dará desayunos, comidas y meriendas en los colegios para las familias que están pasando carencias hasta tal punto que no pueden alimentar bien a sus hijos. Solo hace un día que lo han anunciado y ya he escuchado críticas que hablan de populismo. No estoy nada de acuerdo. Cualquiera que esté en el mundo sabe de los datos que organizaciones como Cáritas o el Banco de Alimentos llevan ya unos años haciendo públicos. Han duplicado y triplicado la cantidad de gente a la que tienen que ayudar a comer. Tampoco creo que haya nadie tan ciego que no haya visto las imágenes de gente buscando comida en la basura, por poner un ejemplo.

Me parece que lo que está haciendo el Gobierno andaluz, más allá del partido que gobierne, es lo que debe hacer una administración, velar y garantizar las necesidades de los ciudadanos que los han elegido, que los han puesto ahí para eso. Por eso aplaudí hace poco el plan de vivienda que tanto se está cuestionando en ciertas esferas, y por eso aplaudo ahora que se ayude a que no falte la comida en ninguna casa.

Eso sí, espero que no ocurra como otras muchas veces, que todo se queda en el anuncio y a largo plazo no se hace poco o nada, que no se trate solo de salir en los medios de comunicación, que las comidas se organicen correctamente, que se ponga a gente a trabajar para saber exactamente qué familias tienen necesidades, y se les ayude a salir adelante el tiempo que sea necesario.

“Vuestro tesoro nos lo llevamos a casa”

Dice José (que como se apreciará en breve, es baezano) que la comarca de La Loma, y sobre todo Baeza y Úbeda, es la ‘nueva Granada’. Que de allí no paran de salir nuevos grupos, que unos te pueden gustrar más y otros menos, pero que son ya bastantes los que están triunfando. Yo no le digo nunca que no. Es más, negarle algo relacionado con Baeza, no suele ser una buena idea. Pero es que anoche me di más cuenta que nunca de que lleva mucha razón. Anoche vimos en la sala Kharma un pedazo de concierto de Love of Lesbian. En la mitad de las más o menos dos horas que duró, entre el cantante y el músico se pusieron a contarle al público que habían pasado un día duro, que menos sexo, habían tenido casi de todo,  y sobre todo, que llevaban 800 kilómetros de carretera en el cuerpo, por lo que al llegar a Jaén, se habían propuesto hacer todo lo contrario a “un concierto de mierda”. El ‘guitarra’ cuenta entonces que cuando iban por la mitad del camino se echa las manos a la cabeza porque se había dejado en Barcelona “la acústica”, y que ya volver no era posible. Entonces, empieza a pensar en Jaén y lo primero que se le viene a la cabeza es: “ostia, pues llamo a los Supersubmarina”. Los llama y resulta que los baezanos están en no se qué isla dando un concierto. No pasa nada. Sigue pensando y: “ostia, pues Alis”. Total, que llama a Alis y éste le prestó la “acústica”. Y el caso es que se me ocurren un montón más a los que podría haber llamado si Alis hubiera fallado, y seguro a que a él también se le hubieran ocurrido.

Al margen de la anécdota, el concierto de anoche fue para disfrutar. Love of Lesbian suena en directo como pocos, son un espectáculo sobre el escenario, y anoche estaban agusto o a menos eso hicieron sentir a todos los que llenaban la sala. Dieron mil gracias porque la gente pagara una entrada de más de 20 euros para ver música en directo con los tiempos que corren, se quedaron sobre el escenario cuando acabaron para saludar a los que quisieron acercarse, y la gente les respondió con largos aplausos y hasta con botellitas de aceite que les regalaron. “Vuestro tesoro, nos lo llevamos a casa”, dijo Santi Balmes al despedirse, y no se si se refería al aceite, al calor que les dieron la gente de Jaén o a ambas cosas.

Levantando el campamento

   Un año y medio da para mucho o para muy poco. Ahora se hace extraño ver la plaza de las Batallas, concretamente la puerta de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía, libre de carpas, de sillas y mesas, de sacos de dormir y de carteles con fotos de políticos y frases reclamando que se cumplieran las promesas. Ya no queda ni rastro del campamento que han mantenido durante prácticamente año y medio los ex trabajadores de Primayor.

Primero se voló parte de la carpa, hace unas semanas, con uno de los temporales del invierno. Y después, por cuestiones de seguridad, se retiró entera, igual que todos los carteles, las fotografías y demás.

La de los ‘ex de Primayor’ ha sido la protesta más larga que ha conocido esta provincia. Comenzaron el 13 de julio de 2011. Primero dormían en sacos a la intemperie poque el buen tiempo se lo permitía. Hacían turnos de 24 horas entre todos los afectados. Iban y venían, siempre con las camisetas puestas reclamando a la Junta que les buscara la recolocación que les habían prometido tras el fracaso del proyecto Dhul. Pasaron los meses y como no había respuesta, tuvieron que ir perfeccionando el sistema. Fue entonces cuando llegó la carpa que ocupaba buena parte del rincón de la plaza que habían elegido para su campamento.

Estando acampados han vivido anécdotas de todo tipo: han dado refugio a gente que dormía en la calle por cuestiones muy diferentes a las suyas, han temido que les robasen, han sufrido incendios, los han multado, han escuchado las quejas de los trabajadores del edificio ante el que estaban acampados… Pero sobre todo, hicieron visible su causa. A día de hoy, no hay nadie en Jaén que no sepa quienes son los ‘ex primayores’.

Por allí han pasado líderes sindicales y un sinfín de políticos de todos los signos. Las promesas que han escuchado en este tiempo han sido más de una y más de dos, pero la verdad sólo es una: los ex trabajadores de Primayor han cerrado su campamento con las manos totalmente vacías, igual que lo montaron.

 Dicen que su protesta no ha terminado, que seguirán movilizándose, haciendo manifestaciones, pero ya sin campamento. Dicen también que nada se sabe de aquellos proyectos que iban a llegar a Jaén y donde podía haber posibilidades de recolocación, tal y como se les dijo cuando estaban acampados. Ahora se quejan de que sólo tienen el silencio por respuesta.

 Es cierto que buena parte de los 145 ‘primayores’ que emprendieron esta aventura han conseguido encontrar trabajo por su cuenta en este tiempo, pero más de 60 siguen sin un empleo y con todas las prestaciones agotadas.

PD. La foto es del compañero Francis J. Cano, del lugar donde estaba el campamento, ahora vacío.

“No nos mueve el odio, sino el amor por los nuestros”

foto blog

 Recuerdo que una vez, hace ya muchos años, ví en la tele el reportaje de la familiar de una víctima de ETA. Era la mujer de alguien a quien ETA había matado y la mujer contaba a la cámara, sin lágrimas, con la tranquilidad que sólo puede dar la dignidad y el orgullo de tener algo por lo que luchar, sabiendo que la verdad sólo está de tu lado, como el asesino de su marido había ido a vivir a la misma calle que ella, una vez que había salido de prisión. Es decir, que tenía que verlo cada día, y además literalmente. Porque ella reconocía que lo miraba fijamente a los ojos cada vez que se cruzaban y que él hacía lo mismo. Entonces me dio la sensación de qué ocurren pocas cosas para las que en realidad podrían pasar y que el ser humano, debe ser por naturaleza pacífico, porque sino, a base de ojo por ojo, ya casi habríamos acabado con la humanidad.

Eso me lo confirma la historia reciente que ha vivido el País Vasco y me lo confirman otras muchas historias del pasado, algunas más personales que otras. Este fin de semana he visto la exposición ‘Desaparecidos’ del fotoperiodista Gervasio Sánchez, en el Casino de Sevilla (y he visto al propio Gervasio Sánchez, allí en la muestra, y me quedé cortada, no supe que decirle, pero esa es otra historia). ‘Desaparecidos’ son las imágenes de los familiares que se quedan rotos por el dolor, de las prendas y recuerdos que dejan las personas que nunca más volverán, y son también las celdas, los campos de concentración o las fosas comunes de España en la Guerra Civil, o de Chile y Argentina en sus respectivas dictaduras. Cuando leí la frase que explicaba una de las fotografías de Gervasio Sánchez sobre la apertura de una fosa común de la Guerra Civil se me movió algo dentro, porque el mensaje, de la nieta de un fusilado republicano, me dejó más que clara esa teoría con muy pocas palabras. Os dejo la imagen para que juzguéis por vosotros mismos.

 

La solidaridad: entre el dicho y el hecho.

 

Ahora ya lo tenemos con números. La estadística es clara: uno de cada tres andaluces está por debajo del umbral de la pobreza. Hasta ahora no sabíamos la cifra exacta, pero a nadie se le escapaban imágenes que se repetían, después de muchos años, a nuestro alrededor. Una de ellas es la de encontrarte que alguien llama a la puerta de tu casa para pedir comida.

Ahora sería ya un buen momento de dejarnos de tecnicismos y llamar a las cosas por su nombre. En este país se está empezando a pasar hambre de nuevo y si ese 30 por ciento de personas bajo el umbral de la pobreza no arma más ‘jaleo’ es porque al mismo tiempo que crecen los apuros, crece la solidaridad.

Solidaridad de las familias que están acogiendo en sus casas, y como pueden, a sus hijos y a sus nietos, y solidaridad de instituciones como Cáritas. No es requisito imprescindible ser cristiano para creer en esta organización. Sólo es necesario prestar atención al esfuerzo de muchas personas anónimas que trabajan en comedores sociales, en roperos y bancos de alimentos, que ahora en invierno recorren la calle dando mantas o un trago de algo calentito a los que duermen a la intemperie, y que, en breve, pasarán a apadrinar familias. Tal cual. Eso es lo que está tratando de organizar ahora Cáritas en Jaén, que las familias con más recursos apadrinen a las que están pasando momentos duros para que puedan salir adelante. Me parece una idea brillante que requiere de un esfuerzo organizativo muy grande de quienes trabajan en Cáritas y de una solidaridad inmensa de las familias que se prestan a ayudar.

Frente a esto, está la última noticia de que los sacerdotes de la Diócesis de Jaén están “estudiando” renunciar a su paga ‘extra’ de Navidad para destinarla a Cáritas. No tengo muy claro a que viene ese anuncio, sobre todo eso de que están “estudiando”. Eso se hace o no se hace, el resto me parece mucho márketing y poco fondo

Fuga de cerebros

 

A la última que he despedido es a una prima. 26 años. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas. Nivel de inglés: perfecto. Ella sí tenía trabajo, en un prestigioso bufete de abogados. Trabajaba casi doce horas diarias, se llevaba más trabajo a casa los fines de semana y cobraba un sueldo mileurista. Se ha cansado. Su destino ahora es Holanda, menos horas de trabajo y un sueldo mejor. Antes que ella fue otra familiar. 29 años. Farmaceútica. Terminó la carrera y en España no conseguía encontrar trabajo. Se fue a Bristol, cerca de Londres, en Inglaterra, y allí sigue trabajando de farmaceútica. Le va tan bien que tiene miedo. A ella le gusta su país, aquí tiene a toda su familia, por eso pensó en irse un año y volver, pero ahora sabe que no puede dejar un buen empleo, bien pagado, a cambio de nada, y que en España, las oportunidades a corto o medio plazo son prácticamente cero.

Y puedo seguir. Otro amigo ingeniero que lleva semanas tratando de aprender alemán a marchas forzadas en Austria al tiempo que echa currículums en cada rincón de Viena para tratar de encontrar un trabajo y poder quedarse allí tras meses pateando Jaén sin éxito; o una abogada de 32 que se marca como próximo destino Noruega si las cosas no empiezan a cambiar rápido.

Eso, en mi idioma, se llama fuga de cerebros. El ministro Wert no se ha dado cuenta. Dice que este país no tiene fuga de cerebros, que son las estadísticas que están mal planteadas y que si hay tantos jóvenes universitarios censados en el extranjero es porque los que viven fuera desde siempre se han hecho ahora la nacionalidad española. Wert no se ha dado cuenta, pero mi madre sí. Ahora me cuenta que prácticamente todas sus amigas están sube que te sube y baja que te baja de Inglaterra o de Suiza porque allí tienen a alguno de sus hijos trabajando y van a echarles una mano con los nietos o simplemente a estar una temporada con ellos. Yo sólo digo que cuando aprecias cambios en tu entorno más cercano, a pequeña escala, es porque también están dándose a gran escala, aunque siempre hay quien no quiere verlos. Lo mismo ocurrió con la crisis. Cuando comenzamos a darnos cuenta de que a nuestro alrededor cada vez había más gente en paro es cuando apreciamos que algo raro estaba sucediendo, aunque siguieran ‘vendiéndonos la moto’ de la recesión.

El caso es que esta provincia y este país está perdiendo a sus talentos, a quienes están llamados a marcar el rumbo en el futuro. Y si eso no nos importa, vayamos a lo que nos importa a todos. Son millones de euros invertidos en dar una formación universitaria a esos jóvenes, que ahora cogen su maleta y dicen adiós.

A la ‘procifestación’

Granada en Off anuncia para el martes 29 de mayo una “procifestación” para reivindicar una mejor situación para la música en Granada

La Asociación Granada en Off prepara una “procifestación”, un acto que pretende aunar el carácter luctuoso de una procesión y el reivindicativo de una manifestación.

La Asociación Granada en Off anuncia la convocatoria de una marcha para el martes 29 de mayo en protesta por la lamentable situación que sigue sufriendo el sector musical alternativo de Granada.

Casos recientes como el recorte de presupuesto para el Festival del Zaidín Rock 2012 (recordemos que es el festival de rock más antiguo de Europa con entrada gratuita), los dos años y medio de cárcel para el dueño de El Secadero por programar música en directo, o la dilatada falta de voluntad de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Granada para conceder una reunión a Granada en Off y abrir un diálogo para solucionar un problema de esta ciudad, muestran que la situación que vive el sector musical de Granada dista mucho de ser aceptable.

La Asociación ha dado bien en llamar “procifestación” a tal evento por su carácter especial entre procesión y manifestación y de naturaleza totalmente pacífica. El acto, que cuenta con la autorización de la Subdelegación del Gobierno de Granada, partirá el martes 29 de mayo a las 20:30 horas de la Avda. de la Constitución (junto a los jardines del Triunfo, proseguirá por Gran Vía, calle Reyes Católicos y calle Ángel Ganivet, para concluir sobre las 23:00 horas en la Plaza de la Mariana.

La marcha contará con la presencia de todos los profesionales del sector musical de Granada (músicos, empresas, etc) y están invitados a participar también todos aquellos que apoyen los fines de la Asociación y su defensa del sector musical alternativo en Granada. Por el carácter especial de la manifestación, una acción cultural en la calle, visual, fúnebre y sobrecogedora, la Asociación pide a los participantes que, en la medida de lo posible, asistan a la marcha vestidos de negro o luto, se ruega a los músicos que acudan con las fundas de sus instrumentos como reivindicación de herramienta de trabajo, y recuerdan el carácter pacífico de la misma.

Os recordamos que Granada en Off está trabajando para conseguir objetivos como la creación (y dotación de recursos) de locales de ensayo para todos los músicos y artistas emergentes de la ciudad; creación de un circuito estable de programación musical en los espacios municipales habilitados para ello en Granada ciudad y provincia; la creación de zonas de ocio y culturales en el centro histórico y en toda la ciudad; la cesión y/o gestión compartida de equipamientos y espacios públicos para la celebración de eventos culturales; participar activamente con todos los agentes culturales en la elaboración de una Ley de las Artes y una Ley de la Música para establecer unos parámetros que protejan su campo de acción y sus derechos; reclamar una revisión y actualización de la normativa establecida por las instituciones de la Comunidad Autónoma Andaluza y todo el ámbito que agrupa a la Administración Local en lo referente a concesión de licencias de apertura y actividades para música en vivo y cualquier manifestación cultural en directo; creación de un directorio de profesionales relacionados con el mundo de la música; organización de actividades pedagógicas musicales; organización de festivales que apoyen y difundan la escena musical alternativa de Granada

Datos de la actividad:
Procifestación (Manifestación-procesión) Granada en Off para reivindicar una  mejora de la situación de la música alternativa en Granada.

Martes 29 de mayo de 2012, de 20:30h a 23:00h.
Itinerario: Salida 20:30 horas en Avda. de la Constitución (junto a los jardines del Triunfo), Gran Vía, calle Reyes Católicos y calle Ángel Ganivet, para concluir sobre las 23:00 horas en la Plaza de la Mariana.

La calle también es para los descreídos

 

No nos gusta lo que pasa, ni lo que intuimos que va a seguir pasando. No acudimos a la manifestación del Primero de Mayo y ni siquiera asomamos a la que hubo unos días antes contra los recortes en educación y en sanidad. Y no es que no estemos en contra de esos recortes, es más, nos indignan. Igual que nos indigna que este o aquel empresario diga públicamente que para buscar trabajo, a Laponia, o que basta ya de tanto manifestarse. Entonces notamos que nos tocan la fibra sensible y llenamos el Facebook y el Twitter de mensajes que nuestros amigos facebuquean y retuitean y esa es nuestra manera de quejarnos. ¿Por qué? Porque somos unos descreídos, porque miramos a los sindicatos con un recelo parecido al que aplicamos a los partidos políticos, porque no nos sentimos representados, porque no nos gusta el modelo, pero tampoco terminamos de plantear uno nuevo, válido, realista, que sea capaz de funcionar. Estamos metidos en una maraña, que nos parece inmensa, porque, como dicen algunos, llevamos años anestesiados y nos está resultando muy difícil despertar.

Ya se que habrá mucha gente que no se identifique con lo aquí estoy diciendo, otra a la que le cueste reconocerlo, pero también se, que como yo, hay muchos, y puede que este sábado sea nuestro día. Se cumple un año de aquel 15 de mayo de 2011 que dio lugar a un movimiento de gente de todas las ideologías, edades, creencias y profesiones, que únicamente tenían un denominador común: su indignación. Pues bien, este sábado, 12 de mayo, a las siete y media de la tarde, hay convocada una nueva manifestación en la que no hay partidos de por medio, ni sindicatos, sólo aquellos que quieran salir a la calle y decir: ¡basta ya! Ese puede ser nuestro momento de saltar de las redes sociales a la calle, que es donde de verdad ocurren las cosas.

Un ‘bicho’ que se mete dentro

 

Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi infancia, de esos que se quedan grabados y bien grabados y con los años tiendes incluso a idealizar, es de cuando tenía 6 años. Fue al poco de cumplirlos. Se ve que mi padre consideró que aquella edad marcaba un cambio y abría una nueva época en mi vida, la de la lectura. Hasta entonces nunca había oído pronunciar la palabra biblioteca y cuando, aquella mañana, mi padre me llevó de la mano a una, yo no era capaz de cerrar la boca. Él me hablaba entonces del Principito, de cómo ese libro había marcado su infancia, pero no sería hasta unos años más tarde, cuando yo leyera la historia del Principito.

Entrar en aquella biblioteca metió en mi cabeza a una especie de ‘bicho’ que desde entonces nunca me abandona, y que a veces incluso me genera ansiedad, cuando me paro a pensar que, por muchos años que viva, no tendré tiempo suficiente para leer todos los libros que merece la pena leer y visitar todas las ciudades a las que me merece la pena viajar. Porque, para mi, leer y viajar son cosas que van de la mano. Una vez escuché decir que “las ciudades son los libros que se leen con los pies” y desde luego, los libros son capaces de transportarte a cualquier lugar del mundo, real o imaginario.

Siendo niña viajé con la imaginación y la lectura a una aldea, donde los hombres convivían cerca de las focas, y donde un día llegó un extraño que enamoraba a las mujeres y hacía recelar a los hombres. Más tarde viví una historia interminable en la que acompañé a un tal Bastian Baltasar Bux y poco a poco conseguí llegar a un mundo nuevo donde las cosas aún ni tenían nombre y había que señalarlas con el dedo para nombrarlas. En estos años he conquistado Chile de la mano de Diego de Valdivia, he vivido el sufrimiento de los mapuches, y he perdido una y otra vez la Guerra Civil Española. Ya ahora, a mis 30, soy un niño pre adolescente en tiempos del Franquismo, hijo de un Guardia Civil, que admira en secreto a los ‘maquis’ que pueblan la Sierra Sur de Jaén.

Pienso que leer aviva la imaginación y hace inquietas a las personas, por eso en el día del Libro, os cuento mi pequeña historia.

Indignada, harta y desencantada

  Lo que yo tengo debe ser eso que unos llaman desencanto, otros indignación o lo que otros califican despectivamente como perrosflautas. No se en qué etiqueta colocarme, la verdad, pero yo diría que es simplemente hartura. No he visto nada estas elecciones que me haya sorprendido y ese es el problema, que yo quería sorprenderme. Sabía que los andaluces iban a hablar, que iban a decir que estaban hartos de muchas cosas y deseaba que eso fuera la prueba indiscutible que estaban esperando los políticos para de verdad pararse un momento y pensar. Darse cuenta de que algo está ocurriendo y que tienen que amoldarse a los cambios, a lo que la gente está pidiendo a gritos. Pero no me he sorprendido, simplemente ha sido más de lo mismo y simplemente yo, y creo que mucha gente, nos sentimos todavía más hartos. La cuestión ahora es saber dónde estará nuestro límite o qué pensamos hacer al respecto.

En estas elecciones andaluzas he visto a un partido sobrado, crecido, que se ha cegado pensando que estaba tocando el poder con los dedos de la mano y que ahora, viendo que ese poder se le ha escapado no sabe donde colocar la chulería. He visto a un pueblo que ha dejado patente, cuando ya nadie lo esperaba, cuál es su ideología, y que ha querido decir de la manera más coherente posible que quiere creer en la izquierda, pero no tal y como está ahora. Que lo que hay ahora no le gusta, no le convence, quiere que desaparezca y se reinvente. ¿Y qué ha hecho la izquierda ante eso? Nada.

El partido que ha perdido las elecciones, porque las ha perdido, sólo ha visto que de poder pasar a la oposición, tal y como le decían las encuestas, tendrá otros cuatro años más de gobierno. Su presidente andaluz, el presidente de todos los andaluces hasta ahora, sólo supo autofelicitarse y felicitar a todos los suyos porque habían dado la vuelta a las encuestas. Es como ver una pelea de niños en la que uno le dice al otro: “Chincha, chincha, que a mi me han castigado, pero a ti también”. Nada de autocrítica, nada de pensar o reconocer que tras los resultados electorales hay un mensaje claro, rotundo y transparente. Nada de hablar a los ciudadanos y anunciar que algo va a cambiar, que van a estudiar qué es lo que ha fallado y van a tratar de recuperar la confianza del electorado. No hay problemas internos, no hacen falta nuevas caras, no hacen falta nuevas ideas, no hace falta nada… ¿Por qué? Porque la crisis es mundial y con eso todo está explicado.