“He llegado a preferir las guantadas al insulto”

Esta semana hemos celebrado el Día contra la Violencia de Género. Las campañas como las de la tarjeta roja al maltrador, o las concentraciones con música y velas en honor a las víctimas, están bien en la medida en que calan en la sociedad, pero ésta tiene la mala costumbre de tener una memoria muy corta. Está claro que cosas se hacen por parte de la Administración, pero también que aún hay muchas lagunas y puntos negros. El caso es que aquí os dejo el testimonio en primera persona de María. Por su puesto el nombre es falso. Es lo único que no corresponde a la verdad en este testimonio de una mujer jienense maltratada, que actualmente ha tenido que poner muchos kilómetros de por medio porque su marido salía de la cárcel y ella temía por su propia vida y por el bienestar de sus hijos. La entevista la publicamos en mayo en el periódico y ahora he pensado que era un buen momento para recuperarla en el blog. La foto es de los actos del pasado jueves, está hecha por la compañera Celia Mondéjar.

“No entiendo por qué siempre tiene que huir la mujer maltratada”

María está todavía en la treintena y hace casi quince años que conoció los malos tratos. Tiene dos hijos y un marido que cumple condena por amenazas de muerte. Las amenazas son sólo la punta del iceberg, antes ha pasado por malos tratos físicos y psicológicos, por violaciones e incluso por una experiencia cercana a la muerte. Aún así es contundente cuando dice que, al contrario de lo que se piensa y de lo que más peso tiene ante la justicia, que son las marcas en el cuerpo, «he preferido las guantadas al maltrato psicológico. Los insultos llegan a degradarte tanto que piensas que es verdad todo lo que dice, que no vales para nada».
María lleva aproximadamente una década teniendo que huir de su marido. Está agradecida a las instituciones públicas y sobre todo al Instituto de la Mujer, que le gestionó la ayuda económica para mujeres maltratadas de 421 euros al mes, le facilitó la atención psicológica que le ha ayudado a volver a respetarse a si misma, a ser consciente de sus posibilidades, y que también le facilitó ayuda jurídica. Lo que no puede entender es un sistema en el que es la mujer la que está obligada a huir siempre. Hace años tuvo que salir huyendo de su marido y desde entonces ha pasado por varias comunidades españolas, acompañada siempre de sus hijos. Al tiempo decidió volver a su tierra, a algún punto de la provincia de Jaén, pero él se enteró y fue a por ella. Esta vez con más contundencia. Fue entonces cuando él juez decretó el ingreso en prisión de su maltratador y a ella se le asignó un policía.
Vive pegada a un móvil de emergencia para contactar en cualquier momento con ese policía y para que éste sepa siempre donde se encuentra ella. De todas formas, «apenas salgo de mi casa». Y eso que su marido aún está en la prisión y a lo que ella teme es a la familia de él. El problema es que la condena cumple dentro de poco y él saldrá a la calle. No sabe donde se encuentra ella, pero María tiene mucho miedo.
«Tanto el policía como desde el Instituto de la Mujer me han recomendado que me marche y después de consultarlo con mis hijos hemos decidido irnos a otra ciudad», dice María. En el fondo, hasta ha tenido suerte. Después de mover muchos hilos y de tirar de los contactos que tuvo cuando llevaba una vida acomodada, antes de los malos tratos, ha conseguido que el Ayuntamiento de la ciudad a la que se dirige le de un puesto de trabajo y la ayude para dar una señal a un piso de alquiler. El problema es que María ha agotado ya todas las ayudas y necesita apoyo económico para hacer la mudanza y para pagar el primer mes de alquiler. Está dispuesta a enseñarle toda la documentación de su caso a cualquiera que se preste a darle una ayuda económica.
Ilusión y miedo
En su nuevo destino ya tiene también asignado un policía y confiesa que este nuevo cambio en su vida lo toma con cierta «ilusión», aunque también con mucho miedo por la libertad del que fuera su marido. «Para él soy una finca, como unas tierras en propiedad o soy de él o no soy de nadie», dice María, que está enterada de que su marido ha hecho en la cárcel un curso para maltratadores y esto quizás le valga para reducir su condena.
En todos los años que ella lleva huyendo de él, tampoco los niños han tenido contacto con su madre, ni han recibido pensión alguna. Algo que María lamenta. «A pesar de lo que he pasado, no puedo tener odio hacia él, al revés, lo único que pido es que él llegue a estar bien, que consiga salir del alcohol y las drogas, que son su principal problema y que un día pueda volver a abrazar a sus hijos».
Madre coraje
«Mis hijos me dicen que soy una madre coraje, pero la verdad es que tengo unos hijos que no me los merezco. Aunque saben que su madre es una víctima y conocen los motivos por los que tenemos que marcharnos, nunca he querido ir a casas de acogida, he preferido que ellos estuvieran fuera de este mundo». María asegura que, no sin mucho esfuerzo, durante todos estos años ha ejercido de madre y de padre a la vez y que ahora su mayor orgullo es que sus hijos son buenos estudiantes y quieren y respetan a su madre.
El consejo que tiene para las víctimas es que denuncien, «que no se callen ni ante un insulto», aunque también pide que se endurezcan las penas y que se haga más caso a las mujeres que denuncian maltrato psicológico. María también tiene palabras para las mujeres que denuncian falsamente y condena esa actitud, «por que al final lo único que consiguen es que paguemos víctimas por pecadoras»

Canta Rosario, canta

Dice Rosario López que lleva tres años sin cantar, que su garganta ya no tira y que para hacerlo mal, prefiere no hacerlo. “Quiero que me recuerden como he cantado siempre, como lo hacía antes, porque si ahora me sale mal, luego siempre se acuerdan de lo malo”, decía el jueves en una pequeña pero original reunión en la peña flamenca. Allí estaban las voces y las manos de Jaén. ‘Manolo Canalejas’, ‘Niño Jorge’, José Rojo, Laura González y Juan Moreno. Todos reunidos allí para hablar a IDEAL de la declaración del flamenco como patrimonio de la Humanidad. Tanto se fue animando la reunión, que Rosario poco a poco se iba convenciendo. “Lo que me hubiera gustado poder cantar hoy”, dijo en la primera ronda de canciones. Y en la segunda ya directamente se lanzó. En la imagen podéis verla, y el domingo, en el vídeo que colgaremos en la web y que acompañará al reportaje del periódico, podréis escucharla.

‘Dos bandas y un destino’

Arizona baby y Los Coronas en Sala Kharma

En el enlace os dejo un vídeo de Youtube que es una pequeñísima muestra que ha querido hacer la sala Kharma del conciertazo que dieron Los Coronas y Arizona Baby el viernes en Jaén. ‘Dos bandas y un destino’ se llama la gira y de las casi tres horas que duró el concierto no hubo ni un minuto que no mereciera la pena. Lo digo para los muchos que se lo perdieron, porque el aforo de la sala daba para mucho más, y no son tantas las ocasiones que hay en esta ciudad para escuchar buena música en directo. Los que nos animamos y fuimos, no pudimos disfrutar más.

Ya es Navidad en El Corte Inglés

 El Corte Inglés ya ha empezado el montaje de luces de su fachada para adornar la Navidad. Eso significa que de aqui a unos días, cuando el montaje esté terminado, todos procesionaremos a las puertas del centro comercial para sentir el espíritu navideño, porque no importa que estemos en noviembre. El Corte Inglés coloca sus luces, los escaparates de los comercios ya exhiben los polvorones, las jugueterías han colgado los carteles de descuento… y encima el tiempo acompaña. Total, que ya tenemos encima las fiestas.

El pleno de los mil perdones

No hay mejor promoción que el pleno. Con las cámaras de Onda Jaén retrasmitiendo en directo cada palabra, cada gesto o cada enfrentamiento de los concejales, todos aprovechan la ocasión para intentar barrer para casa y da igual que se esté hablando de la tasa del agua para el año que viene porque eso, con más o menos enredo, se puede mezclar con el tranvía o con las obras de la plaza de Santa María. El problema es que de tanto querer salir gloriosos de cada intervención y dejar al contrincante tocado, hay veces que la lengua se suelta demasiado y luego hay que pedir perdón. Ayer se escucharon hasta tres perdones diferentes. El primero de la concejal del PP, Rosa Cárdenas, al concejal socialista de Hacienda, Manuel Fernández, a quien, entre comillas, acusó de no estar al día de las obras de la ciudad por vivir en Los Villares. En realidad, el perdón de Rosa Cárdenas no se oyó en el pleno. Fue la alcaldesa quien se ‘chivó’ de que Cárdenas se lo había pedido al socialista en privado. Esto provocó que Manuel Fernández pidiera perdón a Cárdenas por haber revelado una conversación privada.

El otro perdón llegó de manos del concejal popular Miguel Segovia, al que la alcaldesa casi obligó a pedir perdón a la concejal de IU, Isabel Mateos, a la que comparó con el Ayatolá Jomeini “por su iluminación” al hablar de paraísos fiscales cuando se defendía una moción contra la Ley de Aguas.