Levantando el campamento

   Un año y medio da para mucho o para muy poco. Ahora se hace extraño ver la plaza de las Batallas, concretamente la puerta de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía, libre de carpas, de sillas y mesas, de sacos de dormir y de carteles con fotos de políticos y frases reclamando que se cumplieran las promesas. Ya no queda ni rastro del campamento que han mantenido durante prácticamente año y medio los ex trabajadores de Primayor.

Primero se voló parte de la carpa, hace unas semanas, con uno de los temporales del invierno. Y después, por cuestiones de seguridad, se retiró entera, igual que todos los carteles, las fotografías y demás.

La de los ‘ex de Primayor’ ha sido la protesta más larga que ha conocido esta provincia. Comenzaron el 13 de julio de 2011. Primero dormían en sacos a la intemperie poque el buen tiempo se lo permitía. Hacían turnos de 24 horas entre todos los afectados. Iban y venían, siempre con las camisetas puestas reclamando a la Junta que les buscara la recolocación que les habían prometido tras el fracaso del proyecto Dhul. Pasaron los meses y como no había respuesta, tuvieron que ir perfeccionando el sistema. Fue entonces cuando llegó la carpa que ocupaba buena parte del rincón de la plaza que habían elegido para su campamento.

Estando acampados han vivido anécdotas de todo tipo: han dado refugio a gente que dormía en la calle por cuestiones muy diferentes a las suyas, han temido que les robasen, han sufrido incendios, los han multado, han escuchado las quejas de los trabajadores del edificio ante el que estaban acampados… Pero sobre todo, hicieron visible su causa. A día de hoy, no hay nadie en Jaén que no sepa quienes son los ‘ex primayores’.

Por allí han pasado líderes sindicales y un sinfín de políticos de todos los signos. Las promesas que han escuchado en este tiempo han sido más de una y más de dos, pero la verdad sólo es una: los ex trabajadores de Primayor han cerrado su campamento con las manos totalmente vacías, igual que lo montaron.

 Dicen que su protesta no ha terminado, que seguirán movilizándose, haciendo manifestaciones, pero ya sin campamento. Dicen también que nada se sabe de aquellos proyectos que iban a llegar a Jaén y donde podía haber posibilidades de recolocación, tal y como se les dijo cuando estaban acampados. Ahora se quejan de que sólo tienen el silencio por respuesta.

 Es cierto que buena parte de los 145 ‘primayores’ que emprendieron esta aventura han conseguido encontrar trabajo por su cuenta en este tiempo, pero más de 60 siguen sin un empleo y con todas las prestaciones agotadas.

PD. La foto es del compañero Francis J. Cano, del lugar donde estaba el campamento, ahora vacío.

“No nos mueve el odio, sino el amor por los nuestros”

foto blog

 Recuerdo que una vez, hace ya muchos años, ví en la tele el reportaje de la familiar de una víctima de ETA. Era la mujer de alguien a quien ETA había matado y la mujer contaba a la cámara, sin lágrimas, con la tranquilidad que sólo puede dar la dignidad y el orgullo de tener algo por lo que luchar, sabiendo que la verdad sólo está de tu lado, como el asesino de su marido había ido a vivir a la misma calle que ella, una vez que había salido de prisión. Es decir, que tenía que verlo cada día, y además literalmente. Porque ella reconocía que lo miraba fijamente a los ojos cada vez que se cruzaban y que él hacía lo mismo. Entonces me dio la sensación de qué ocurren pocas cosas para las que en realidad podrían pasar y que el ser humano, debe ser por naturaleza pacífico, porque sino, a base de ojo por ojo, ya casi habríamos acabado con la humanidad.

Eso me lo confirma la historia reciente que ha vivido el País Vasco y me lo confirman otras muchas historias del pasado, algunas más personales que otras. Este fin de semana he visto la exposición ‘Desaparecidos’ del fotoperiodista Gervasio Sánchez, en el Casino de Sevilla (y he visto al propio Gervasio Sánchez, allí en la muestra, y me quedé cortada, no supe que decirle, pero esa es otra historia). ‘Desaparecidos’ son las imágenes de los familiares que se quedan rotos por el dolor, de las prendas y recuerdos que dejan las personas que nunca más volverán, y son también las celdas, los campos de concentración o las fosas comunes de España en la Guerra Civil, o de Chile y Argentina en sus respectivas dictaduras. Cuando leí la frase que explicaba una de las fotografías de Gervasio Sánchez sobre la apertura de una fosa común de la Guerra Civil se me movió algo dentro, porque el mensaje, de la nieta de un fusilado republicano, me dejó más que clara esa teoría con muy pocas palabras. Os dejo la imagen para que juzguéis por vosotros mismos.