El PP, su líder, y el ‘alma colectiva’ de Le Bon

Decía el sociólogo Gustav Le Bon que existe un ‘alma colectiva’, que a veces ocurre, que cuando una multitud se junta,  la mente de los individuos se fusiona en una sola, y que para que eso ocurra, los sentimientos y los pensamientos de los individuos tienen que dirigirse a una misma dirección. Es entonces cuando la masa se queda así como ‘hipnotizada’, las personas se desindividualizan y pueden llegar a rozar lo irracional.

Estoy convencida de que algo parecido a la teoría de Le Bon es lo que ocurre en los mítines políticos.  Al fin y al cabo es juntar a miles de personas, bajo un mismo techo, con las mismas ideas, y ponerlos a escuchar a un lider que sabe cómo reforzar esas creencias.  Y si uno se para a analizar, tampoco es tan difícil conseguir a un ‘alma colectiva’ entregada. Para empezar, partimos de que el público, en un mitin, es fácil, va a dar el aplauso incluso si el líder le hace escuchar 30 minutos de discurso en un tono neutro, pero si lo que uno quiere es que la masa se venga arriba, sólo hay que sacar de la manga unos cuantos trucos.

En el mitin de hoy en Andújar, el PP ha sabido hacerlo. Cuando Rajoy, acompañado de Arenas, Fernández de Moya, Catalina García, Jesús Estrella… y un largo etcétera, han entrado en el pabellón deportivo del pueblo, la gente ya estaba calentita. Llevaban cerca de una hora de concierto a base de rumbas. Tal cual, el PP ha puesto un cantante sobre el escenario para que fuera dando ritmo al asunto, y lo que es todavía mejor, se ha inventado una ‘coplilla’ de estas pegadizas, tipo verano, que dice algo así como: “Es Andalucía la que me ha visto crecer/ Es Andalucía mi tierra, la que sueño para mi/ Siente el cambio de Andalucía/ Javier Arenas y Andalucía…”.

Tras la música, la siguiente clave es reforzar el liderazgo. Que todo el que se suba al escenario repita el nombre del líder y recuerde sus virtudes, aunque siempre manteniendo un punto humilde. La arrogancia ya no se lleva, el líder debe parecer el vecino de en frente, sólo que mejor vestido y con más pose. Y cada vez que se le nombre, primer plano ante las cámaras. Pero no se equivoquen, el líder hoy en Andújar no ha sido Mariano Rajoy, ha sido Javier Arenas, y con diferencia.  Hecho esto y arrancados aplausos, gritos y piropos, es la hora de que el líder hable y Arenas sabe cómo manejarse.

“Las cosas que salen del corazón son las que se dicen: “Viva la Virgen de la Cabeza”. Así empezó su discurso el candidato a presidir la Junta y el polideportivo de Andújar casi se viene abajo. La masa ya estaba hipnotizada hasta el punto de que cerca de dos mil personas llegaron a cantarle al mismo tiempo: “Tu si que vales, Arenas, tu si que vales”. Objetivo cumplido.

Heridas chilenas, heridas españolas

 

Hay una imagen que se me ha venido a la memoria esta mañana. Escuchaba en la SER, a Francino, entrevistando a una corresponsal de la televisión chilena en España. La periodista está cubriendo el devenir judicial de Baltarsar Garzón para contárselo a una audiencia que no tiene término medio en sus sentimientos hacia el juez. Medio Chile lo adora y otro medio lo odia. Ella misma, con palabras más diplomáticas, lo contaba así. Y mientras lo contaba, yo pensaba en una imagen del ex dictador, con 89 años de edad, queriendo parecer aún más viejo y enfermo de lo que realmente estaba. Apenas podía andar y su familia y colaboradores lo cogían de los brazos para que el anciano no cayera al suelo dando sus torpes pasos.

Puede que mi padre, chileno y con un pasado tan marcado por la dictadura como para escribir un libro con su historia, fuera la única persona, a este y a aquel lado del ‘charco’, que miraba la televisión aquellos días con una tranquilidad tan pasmosa que llegaba incluso a parecer indiferencia. Ni sentía pena por aquel viejito, como lo hacía medio Chile, ni sentía la euforia de todas sus víctimas, directas o indirectas, que celebraban en la calle, que Pinochet era el primer dictador latino que iba a ser procesado judicialmente. Me costó, pero al final de muchas vueltas, lo entendí. Mi padre no terminaba de sentir ni una cosa, ni la otra, porque ahí estaba la clave sobre la que había construído su vida. No olvidaba, porque entonces se hubiera negado a sí mismo, a sus ideas, a su país, a sus padres, a su hermana, y a su juventud; pero tampoco guardaba odio o rencor, porque si no, no hubiera podido mirar al futuro, crear una nueva vida, tratar de ser feliz, y se hubiera negado a sí mismo, lo que a día de hoy da sentido a su vida: una familia.

El caso, es que eso que mi padre parece haber conseguido, debe ser algo extremadamente complicado. Y ya no voy a Chile, vuelvo aquí, a España, donde me da la sensación de que hay demasiada gente que no es capaz de superar el pasado, que no es capaz de mirar hacia adelante porque directamente no está dispuesta a permitir que se cierren ciertas heridas. “Lo que no se habla, no existe”, ese parece haber sido el lema en este país durante mucho tiempo. Y en base a ese lema ahora vemos a un juez sentado en el banquillo. Mientras intentó coser y curar algunas de las heridas de la historia chilena, no hubo problema, pero cuando quiso hacer lo mismo con las propias, con las de su país, ya no hubo tregua.

P. D. Gracias flaquito.

La impotencia y los niñatos

Recuerdo que una vez le pregunté a mi abuelo cuál era el secreto para estar casado 60 años con la misma mujer y seguir mirándola con tanto afecto. No tardó ni dos segundos en responderme y lo hizo con la mayor solemnidad: “es muy fácil, es simplemente tener claro que si tu mujer te dice que te tires por un barranco, reza, porque vas a tener que tirarte”. Él, mi abuelo, que era un hombre de los de antes, con una mente y unas ideas de antiguamente, de muy antiguamente, sólo quería decir con eso que respetaba a su mujer  y que sabía que muchas de las decisiones que ella había tomado a lo largo de 60 años de matrimonio, habían sido muy acertadas, y por eso la valoraba como mujer y como persona.

Me viene a la cabeza la reflexión de mi abuelo porque en menos de un mes he visto por las calles de este Jaén que parece tan tranquilo, dos escenas que no podían ser más desagradables.  La primera fue en la calle Virgen de la Capilla. Dos chavales, un chico y una chica, no tendrían más de 30 años. Ella andaba delante y él detrás, hasta que en dos zancadas se puso a la altura de ella y le dijo que o se subía al coche de inmediato o le abría la cabeza.  No oí más porque a mi también me dieron miedo las palabras del energúmeno, y seguí caminando en mi dirección, que era la contraria a la suya.

La segunda fue este fin de semana. Ésta vez los chavales tendrían 20 años.  Se peleaban en la calle Cerón y él supo cómo cortar de golpe la pelea: la amenazó con partirle la cara si no se callaba y para dejárselo más claro todavía, mientras le decía eso, la empujaba. Tampoco supe que hacer. No supe ir más allá de la impotencia de no poder enfrentarme físicamente a ellos, de que me dieran miedo, y de que tampoco puedo llamar a la policía porque cuando aparezca, a saber por donde andan los chavales. Me da impotencia pensar que parecía que estos comportamientos eran de otras generaciones, que yo creía que  las cosas estaban cambiando, y lo que veo es que para cualquier niñato acomplejado, inseguro, y  al que fijo le han llovido las collejas en el colegio, es todavía muy fácil “partirle la cara” a una mujer.

Cazorla ya no tiene fronteras

La primera vez que visité Cazorla era casi una niña. Para explicar esto he de decir primero que soy malagueña. Que llevo ocho años viviendo en Jaén, los mismos que llevo trabajando en el Diario IDEAL, pero que entonces yo pocas cosas conocía de la provincia de Jaén, aunque si había oído hablar y mucho del Parque Natural. Después de aquella, las siguientes veces que he ido a Cazorla, yo ya vivía en Jaén y siempre ha sido por razones culturales. El Festival de Teatro consiguió dejarme pasmada.

Creo sinceramente que estas son las dos grandes armas con las que la comarca de Cazorla puede pelear en lo que últimamente se ha convertido en una batalla, una lucha por crecimiento económico. El turismo y la cultura son claves para esta tierra y la una existe gracias a la otra y muchos cazorleños viven de ambas. Pero si lo que ocurre no se cuenta, sólo ocurre para unos pocos. Y ahí es donde cobra una importancia infinita la web de IDEAL en Cazorla, que ahora echa a andar de manera oficial y que, con la libertad que otorga la red, donde las fronteras no existen, hará llegar a cualquier rincón cada una de las noticias de la comarca.

Lo que quizás no sepan aún, aunque en cuanto visiten la web se darán cuenta, es que detrás de ella se da una unión que sólo puede traducirse en fuerza. Está la experiencia y la profesionalidad demostrada del diario IDEAL, y está la juventud, la ilusión, la energía, la viveza y las ganas de trabajar que derrocha quien la edita. Laura Fernández Sánchez es la periodista responsable de este nuevo medio de comunicación. Cazorleña de pura cepa, tiene en el cuerpo, o más bien en la cabeza, el instinto que debe tener todo aquel que aspire a ser un buen periodista. Es emprendedora y si los nuevos retos le asustan, no lo demuestra. No la pierdan de vista, ni a ella, ni al negocio que se trae entre manos, porque la web ha nacido para vivir muchos años y dar el servicio básico de la información a una comarca clave para la provincia.

Despeñaperros: historia negra, historia friki

 

Quizás suene friki. Incluso un poco frívolo, teniendo en cuenta la cantidad de gente que ha perdido su vida en el paso de Despeñaperros, uno de los tramos de carretera más peligrosos de cuantos quedan en España, pero a mi me gustaría dedicar una nostalgia a esos 15 o 20 kilómetros de carretera que están a punto de pasar a la historia. La historia más negra de esta provincia, pero al mismo tiempo la más friki y, si me apuran, la más personal de mis historias. Resulta que desde el lunes se va a cruzar Despeñaperros en siete minutos para ir hacia Madrid. Uno de los sentidos del nuevo trazado se abrirá ese día y el otro lo hará en unos meses. Cuando todo este terminado se nos olvidarán en muy poco tiempo las interminables curvas que tantas veces han obligado a mi padre y a mi abuelo, como a muchos padres y a muchos abuelos, a parar en el primer hueco de arcén para que alguno de los que íbamos atrás no mancháramos el coche. Se nos olvidarán los puestos en los que se venden melones de La Mancha, tomates, miel y hasta artesanía. Dejaremos de ver al pasar las banderas de España de Casa Pepe, que son como un ataque a la vista en mitad del paisaje de un Parque Natural, pero que llevan tantos años, que al final han acabado formando parte del cuadro y sobre todo, dejaremos de tener acceso directo al ‘Mirador de Joselito’. No se llama así exactamente, aunque en la zona todo el mundo lo conoce por ese nombre porque los más mayores aún recuerdan cuando Joselito grabó allí ‘El pequeño ruiseñor’.

Quizás ustedes no lo sepan, sobre todo porque está feo decirlo, pero durante muchos años, cuando los camiones volcaban en Despeñaperros, algo que antes, cuando la conciencia conductora no estaba tan trabajada, ocurría casi a diario, los vecinos de los pueblos más cercanos se acercaban hasta la zona y recogían lo que fuera que se hubiese desparramado por la calzada. A veces eran naranjas y a veces hasta cajas de ropa interior femenina, con la que se presentaban en casa y obsequiaban a sus mujeres. No es broma. Doy fe de que ese último episodio ha ocurrido. Ahora ya no habrá ‘frikadas’, todo será moderno y poco auténtico, pero es el precio que hay que pagar por la seguridad.

P. D. Os dejo un video para crear ambiente.   http://youtu.be/hfzrw_m-7ek

Otro Jaén es posible

Hoy es de esos días en los que una se siente orgullosa de ser como es. Me refiero a joven, defensora de los jóvenes en general, y con ideas, que cada vez cuesta más defender, porque cada vez parecen más una utopía que otra cosa. Se me ha metido un pequeño escalofrío en el cuerpo cuando a las seis de la tarde, en los Jardinillos, un domingo y con más de 30 grados de calor, me he dado cuenta de que existe otro Jaén, el de la gente joven, el de la gente alternativa, el de los cabreados, el de los indignados, y el de la gente que cambia una copa en el Pósito, una peli de domingo tarde o un día tomando el sol en la playa, para salir y manifestarse. Había 400 o 500 personas y todas con una idea común: “no somos mercancia en manos de políticos y banqueros”.

P. D. La foto es del compañero Francis J. Cano

Cámaras ocultas en La Carolina

No hace falta que esté Ramón Palacios para que La Carolina sea informativamente interesante. Las nuevas generaciones de políticos están demostrando que están a la altura a la hora de dar que hablar. La polémica de la compra de votos por parte del PP, denunciada por el PSOE ante la junta electoral, podría convertirse en una bomba, si como dice la candidata socialista, Ángeles Férriz, el próximo lunes a las 12.00 de la noche , las cámaras ocultas de Mercedes Milá enseñan lo que supuestamente está ocurriendo en el pueblo. Saber, se sabe que el programa ‘Diario de ‘, presentado por la polifacética periodista, ha estado grabando en La Carolina y que han grabado a cámara oculta y cámara descubierta porque la propia Férriz ha participado en una entrevista. Lo que no sabemos es qué dirán las imágenes, para eso habrá que esperar al lunes. Por lo pronto, Férriz no se corta un pelo y asegura que los votos se compran a 100 euros y que hay quien lo reconoce abiertamente. Dice que está recogiendo datos para denunciarlo ante el juzgado y se le nota algo apagada en comparación con la energía que normalmente desprende. Todo lo contrario que en el PP provincial, donde tienen la percepción, basándose en los datos que ellos manejan, de que esta vez no se les escapa la mayoría.

Las escaleras de Gerónima

 

Hasta que conocí la historia de Gerónima no terminaba de creérmelo. A los que tenemos nuestros orígenes en un pueblo, y hemos visto a nuestros abuelos salir y entrar de una casa de una planta, grande y hasta con huerto, nos cuesta entender que un ascensor sea importante. Sobre todo si tus dos piernas aún funcionan estupendamente y puedes subir un par de plantas en un minuto. Para nosotros un ascensor es un lujo, pero para otros, para otros muchos, es un servicio de primera necesidad. Algo tan simple como un ascensor les ha cambiado o les puede cambiar su vida. Y como digo, hasta que no conocí la historia de Gerónima no terminaba de creermelo.

Esta mujer, que ahora ya es muy mayor, lleva toda la vida enferma y muchos años viviendo en la cuarta planta de un bloque del barrio de Arrayanes, en Linares. Vive con su hermana y durante años ha subido y bajado las cuatro plantas como ha podido, despacito y con ayuda. Hace ya mucho que esa fórmula dejó de servirle y el día que quería salir a la calle, había que planearlo con mucho tiempo, porque a Gerónima directamente había que bajarla en brazos. Así hasta que el ascensor llegó a sus vidas. Una ayuda de la Junta para rehabilitar bloques de viviendas antiguas lo cambió todo.

No se puede decir que la solución fue perfecta. El ascensor del bloque de Gerónima es pequeño porque el hueco de la escalera era pequeño. Eso supone que la silla de ruedas no cabe y Gerónima y su hermana han tenido que buscarse su propia fórmula. Cogen una silla de casa, la meten en el ascensor, Gerónima se sienta, pliegan la silla de ruedas y un plis bajan las cuatro plantas. Gerónima sale del ascensor, abre su silla de ruedas y la silla de casa se queda en el descansillo del bloque. Seguro que a los que siempre vamos con prisas a todos sitios todo esto nos parece una complicación tremenda, pero para Gerónima es todo lo contrario. Esta la fórmula perfecta, la que le permite pisar la calle en lugar de contemplarla desde el balcón.

PD. La foto se la robado al compañero Román. Ninguna de las señoras de la imagen es Gerónima, aunque su historia es parecida a la de la linarense.

La despedida de Solar

La temían. Ella misma lo ha dejado caer durante su discurso: “mi compañera Rosa Cárdenas me pidió el otro día que no fuera demasiado dura durante mi despedida”. Temían que arremetiera contra los suyos, los del que sigue siendo su partido, pero cualquiera que la conozca sabe perfectamente que las pataletas y las malas formas no son su estilo. Inmaculada es muy ‘larga’ o dicho de otra manera, demasiado inteligente como para no hilar fino. Hoy, en su discurso de despedida ante el pleno del Ayuntamiento tras ratificarse su renuncia como concejal del PP, ha sabido hilar muy pero que muy fino. Bajo la atenta mirada de los que han sido sus compañeros de partido esta legislatura, esos que ni siquiera la informaron de la convocatoria del último pleno, se ha dirigido a ellos para dedicarles buenas palabras, ha valorado su trabajo y su interés “en mayor o menor medida” por esta ciudad.  Nadie esperaba ese ‘buen rollo’ pero es que precisamente el ‘buen rollo’ ha sido su crítica más cruel.  Inma ha felicitado a sus compañeros del PP en general para a continuación detenerse durante más de un cuarto de hora en elogiar las virtudes personales y profesionales de cada uno de los concejales del PSOE y de IU, que también han sido estos años sus compañeros.  A la única concejal del PP que ha nombrado expresamente es a su amiga personal Lola Aguilar. También ha puesto un especial cariño en José Luis Cano (IU) o en Manolo López (PSOE), a los que ha calificado de grandes adversarios políticos.

Ella les ha hablado a todos y todos han querido hablarle a ella. El portavoz del PP ha hecho un discurso breve y frío, pero educado, en el que ha dicho respetar su decisión y le ha deseado suerte en sus nuevos proyectos de vida, mientras que José Luis Cano ha repasado anécdotas y la ha calificado como la concejal más “brillante” con la que ha compartido salón de plenos. Las lágrimas de Inmaculada han venido cuando le han tocado la fibra sensible, lo más suyo: su familia. El compañero José Liébana le dedicaba el otro día en el periódico unas bonitas palabras a Solar y entre otras cosas recordaba sus primeras lágrimas en política, que precisamente fueron por su familia. Hoy, cuando Manolo López ha recordado lo mal que lo pasaron en aquellos tiempos, a Inmaculada se le han caído las que posiblemente sean sus últimas lágrimas en política.

No hay besos por San Valentín

Ni siquiera por San Valentín. Los besos en esta tierra cuestan caros, y sino que se lo digan a Colegas (el colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero), que esta tarde, con motivo de la celebración de San Valentín había organizado un encuentro en la plaza de las Batallas para todos los que quisieran darse besos y abrazos, lo que se llama un ‘kiss-in’, pero no han conseguido grandes resultados. La idea era demostrar que el colectivo gay también se enamora y mantiene relaciones estables y serias. Dicen los organizadores que habían convocado por las redes sociales y que más de un centenar de personas les habían confirmado su asistencia, pero del dicho al hecho… Aqui os dejo un par de muestras de los pocos, muy pocos, que se animaron a darse un beso. La primera es una pareja ‘hetero’ que pasaba por allí y se animó a darse un beso o “morreo” como ellos mismos lo calificaron, y la segunda, los organizadores del encuentro.