“Vuestro tesoro nos lo llevamos a casa”

Dice José (que como se apreciará en breve, es baezano) que la comarca de La Loma, y sobre todo Baeza y Úbeda, es la ‘nueva Granada’. Que de allí no paran de salir nuevos grupos, que unos te pueden gustrar más y otros menos, pero que son ya bastantes los que están triunfando. Yo no le digo nunca que no. Es más, negarle algo relacionado con Baeza, no suele ser una buena idea. Pero es que anoche me di más cuenta que nunca de que lleva mucha razón. Anoche vimos en la sala Kharma un pedazo de concierto de Love of Lesbian. En la mitad de las más o menos dos horas que duró, entre el cantante y el músico se pusieron a contarle al público que habían pasado un día duro, que menos sexo, habían tenido casi de todo,  y sobre todo, que llevaban 800 kilómetros de carretera en el cuerpo, por lo que al llegar a Jaén, se habían propuesto hacer todo lo contrario a “un concierto de mierda”. El ‘guitarra’ cuenta entonces que cuando iban por la mitad del camino se echa las manos a la cabeza porque se había dejado en Barcelona “la acústica”, y que ya volver no era posible. Entonces, empieza a pensar en Jaén y lo primero que se le viene a la cabeza es: “ostia, pues llamo a los Supersubmarina”. Los llama y resulta que los baezanos están en no se qué isla dando un concierto. No pasa nada. Sigue pensando y: “ostia, pues Alis”. Total, que llama a Alis y éste le prestó la “acústica”. Y el caso es que se me ocurren un montón más a los que podría haber llamado si Alis hubiera fallado, y seguro a que a él también se le hubieran ocurrido.

Al margen de la anécdota, el concierto de anoche fue para disfrutar. Love of Lesbian suena en directo como pocos, son un espectáculo sobre el escenario, y anoche estaban agusto o a menos eso hicieron sentir a todos los que llenaban la sala. Dieron mil gracias porque la gente pagara una entrada de más de 20 euros para ver música en directo con los tiempos que corren, se quedaron sobre el escenario cuando acabaron para saludar a los que quisieron acercarse, y la gente les respondió con largos aplausos y hasta con botellitas de aceite que les regalaron. “Vuestro tesoro, nos lo llevamos a casa”, dijo Santi Balmes al despedirse, y no se si se refería al aceite, al calor que les dieron la gente de Jaén o a ambas cosas.